Dominio público

Guía útil para no perderte en la recta final del caso Bankia

@15MpaRato

Acusación ciudadana que impulsó el caso

La última pieza del caso Bankia queda hoy vista para sentencia.

Rodrigo Rato toca la campana de la salida a bolsa de Bankia en julio de 2011. EFE

Para nosotros han sido siete años de lucha ciudadana. Sin el apoyo y trabajo de un grandísimo número de personas, nunca hubiéramos podido aguantar como acusación, la impulsora y más veterana personada en la causa; la que sacó a la luz las tarjetas black y consiguió las primeras condenas; la que aportó las pruebas a preferentistas y accionistas con las que todo el mundo recuperó su dinero.

Nos queda un esfuerzo más. Una opinión pública informada y atenta es la única garantía de democracia. La crisis no fue un fenómeno paranormal sin responsables.

Por esto, desde 15MpaRato, compartimos nuestros argumentos para desmontar las defensas de Rato y compañía en el caso central y más importante de la causa: la turbia salida a bolsa de Bankia que dio lugar al rescate de la banca.

La clave del caso. El artículo 282 bis que solo estaba en nuestra querella

Esta es la tesis que hemos sostenido durante todo el juicio y la clave de nuestra querella inicial que la diferencia de todas las demás desde un primer momento: el folleto de salida a bolsa contenía información que no era cierta y por lo tanto engañaron a los compradores. Esto ya quedó demostrado judicial y definitivamente en enero de 2016. El Tribunal Supremo por primera vez, cuatro años después de que hubiésemos iniciado la causa, nos dio la razón.

Fue la gran victoria que permitió que casi todos los pequeños accionistas pudieran recuperar su dinero por la vía civil: unos 2.000 millones de euros.

Lo que se está juzgando ahora no es que las cuentas fueran o no reales, sino si ellos eran conscientes o no. Los mismos peritos independientes del Banco de España se han reafirmado también en esto: era imposible que no supieran que no lo eran.

 Sí que tomaron decisiones, no eran solo unos mandados

Según consta en las actas de la entidad, justo tres semanas antes de la salida a bolsa, el 28 de junio 2011 Rato expone al Consejo (órgano de dirección de Bankia y cuyos miembros están acusados en la causa) las opciones que tienen:

Acometer urgentemente la salida a bolsa o perder sus (extremadamente cómodos y lucrativos) puestos de consejeros por la entrada de un accionista privado o público ("podría cambiar la gobernanza de la entidad").

La respuesta fue unánime: "Nos quedamos". Al día siguiente, el folleto fue presentado a la CNMV para su aprobación.

¿Por qué se plantean estas opciones en una empresa saneada que no estaba en absoluto al borde de la quiebra? Implica que se conocía el riesgo de salir a bolsa con aquellas cuentas y que prefirieron correrlo (sobre todo que los pequeños accionistas lo corrieran por ellos) que revelar el verdadero estado de la entidad y renunciar a sus cargos y a los privilegios que conllevan.

Esto de paso echa también por tierra la defensa de rato de responsabilizar del desastre  a una decisión del gobierno. La decisión unánime de ese 28 de junio demuestra lo contrario.

 La inoperancia no te hace inocente

Algunos acusados, en su defensa, dicen que también compraron acciones y perdieron su dinero. Nosotros en ningún momento decimos que todos entendían el riesgo; en un gran número de los casos la incompetencia de muchos de ellos ha sido demostrada o incluso abiertamente declarada por ellos mismos. Pero a pesar de que la incompetencia o la dejadez de funciones haya sido usada a menudo como principal argumento de defensa, no implica que no hubiese intencionalidad.

Decimos que tenían intencionalidad de decir lo que fuera para quedarse en el puesto. Creían su propia mentira porque simplemente no pensaban que les iban a dejar caer.

La jurisprudencia del tribunal supremo va en contra de estos argumentos: si de tus omisiones como administrador se deriva un daño directo, eres culpable.

 Una campaña para atrapar a ahorradores y un folleto para cubrirse las espaldas

La fiscal resumió bien el cuadro durante el juicio: "Es cierto que los acusados suscribieron un Folleto en el que se informaba de manera exhaustiva de los factores de riesgo que conllevaba la oferta de los títulos de Bankia, identificando hasta 36, cuya descripción ocupaba más de la mitad del tríptico informativo de la OPS. Pero, realmente, las advertencias del folleto estaban más pensadas para proteger al emisor ante eventuales futuras reclamaciones que al inversor".

La elección como objetivo único de venta  pequeños ahorradores —cosa que muchos de los acusado ya habían experimentado como muy lucrativa con la estafa de las preferentes— quedó reflejada en su inmensa campaña para la venta de acciones, la famosa campaña "Hazte banKero". Invitaba a la ciudadanía más humilde a comprar acciones de un banco avalado por Rato, el ministro del "milagro (léase "burbuja") económico español". Con cuotas a partir de tan solo 1000 euros y una rentabilidad anunciada que en alguna sucursal llegaron a cifrar en un alocado 7%, indica una elección de "víctimas" meditada y consciente.

Falsear (art.290) con la intención de colocar, o mejor dicho: colocar como sea aunque sea falseando.

 Si se dieron cuenta del desastre solo en el momento de la salida, ¿por qué no rectifican en el siguiente folleto?

La estrategia de Rato es seguir sosteniendo que las cuentas reflejaban la imagen fiel de la entidad, pero el clima es impredecible y de repente se evaporan miles de millones. Cosas que pasan. Según él, cuando se planteó la salida a bolsa en 2010, ya no había crisis. Pero en 2011, justo en los meses —incluso los días— previos a la salida llega una "segunda crisis".

En la profesión, las cuentas de Bankia no se las creyó nadie ("Estaba claro que Bankia no valía nada" dijo en el juicio como testigo Francisco González, BBVA).

Si justo antes de la salida a bolsa las cosas se complicaron, como defendió Rato, ¿por qué elegir como objetivos justamente a los probablemente menos solventes?

E imaginemos que llevan razón y que la precipitación de las decisiones para la salida a bolsa, se debieron a la "imprevista nueva tendencia a la baja del mercado, la segunda recesión…" y "al ajuste de criterios gubernamentales" que los pillaron a pocas semanas de la salida a bolsa.

Entonces ¿por qué al haber tomado consciencia de todo ello en verano de 2011 no se vio reflejado en el siguiente folleto, el aprobado en diciembre de 2011 y que se publicó en marzo de 2012, a dos meses de que aflora el desastre?

Más información:

https://15mparato.wordpress.com/2019/08/31/alegato-final-caso-bankia/