Opinion · Dominio público

Carta a Itziar: nos queda mucho que luchar

Querida Itziar, solo las mujeres que lo sufrimos entendemos ese miedo, lo identificamos y lo vivimos, cada una a nuestra manera.

Los asesinatos de tantas mujeres y de nuestros hijos se repiten año a año como una letanía. Desde hace poco nuestros hijos e hijas empezaron a ser contabilizados. Un número en las estadísticas que crecen hasta final del año. Cada nuevo año el contador vuelve a ponerse a 0 y a volver a sumar. Nuestros hijos e hijas, por los que la Justicia sigue tomando decisiones tan nefastas. A los que no escucha, aunque es consciente de que muchas veces sus vidas están en sus manos.

Estos asesinatos deberían ser visibilizados, nombrados y recordados porque también tienen nombres y apellidos.

Imagen de la concentración ante la subdelegación del Gobierno en Castellón, en repulsa por el asesinato de las pequeñas Nerea y Martina a manos de su padre. EFE/ Domenech Castelló
Imagen de la concentración ante la subdelegación del Gobierno en Castellón, en repulsa por el asesinato de las pequeñas Nerea y Martina a manos de su padre. EFE/ Domenech Castelló

Desde hace años me vengo haciendo la misma pregunta: ¿Cómo es posible dejar sin protección a estas criaturas, cuando lo que sufren son amenazas directas de muerte? ¿Cómo es posible que la justicia no apreciara intimidación cuando te dicen: “¡Me voy a cargar lo que más quieres!” o “¡ya te puedes ir despidiendo de las niñas!?”. No hay nada más cruel que esto… bueno, sí. Su asesinato después de haber recibido estas frases.

Mi larga lucha, y la experiencia acumulada a lo largo de todos estos años, me hacen pensar que la vida de las mujeres y de los hijos e hijas que son asesinados por la violencia machista, no tiene el mismo valor que otros asesinatos. Siento un profundo dolor en el pecho cada vez que una mujer es asesinada por violencia de género, pero cuando son nuestros inocentes hijos los asesinados, entonces el corazón se me parte. Me digo: “¡Una vez más! ¿Cómo es posible que esto vuelva a ocurrir?”. ¿Cómo hacemos entender a esta Justicia que para estas alimañas, nuestros hijos e hijas no son más que una simple moneda de cambio?

Los maltratadores no pueden aceptar una ruptura de la relación y te amenazan constantemente con no volverlos a ver. Saben perfectamente que es lo que más queremos en la vida y desgraciadamente llega ese día en el que ves que, por más que has luchado y peleado, las amenazas se han cumplido. Que por más que has gritado, nadie te ha escuchado, y que tu vida se acaba con ellos. Piensas que ya no podrás vivir sin lo que más quieres, tus hijos.

Quiero contarte, Itziar, que durante los primeros años te falta el aire, sí. Te sentirás muerta en vida y no querrás vivir. Te sentirás vacía, perdida y con la sensación de que no tienes por quién luchar. Que la lucha se ha acabado para ti…. Pero quiero que sepas que llegará un momento, un día, en el que despertarás y dirás: “¡No seamos tan cobardes como esos asesinos!”. Ellos asesinan con el único propósito de matarnos a nosotras también. No cumplamos su último deseo. Tenemos que seguir luchando por lo que nos arrancan del alma, por nuestros hijos e hijas. Se lo debemos a ellos, a los que fueron asesinados, a los que vendrán.

Te aseguro, Itziar, que no podrán con nosotras. Hay que parar este drama y sumar a esta lucha a toda la sociedad. Esta Justicia tiene que abrir los ojos y poner los medios para parar estos asesinatos. Tiene que actuar firmemente y dejar a un lado, de una vez por todas, las decisiones basadas en estereotipos machistas.

Tenemos que conseguir que el derecho de nuestros hijos e hijas prevalezca ¡SIEMPRE! sobre el derecho de un padre maltratador a tener derechos de visita, de custodia… Sin visitas podremos salvar sus vidas.

En 2014, El Comité antidiscriminación CEDAW de Naciones Unidas, condenó a España por el asesinato de mi hija Andrea y formuló al Estado español las siguientes recomendaciones:

  • Tomar las medidas adecuadas y efectivas para que los antecedentes de Violencia de Genero sean tenidos en cuenta en el momento de estipular los derechos de custodia y visitas de los hijos y que estos no pongan en peligro la seguridad de las Víctimas de Violencia, INCLUIDOS SUS HIJOS. Los menores deben ser escuchados y en todas las decisiones que se tomen deberá prevalecer el interés del menor.
  • Proporcionar formación OBLIGATORIA a los jueces en materia de lucha contra la Violencia de Género.

Estas recomendaciones deberían de estar en todos los juzgados de Violencia de género y ser aplicadas en todos los casos de violencia.

Porque tú sabes, Itziar, lo importante que es para una mujer que está denunciando una situación de violencia, que se la escuche. Y sobre todo que la crean cuando cuenta su historia, cuando narra sus miedos, que la entiendan y que la apoyen para no sentir vergüenza por lo que le está sucediendo. Que independientemente a cómo vaya, (maquillada, desaliñada o todo lo contrario), se la escuche y se la crea cuando denuncia un pánico que muchas veces no se puede narrar con palabras. Lo que narras no va a pasar, porque en realidad ¡ya está pasando! Sólo esperamos y denunciamos que el drama está llegando. Que ya está aquí. Lo que pedimos casi suplicando es !!!SOCORRO!!! !!AYUDA!!! Una ayuda que se vuelve tan lenta que no llega. Tan lenta que vemos a nuestro verdugo simplemente esperar el momento de terminar con sus presas.

Querida Itziar, te dicen que el miedo no es compatible con tus propios actos. Que vivir en la misma calle donde viven tus hijas es incompatible con pedir una orden de alejamiento. ¡Que sabrán ellos! Qué sabrán de ese pánico, si ni siquiera lo huelen.

Todas sabemos que cuando un asesino tiene en mente hacer el mayor daño posible a una madre, le da igual dónde viva ésta. Su único interés es tener a nuestros hijos cerca y en el momento que crea oportuno, matarlos.  Este es siempre el objetivo de un “padre” maltratador, “¿No aceptas seguir conmigo?”. “Pues te quedarás sin lo que más quieres”.

NO es la víctima y sus hijos quienes tienen que huir… ¡¡¡YA ESTÁ BIEN!!!! Es la Justicia quien debe de protegerlos y velar por sus vidas. Esa Justicia que tiene que desterrar al maltratador y activar protocolos efectivos para evitar que se acerque a sus víctimas.

Querida Itziar, quiero que sepas que tienes una larga lucha por delante: primero el duelo, la más dura e insoportable. Pero después la de vivir. Vivir para que algún día podamos hacerlo sin miedos y en paz. Y quiero que sepas que en cualquiera de esos momentos te estaré esperando.

Mi más sentido pésame por el asesinato de tus hijas Nerea y Martina y un fuerte abrazo.