Opinión · Dominio público

26-M en Madrid yo haría voto útil

Manuel Garí

Economista

Si estuviera empadronado en la ciudad de Madrid ¿qué haría yo ante las encuestas publicadas y los comentarios de tertulianos y gente amiga? La respuesta más lógica se me antoja clara. Hay que adoptar la estrategia universalmente más conveniente: votar por la opción más útil para conseguir mis objetivos en esta contienda polarizada y “empatada”. ¿Cómo orientarnos para determinar los objetivos? No es baladí la cuestión, depende qué cuestiones consideremos como relevantes y urgentes, adoptaremos unos instrumentos u otros para solventarlas.

Situaciones de emergencia invisibilizadas

Madrid es una ciudad con una desigualdad social creciente que alberga una sociedad de desiguales plasmada territorialmente según se asientan por barrios las clases sociales. Una ciudad que tiene entre un 26,6 y un 30,1% de su vecindad, según los estudios, en riesgo de exclusión y pobreza. Y esa desigualdad golpea especialmente con mayor ahínco en las mujeres. Ser mujer en Madrid, entre otros tiene ese riesgo: ser más pobre que la media de su vecindad y necesitar más y mejores servicios sociales.

Pese a ello, la administración local reincide de forma pertinaz en una asignación injusta de recursos: barrios de primera con una asignación de 70 euros per cápita, allí dónde las rentas privadas por ser más altas ya permiten acceso bienes y servicios, y barrios de tercera con 46 euros per cápita, allí dónde más dinero haría falta. Ello se plasma hasta en la limpieza viaria, el mantenimiento de parques y la recogida de las basuras: hay barrios limpios y barrios-papelera cuando no directamente estercolero. Pero también se materializa en la desastrosa actuación de las empresas en las que se privatizaron escuelas infantiles -tan insuficientes en número todavía, por cierto-, la atención a domicilio, a las mujeres víctimas de violencia o a las gentes sin hogar, pese al magnífico esfuerzo que hacen las y los profesionales. A perro flaco todo son pulgas.

Por tanto, un objetivo imprescindible para el próximo equipo de gobierno debería ser distribuir el gasto con el criterio inverso al actual y adoptar medidas de urgencia como la puesta en pie de una renta social municipal de al menos 700 euros mensuales. Teniendo en cuenta que las cuentas municipales gozan de buena salud, no hay excusa. Y, a la vez, existe la perentoria necesidad de acabar a no más tardar 2021 con el negocio de los espurios y ruinosos contratos con las constructoras que mangonean diversos servicios públicos de limpieza, etc., lo que supondría un ahorro de 54 millones de euros anuales solo en ese rubro y que actualmente se van en beneficio industrial e IVA. En el caso de municipalizar las plantillas deberán aumentar en al menos 2.000 personas para poder cubrir las necesidades de la ciudad. Asimismo, el municipio deberá hacerse cargo del resto de los servicios privatizados en épocas como las de la alcaldesa Botella. A la par que se deberá dignificar los salarios del personal de servicios externalizados planteando la condición de un salario mínimo de 1.200 euros/mes.

Es una ciudad en la que han aumentado el 8,2% los desahucios del inquilinato y un 66% los lanzamientos tras dilapidar el PP el parque de viviendas municipal vendiendo a precio de saldo los pisos a fondos buitres familiares y cuando los precios de alquiler de las viviendas ha experimentado una subida del 42% en 5 años, el ayuntamiento debe plantearse como prioridad no la reforma de las bellas plazas madrileñas sino la creación de un parque de 50.000 viviendas en dos legislaturas lo que requerirá una inversión no menor de 500 millones de euros. Las palabras expropiación, rehabilitación y reasignación deberían formar parte de la nueva gramática municipal.

Es también una ciudad con un altísimo y contaminante derroche energético tanto por el modelo de movilidad viaria como por la obsolescencia de un parque inmobiliario residencial y terciario escasamente ineficiente para combatir el calor y el frío mesetarios. Una ciudad en la que persisten importantes problemas en el acceso a la energía por parte de sectores de la población sumidos en la pobreza. Pero también es una ciudad que puede sufrir un colapso ecológico y no sólo por las tóxicas emisiones de gases sino también por la inarmónica desorganización territorial que desestructura su tejido urbano sometido a una metástasis en los lindes y una gentrificación despobladora en su centro. En ambos casos debido a un modelo productivo que, tras arrasar con su industria y el pequeño comercio, está convirtiendo la ciudad en una ciudad de servicios financieros y turísticos en el marco de la división del trabajo impuesto desde la Eurotower del BCE en Frankfurt y desde la Comisión Europea gobernada por Alemania.

Falsas soluciones

Las alternativas que se manejan en estos días por cualquiera de las dos papeletas con las que presenta el partido socialista, sea la encabezada por Manuela Carmena o la presidida por Pepu Hernández, que han pasado de la competencia virtuosa a la colaboración incondicional, parecen pasar una reactivación del marco productivo auspiciado por el Ibex 35, basada en el aumento de la cantidad de suelo público que pasa a disposición privada.

En este punto es modélico el ejemplo de Chamartín-BBVA, pero ni siquiera es el más grande: la operación del sureste, con los Berrocales, desbloquea la construcción de una superficie mayor que la ciudad de Zaragoza. Con un marco de desinversión y caída del sector inmobiliario y financiero a nivel internacional, este tipo de operaciones son papel mojado. Pero no es sólo eso: si nos centramos en la cuestión de la desigualdad como factor central en nuestro análisis, este tipo de iniciativas sólo pueden derivar en un incremento.

¿Quiénes son los adversarios políticos?

Evidentemente hay que hacer frente a las derechas sin olvidar que tras sus dogmas y modos de vida defienden un modelo social que produce y reproduce los problemas señalados. Y hay que hacer frente a las mismas teniendo en cuenta que lo que les permite una base material -en la que anida también su corrupción y poder ideológico y mediático- es precisamente la persistencia de ese modelo socioeconómico. Un programa alternativo debe apuntar soluciones que atiendan las necesidades y emergencias del momento y apunten soluciones duraderas en el medio plazo. De ahí que el pensamiento débil y la insoportable levedad de las propuestas posmodernas almibaradas son la aceptación de la derrota de antemano.

Es larga la lista de la inutilidad del voto útil condicionado por la mera previsión apriorística aritmética de los resultados futuros cuando tantas veces hemos visto que se ha utilizado el argumento como mano invisible política para performar la realidad, para que la profecía se auto cumpla y se potencien círculos viciosos como el del bipartidismo del pasado y la aceptación resignada actual del no hay futuro fuera del maldito marco presente.

En estos momentos el voto útil basado en especulaciones y males menores es la renuncia anticipada, a llamémosle, aunque cada día signifique menos, el cambio. Por tanto, el voto útil de izquierdas es aquel que permita a la mayoría social y a la izquierda fortalecerse tanto ideológicamente, con discursos propios que no pueden ser sustituidos por las magdalenas y los “que bonita es Madrid”, como materialmente, mediante la puesta en pie de medidas y políticas que modifiquen la correlación de fuerzas entre los de arriba y las gentes de abajo. El voto útil es el voto inteligente para consolidar las propias fuerzas y debilitar las ajenas.

Existen alternativas

En el caso madrileño, Madrid en Pie representa las aspiraciones del movimiento que dio origen a Ahora Madrid luego frustradas de forma abrupta. No es casualidad que en la candidatura de Madrid en Pie figuren, junto a otras muchas, personas con la trayectoria de compromiso social y ecológico, feminista y democrático como Rommy Arce, Pablo Carmona o Paca Blanco, encabezadas por Carlos Sánchez Mato que en la pasada legislatura municipal demostró ante el ministro Montoro del PP no solo solvencia como economista sino también contar con los rasgos del liderazgo necesarios para organizar y librar batallas y vencer según Sun Tzu porque tienen autoridad, entendida como “inteligencia, honradez, humanidad, valor y firmeza”.

Esa gente, si es elegida, condicionará positivamente las políticas municipales. Son la garantía de izquierdas para la mayoría social. Porque, en mi opinión, disponen de las propuestas y soluciones que configuran una alternativa frente a la ciudad del capital.  Tienen una perspectiva social, ecológica, feminista y raigambre popular cuya apuesta estratégica pasa por la moratoria en la nueva construcción, la expropiación de viviendas a la banca y reorganizar mediante nuevas normas y políticas del suelo el acceso; y también por constituir una empresa pública de energía que comercialice la procedente de fuentes renovables y termine con la pobreza energética. En el fondo se proponen refundar otra ciudad, la de las gentes iguales.