Opinion · Dominio público

La fuerza de la razón, mal que les pese

Nina Parrón

Directora insular de Igualdad Consell de Mallorca

Hace unos días, por fin, me llegó la sentencia del juicio al que me enfrenté hace casi 9 meses. He comprobado la veracidad de las quejas por la lentitud de la Justicia por la falta de medios, causante de unas demoras inhumanas, pues a esos meses de espera hay que añadir otros 8 meses desde que supe que estaba imputada hasta que el juicio se celebró.

Para aquellas personas que no recuerdan los antecedentes: una carta publicada en un periódico local cuestionando que fuera violencia machista la cruel agresión a Xue Saura por su pareja rociándola con gasolina en presencia del bebé de ambxs y que le produjo la muerte tras una agonía de casi dos meses. El autor de la carta, presidente de la asociación de padres de familia separados,  insistía en que era un crimen pasional, que se volvió loco de tanto que la quería al saber que quería la separación  y achacaba todo el revuelo formado a las feministas que intoxicaban a la opinión pública. Esa carta, en un momento en que toda la sociedad estaba en shock por un crimen atroz y al lado de la víctima, lanzaba un mensaje que echaba por tierra todas las campañas de concienciación y movilización que las administraciones y el feminismo hemos ido desarrollando estos años.

Yo hice lo que me asesoraron que debía hacer en función de mi cargo, preguntar a Fiscalía si ello era constitutivo de delito, pues contravenía lo que dictan y estipulan las leyes y lo firmado en la CEDAW y el Convenio europeo de Estambul, la Ley contra la Violencia de Género, y la Ley de Igualdad, tanto estatal como autonómica. Sigo pensando que la violencia machista, de género o terrorismo machista, no es ni normal ni natural ni inevitable, que no se puede hablar de violencia separándola del machismo, puesto que es la herramienta que el Patriarcado utiliza para sustentar, legitimar y normalizar esa violencia específica que sufrimos las mujeres por el hecho de serlo y que hay voces que la legitiman a base de lanzar mensajes de comprensión a este tipo de actos criminales. Ante una situación social tan grave, creo que la Ley debe ampliarse para que sea contemplado como delito de apología de la violencia machista este entender las razones del asesino en vez de garantizar la dignidad de las asesinadas.

Defender los derechos de las mujeres nunca ha sido un camino de rosas precisamente, y yo he asumido este riesgo durante muchos años. Y así seguiré. Han sido meses que pudieron ser mucho más difíciles de lo que fueron sin las innumerables muestras de apoyo recibido por la movilización de las feministas y fuerzas progresistas de Mallorca en forma de cartas, Tribunas, recogida de cartas, mensajes. También por la enorme carga de trabajo que conlleva mi puesto, pues me negué a que una querella de estas características hiciera mínima mella en mi ánimo y que pudiera afectar el trabajo en pro de la igualdad y dignidad de las mallorquinas que entra en mi cargo.

Lo único que lamento profundamente es el proceso de revictimización por el que ha tenido que pasar la familia de Xue. Al dolor inmenso de verla morir cruelmente asesinada, se ha ido añadiendo el dolor al leer esa infausta carta, cuando se presentó la querella contra mi persona, cuando el juicio se celebró… Eso sí que me hace sufrir. El hecho de que los hechos ocurrieran en julio del 2016 y que la sentencia salga en junio de 2019 ha imposibilitado a la familia cerrar del todo esta gran herida.

Esta querella es un “aviso a navegantes”, un intento de mermar la capacidad y el deber de personas con cargos de responsabilidad para no expresar lo que debemos o que nos atengamos a las consecuencias. Pero mi compromiso está claro, no me callarán, es mi deber y mi responsabilidad y lo haré desde las instituciones y desde la calle. La razón está de nuestra parte mal que les pese a la reacción machista, cada vez más visible.