Dominio público

Abstención en las filas de Chávez

ELEAZAR DÍAZ RANGEL

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Después de salir triunfante en 12 elecciones y referendos desde diciembre de 1998, año en que ganó la presidencia con el 57% de los votos, Hugo Chávez ha perdido una confrontación donde no estaba en juego su permanencia en el poder, pero que parecía muy importante para la profundización de la "revolución bolivariana" y habría significado la posibilidad de una nueva elección suya en 2012.

En otras tres oportunidades fue reelecto: con el 60% de los votos en el año 2000, en la relegitimación; en 2004, en el referendo revocatorio (con el 59% de los votos), y hace apenas un año, elevando esos porcentajes al 63%. Pero en cada uno de esos comicios siempre ha estado en juego su persona, su acceso o su permanencia en el poder. Esta vez, los venezolanos votaban por aprobar o no una sustancial reforma a la Constitución Bolivariana, vigente desde diciembre de 1999.

Esa circunstancia es uno de los factores que permite explicar la rebaja porcentual de la votación pro Chávez. No era lo mismo un voto identificado con él y el proceso que dirige a otro voto por 69 artículos de una reforma que un significativo porcentaje de electores no conoce debidamente.

La abstención del 44,11% significa que demasiados en las filas de sus partidarios han dejado de votar. En diciembre de 2006 había ganado con más de siete millones de votos, y 5.200.000 están inscritos como aspirantes a militar en el Partido Socialista Unido de Venezuela. Cuando Chávez percibió la tendencia abstencionista entre los suyos, introdujo un cambio en la orientación de la campaña. Les hizo ver que votar NO era votar contra la continuidad del proceso, contra la revolución, contra su permanencia en el poder, mientras que votar SÍ era hacerlo para conservar el proceso revolucionario, darles continuidad a sus políticas sociales y a su permanencia en el poder. Esto lo dijo cuando tenía un pie en el avión para asistir a la cumbre presidencial de la OPEP, en Arabia Saudí, a Teherán, a París y a Lisboa. Fueron seis días de ausencia, que seguramente habrán de ser valorados cuando se haga el balance de la movilización. Apenas regresó, Chavez reasumió la campaña como si se tratara de disputar la presidencia, y estuvo en las principales ciudades encabezando manifestaciones, hablando en mítines, atendiendo conferencias de prensa, asistiendo a programas de TV y de radio.

Su presencia les llevó a votar a miles de partidarios de los barrios pobres, pero no fueron suficientes. Casi tres millones que habían votado por él en diciembre de 2006 no lo han hecho ahora por la reforma. ¿Cómo explicarlo? Es posible que el país no esté preparado para los cambios propuestos en una reforma compleja. También una campaña sistemática distorsionadora ("te quitarán lo que es tuyo", "adoctrinarán a tus hijos con el comunismo cubano", "eliminarán gobernaciones y alcaldías", etc.) ha debido de influir en el electorado.

Esta conducta abstencionista de millones de los suyos es un mensaje que Chávez y los dirigentes del PSUV tendrán que saber interpretar. Recuerda un poco a la deserción de millones de votantes en la primera vuelta de las elecciones brasileñas, pero que en la segunda regresaron para reiterar su confianza en Lula y darle un contundente triunfo.

El sistema electoral venezolano es uno de los mas confiables del mundo, y así lo han reconocido los centenares de observadores extranjeros que han estado en todas las últimas votaciones. Esta vez han venido 103 de 33 países. Antes del día de la votación se realizaron 12 auditorías donde participaron 83 representantes de la oposición y 63 del chavismo, quienes firmaron las actas correspondientes dando el visto bueno en cada caso.

Yo estuve hace poco en las elecciones presidenciales de Brasil, donde el 95% de las urnas está automatizado. Los electores votaban electrónicamente, y al término de la jornada se producía la suma, igualmente electrónica. En Venezuela, el sistema es mucho más avanzado, transparente y seguro, porque además del voto y la suma electrónica, cada votante recibe de la misma máquina donde pulsa su voto una papeleta donde está impreso su voto y, luego de estar conforme, lo deposita en una caja. Al final, se escoge el 50% de las mesas de votación para cotejar ambas sumas. La diferencia ha sido siempre menos del 0,010%.

¿Qué pasará ahora?

Rechazada la reforma constitucional por un mínimo porcentaje (apenas un 1%), pero con una alta abstención, es evidente que la mayoría del país no estuvo de acuerdo por introducir cambios en la Constitución, pese a que no era una reforma radical: la estructura de una economía capitalista se mantiene, aunque se reforzará lo que puede llamarse economía social, y en todo caso se abriría un periodo de transición a una economía socialista de nuevo tipo, del siglo XXI, con tres características que la diferencian de las del siglo XX: según la reforma constitucional, garantiza la propiedad privada sobre los medios de producción, el pluralismo político, e, igualmente, la libertad de información y de opinión.

Hay que destacar el desempeño del Consejo Nacional Electoral y el inmediato reconocimiento de los resultados por parte del presidente Chávez apenas estos fueron anunciados, de madrugada. Es una buena demostración de que en Venezuela funciona la democracia pese a la campaña deformadora del exterior. El pueblo votó pacíficamente, con apenas incidentes.

Habrá una reflexión de ambas partes: el Gobierno tendrá que admitir que existe una oposición democrática, que le ganó en buena lid, y estimularla para que siga recorriendo ese camino en las próximas elecciones a gobernadores y alcaldes. Y esa oposición triunfante no debe engolisanarse con esa victoria (no aumentó su votación de hace apenas un año), y debe reafirmar su vocación y conductas democráticas, y echar por la borda a quienes buscan atajos para llegar al poder. También en los medios deben ocurrir cambios de conducta. Creo que se reafirma la democracia venezolana tan negada fuera del país.

Eleazar Díaz Rangel es director de 'Últimas Noticias' de la Cadena Capriles (Venezuela)