Opinion · Dominio público

Debate de ideas en el PSM

MANUEL DE LA ROCHA RUBÍ

El proceso de elecciones primarias en el PSM está generando controversia. Una parte –creo que minoritaria– del PSOE y de la opinión pública considera que se trata de un error y, en todo caso, de un riesgo para el partido y para el presidente del Gobierno, que se ha implicado a favor de una candidata. Otra parte pensamos, por el contrario, que constituye una excelente oportunidad de participación y de transparencia, un ejercicio de democracia interna y, por tanto, un proceso de legitimación democrática de la organización y del propio candidato que finalmente sea elegido. Sin rechazar que el consenso en una persona es también un buen método de designación, pero siempre que sea real y no resultado de ninguna imposición de algún tipo de aparato al margen de los propios militantes.
Las primarias, objetivo que reivindicó una parte de la izquierda del partido hace más de una década, no son sólo un sistema de selección de candidatos, sino también una vía de formidable dinamización interna y externa de los afiliados y los simpatizantes y votantes socialistas, pues estimula la participación al permitir conocer mejor a los aspirantes, su trayectoria y liderazgo, grado de aceptación y el apoyo que puedan llegar a tener, pero igualmente sus ideas y sus propuestas para la Comunidad de Madrid.
Por eso, a los actuales candidatos hay que pedirles debate de ideas. Hasta ahora todo parece quedarse en saber quién es más conocido o mejor valorado por las encuestas o en resaltar el trabajo realizado en Madrid, cosas ambas importantes a considerar, pero nunca decisivas, pues la demoscopia no puede sustituir a la democracia. Pero de momento no entran a exponer sus posiciones sobre lo controvertido, bajo el reclamo de que ambos son de Zapatero y le apoyan.
Pero el socialismo es plural, con posiciones distintas, como estamos viendo en estos momentos de crisis económica. En 1998, las primarias entre Almunia y Borrell suponían una elección entre posiciones diferentes dentro del partido, aún cuando ambos habían sido ministros de Felipe González. Almunia, con un perfil más social-liberal, venía marcado por la reforma laboral de 1984 que creó el contrato de fomento de empleo y extendió entre los empresarios la cultura de la temporalidad. Por el contrario, Borrell, un socialdemócrata más clásico, había luchado como ministro por una fiscalidad más progresista y contra el fraude fiscal. Entonces, el partido optó por Borrell, inclinándose a la izquierda.
Por eso parece importante que los candidatos expongan sus posiciones sobre los temas hoy conflictivos que nos afectan. Por ejemplo, la fiscalidad. ¿Están de acuerdo con que, si en España queremos tener una cultura de servicios públicos universales como en Europa, será necesario incrementar la presión fiscal, muy inferior a la media europea? O con referencia más directa a la Comunidad de Madrid: ¿creen que habría que incrementar el IRPF sobre las rentas más altas, al igual que han hecho comunidades autónomas socialistas como Andalucía, Catalunya y Extremadura, y rechaza el PP? Y ¿qué opinan sobre la eliminación del impuesto sobre el patrimonio, que muchos no compartimos, y que era un impuesto gestionado por las CCAA que recaudaba 2.000 millones de euros anuales, más que la congelación de las pensiones? Y lo mismo sobre el impuesto de sucesiones y donaciones, cuando hay quien cree que debe prácticamente eliminarse. O sobre un replanteamiento global del sistema impositivo que lo haga más justo y recaudador, como reclaman los sindicatos y a lo que se opone la derecha.
También sería interesante que los candidatos se pronunciaran sobre el alcance de las medidas de ajuste, especialmente sobre la reforma laboral y la futura de las pensiones, dos temas sobre los que hasta este año había consenso entre el PSOE y los sindicatos, pero que han dado lugar, además de a la convocatoria de una huelga general, a una confrontación en el seno de la izquierda y, por tanto, entre los votantes socialistas madrileños.
Trascendente es también el futuro de Caja Madrid, que Esperanza Aguirre quiso transformar en su chiringuito financiero. La nueva Ley de Cajas posibilita su transformación en bancos, por eso es importante saber si están de acuerdo en un proceso que pudiera llegar a su privatización, a lo que pudiera estar inclinado Rodrigo Rato, o defenderán el carácter actual de entidad social y cuasi-pública de Caja Madrid.
Los socialistas defendemos el acceso universal y en igualdad a una sanidad pública de calidad, pero ¿qué piensan los candidatos que debe hacerse con los hospitales privatizados por Aguirre, o con el área sanitaria única? Y lo mismo sobre la educación en nuestra región, o sobre la aplicación de la Ley de Dependencia, materia en que la derecha ha conseguido que sea Madrid la última región de España.
En definitiva, no bastan encuestas y trabajo, siendo importantes. Los socialistas madrileños queremos saber también cuál es la orientación o “sensibilidad” de los candidatos dentro del pluralismo del partido, de lo que de momento poco se ha hablado, aunque algo va apuntando Tomás Gómez al presentar su candidatura en la Casa del Pueblo de UGT y abogar por el entendimiento con los sindicatos.

Manuel de la Rocha Rubí es diputado del PSOE por Madrid

Ilustración de Enric Jardí