Opinion · Dominio público

Vamos a mil y no nos paramos

Anem a Mil
Iniciativa ciudadana que, en Catalunya, defiende los salarios dignos y reivindica la subida del salario mínimo a mil euros

La crisis económica ha sido la excusa para despedir a gente, rebajar sueldos y recortar derechos laborales mientras el coste de la vida seguía subiendo. El resultado son ciudadanos que viven ahogados. Trabajadores pobres -un 20% en Catalunya-, que no pueden llegar a fin de mes con sus recursos propios. Les pasa sobretodo a los que cobran el salario mínimo (SM), que en España está fijado en los 764 euros en 12 pagas. Una cifra totalmente insuficiente e injusta, que es también una temeridad y un riesgo para el sistema social del país, puesto que debilita la cohesión social y provoca el aumento de dependencia de las ayudas públicas.

Lejos de quedarnos con los brazos cruzados ante la inacción del Estado, desde Catalunya nos hemos organizado para reclamar un salario mínimo de mil euros. En el contexto actual, cobrar mil euros al mes aparece como un logro y se ha convertido en un reclamo social apuntalado por varios sectores de la sociedad: desde sindicatos, que hace tiempo que reivindican un SM digno y lo defienden en las negociaciones de los convenios laborales, hasta partidos políticos, e incluso organizaciones de patronales, como PIMEC (Pequeñas y Medianas Empresas), que defiende los beneficios sociales y económicos de un salario digno.

De hecho, si no se incentivan los salarios más bajos no habrá competitividad, como demuestra que ninguno de los países con más competitivos tiene un SM tan bajo como en España. Así, en Francia el salario mínimo es de 1.467 euros, en Alemania de 1.473 euros, y en Gran Bretaña de 1.529 euros. Es decir, que países que tienen un PIB per cápita en torno a un 50% superior al español, llegan a tener un salario mínimo de un 100% superior. Para la mayoría de la ciudadanía es evidente, pero las élites políticas y económicas continúan oponiéndose a ello.

El Gobierno es quien tiene la competencia para modificar el SM pero hasta ahora no ha hecho nada para invertir una tendencia que perpetúa la brecha salarial entre los trabajadores fijos con más protección, y una masa de población vulnerable con trabajos precarios. En el Congreso, los grupos de Esquerra Republicana de Catalunya y el PDECAT presentaron el pasado mes de marzo una proposición no de ley para incrementar el SM.

El Parlament catalán, en cambio, sí aprobó una resolución en un pleno dedicado monográficamente a la pobreza que proponía “avanzar hacia un nuevo salario mínimo catalán, de acuerdo con los estándares definidos en la Carta social europea -equivalente al 60% del salario medio-, de una equivalencia aproximada de 1.000 euros al mes». También el Gobierno catalán trabaja en esta dirección. Pero quienes más han avanzado son los ayuntamientos, las administraciones más cercanas al ciudadano y las que tienen más margen de maniobra. Por ello, Anem a Mil hemos planteando a todos los ayuntamientos catalanes que debatan y aprueben mociones que reclamen un SM de mil euros para los trabajadores del consistorio y de las empresas subcontratadas por la administración local. Los ayuntamientos deben ser pioneros a la hora de garantizar medidas valientes y poderlo exigir también a las empresas subcontratadas.

Hasta estos momentos, Anem a Mil ha conseguido que se apruebe la moción en 76 ayuntamientos, entre los cuales Barcelona, Hospitalet, Badalona, Granollers, Terrassa y Manresa, y ya hay resultados concretos. En Molins de Rei, por ejemplo, el primer contrato que se elaboró una vez aprobada la moción, el ayuntamiento requirió que “los salarios de los trabajadores no podrán ser inferiores a mil euros brutos (en 14 pagas)”. En la misma línea, el Ayuntamiento de Sant Vicenç dels Horts abrió concurso en el marco de un proyecto de inserción laboral en el que reclamaba que se garantizara “un salario mínimo de 1.071,43 euros, según el apoyo que se dio a la iniciativa Anem a Mil del Pleno del mes de junio de este año».

Estos ayuntamientos valientes y pioneros nos demuestran que el objeto de nuestra reivindicación es factible y vamos a mil para que sea una realidad en toda Catalunya. Lo estamos consiguiendo con las limitaciones de nuestro contexto autonómico actual. Qué no conseguiríamos si fuéramos un país normal. No nos pararemos!