Opinion · Dominio público

Obama amansa a las fieras

dominio-08-21.jpgEnrique Meneses

Los dos huesos más duros en política exterior con los que se ha encontrado el Gobierno de Barack Obama desde sus inicios han demostrado que tienen fisuras. El arma empleada por el nuevo presidente de EEUU es la contraria de la blandida por sus predecesores, pero debilita la posición de Irán y Corea del Norte. A la fuerza bruta que oponían George W.Bush y Dick Cheney ante los países que les disgustaban, las dos dictaduras reaccionaban con similar brutalidad dialéctica. Ha bastado un lenguaje reposado y conciliador, por parte de Obama, para que, aún sin quererlo, Teherán y Pyongyang se vean obligados a reescribir su discurso belicista. En el caso iraní, la oposición, que rechazó el resultado de las elecciones del 12 de junio, no ha cesado de ir en aumento desde hace dos meses, no sólo en Teherán, sino en otras importantes ciudades.

Los conservadores que hubiesen podido formar gobierno con Mahmud Ahmadineyad, como Esfandiar Rahim Mashai, destituido por decir que el pueblo israelí era amigo del iraní, y Alí Larijani, líder del Parlamento, han valorado el desgaste sufrido por el régimen. Las más de 70 muertes, víctimas de la brutalidad policial y las torturas aplicadas en las cárceles con varios detenidos, se han vuelto contra el Gobierno. Lo que se ponía en cuestión –la limpieza electoral– no amenazaba la esencia de la República Islámica, sin embargo, paulatinamente, es la teocracia que dirige el ayatolá Jameini la que está siendo enjuiciada en las calles por importantes sectores de la juventud y, especialmente, por las mujeres. De ahí que, Ahmadineyad haya elegido a tres mujeres para que formen parte de su Gobierno. El alejamiento del ayatolá Alí Jamenei de su primer ministro ha reducido la fuerza de este. Consciente de que la población femenina ha luchado por sus derechos al amparo de la acusación de fraude, Ahmadineyad está recogiendo velas y ha cedido ante la presión de Francia para que liberase a dos francesas detenidas como “espías a sueldo de potencias extranjeras”. Los Guardianes de la Revolución y los milicianos Basij han rebajado su contundencia ante las continuas manifestaciones frente a tribunales o diarios de oposición envalentonados.

Todo el mundo recuerda cómo se inició la caída del Sha Reza Pahleví. “Dureza y magnanimidad”. El reelecto primer ministro sabe que el nuevo lenguaje de Washington ha calado entre las mujeres y los jóvenes iraníes de ambos sexos. El tema nuclear pierde fuerza cuando la gasolina depende del exterior por falta de capacidad de refino. No se tardarán en sentir los efectos de la doctrina Obama. Los preparativos sobre el terreno han sido favorables a la negociación y no hay que olvidar que también Israel –la bestia negra de Ahmadineyad– no se siente segura con Barack Obama en la Casa Blanca.
El encuentro solicitado por Netan-yahu fue rechazado, condicionándole a la reducción de asentamientos en tierras palestinas. El primer ministro judío ha cedido y puesto una moratoria hasta primeros de 2010. Si las dos partes enfrentadas ceden en su radicalismo, el presidente de EEUU habrá dado un paso de gigante en la resolución del problema de Oriente Medio. De los dos países que intentaban dotarse de energía nuclear –Corea del Norte e Irán–, el primero ya ha emprendido el camino de la moderación después de atraer la atención internacional probando nuevos misiles más grandes y de mayor alcance. Como en el caso iraní, Occidente podría llegar a un acuerdo de colaboración con ambos países para dotarles de las últimas tecnologías en materia de energía nuclear civil.

En Pyongyang, después de la ruptura de contactos en las negociaciones con Estados Unidos, Hillary Clinton había dicho al Gobierno norcoreano que Kim Jong Il “se estaba comportando como un niño revoltoso” y subrayó que por esa razón no tenía amigos. Dos jóvenes periodistas americanas de origen coreano, no hace mucho, habían sido condenadas a 12 años de trabajos forzados. El dictador norcoreano aceptó que Bill Clinton acudiese a Pyongyang a solicitar el indulto de las dos muchachas. El excéntrico dictador recordaba que, en julio de 1994, el entonces presidente Clinton le mandó su pésame por la muerte de Kim Il Sing, su padre y fundador de la República Popular. La Casa Blanca negó que, en la entrevista, hubiesen tratado temas relacionados con la verificable desnuclearización de uso militar, pero la agencia de noticias coreana
KCNA dijo que durante tres horas se pasó revista a “temas de mutuo interés”, lo que, sumado al hecho de que la mujer de Bill Clinton es Hillary Rodham Clinton, secretaria de Estado de Obama, demuestra la intención del dictador norcoreano de echar marcha atrás en la escalada de gestos inamistosos por parte de ambos países. Para empezar, las dos chicas fueron entregadas al mismo Clinton, en cuyo avión privado regresaron a California. Además, Corea del Sur rebajó la tensión que las últimas pruebas de misiles habían provocado. La inspección de sus barcos, por parte del Gobierno de Seul era
inaceptable para el enfermizo dictador del Norte.

Si en política se sostiene que la fuerza de uno debilita al adversario, también puede decirse que la moderación del más fuerte invita al otro a rebajar su agresividad. En América Latina, la fórmula también puede dar resultado, porque Barack Obama, apoyando al depuesto presidente de Honduras ,Manuel Zelaya, se ha alejado del tradicional intervencionismo de Washington en favor de los golpes de Estado de derechas.

Enrique Meneses es Periodista

Ilustración de Juan Ossorio