Dominio público

La sargento Gloria Moreno o la lucha por el Estado de Derecho

María Jesús Díaz Veiga

Abogada de la Sargento Gloria Moreno

Interesarse por la suerte de unos gatos cimarrones en la isla de La Graciosa, responder a las quejas ciudadanas por falta de tramitación de unas denuncias por delito de maltrato animal, investigar la perrera municipal de Arrecife, entre otros hechos, le ha costado la apertura de ocho expedientes disciplinarios, entre el verano de 2017 y el de 2019, a Gloria Moreno, sargento del Seprona de Lanzarote.

La sargento Moreno ha sufrido, paralelamente, durante casi tres años, un proceso penal con petición de pena de hasta seis años de prisión por comunicar a su superior inmediato que un testigo le había informado sobre la existencia de un supuesto delator en su destacamento.

Gloria Moreno pertenece al 2,9% del grupo de mujeres suboficiales de la Guardia Civil. Fue la primera mujer que ocupó  el puesto de sargento del Seprona del Destacamento de Lanzarote, incorporándose a su nuevo destino a finales del año 2014.

Al poco de llegar, en septiembre de 2015, dirigió una operación en el islote de Alegranza -que forma parte del Parque Natural del Archipiélago Chinijo- en la que sorprendió, cazando y asando pardelas, ave especialmente protegida, a 19 personas pertenecientes a la élite social y económica canaria. Esta operación tuvo como consecuencia la condena de diez de ellas mediante una reciente sentencia que  se considera histórica, por poner fin a una práctica ilegal denunciada en reiteradas ocasiones a lo largo de los años, pero que hasta la llegada de la sargento Moreno había gozado de absoluta impunidad. Como muestra de ello, basta con mencionar el hecho de que en el año 1996 los agentes que vigilaban el parque renunciaron a continuar haciéndolo ante la permisividad oficial a dicha caza ilegal. Tres años antes, el propio titular del Departamento de Agricultura del Cabildo de Lanzarote había sido descubierto in fraganti con pollos de pardela. Y entre los años 2008 y 2015 no se había instruido ninguna denuncia por esta caza ilegal en el Islote de Alegranza.

Algunos de los atestados instruidos por la sargento Gloria Moreno han dado lugar a sentencias relevantes en la persecución del maltrato animal, como es el caso del perro King. Esta sentencia marcó un hito respecto de la sensibilización animal en Canarias, porque además de lograr la movilización ciudadana, el caso ha estado presente en el debate parlamentario para modificar la Ley de Bienestar Animal autonómica.

Por estas y otras actuaciones similares, realizadas en cumplimiento de las disposiciones establecidas en la Ley 2/1986 de 13 de marzo, así como en el Manual de protección de la naturaleza que encomienda a la Guardia Civil velar por el cumplimiento de las disposiciones que tiendan a la conservación de la naturaleza y al medio ambiente, de los recursos hidráulicos, así como de la riqueza cinegética, piscícola, forestal y cualquier otra relacionada con la naturaleza,  la sargento Moreno  no solo no recibió ninguna condecoración o reconocimiento  por parte de sus superiores, sino que, sorprendentemente, estos creyeron a los que la denunciaron sin justificación alguna.

El incomprensible rechazo que para sus mandos suponía esta forma de actuar se tradujo a través de expedientes disciplinarios iniciados, fabricados, promovidos e impulsados por sus superiores de la provincia de Las Palmas: dos por faltas leves, tres por faltas graves y tres por faltas muy graves.

Que ese acoso y derribo contra la sargento obedeció a una calculada estrategia que tenía como finalidad socavar su integridad y con su manera de hacer las cosas se demuestra mediante la constatación de que, a día de hoy, todos los  expedientes tramitados contra ella o bien han finalizado sin sanción alguna, o bien aquellas que sí se le impusieron después fueron revocadas por los tribunales correspondientes por vulneración de sus derechos fundamentales. Finalmente, el proceso penal seguido contra ella, por denuncia del supuesto delator, ha finalizado con sentencia absolutoria.

La estrategia de acoso y derribo emprendida contra la sargento Moreno afortunadamente ha fracasado. Sin embargo, el coste personal en términos emocionales y psicológicos ha sido altísimo. Gracias a su probada entereza y valentía ha sido capaz de soportarlo. A sobrellevar este calvario le ha ayudado su alto sentido del deber y la firme convicción de que era ella la que estaba actuando conforme a la ley. También ha sido fundamental en esta lucha el apoyo prestado por la sociedad civil a través de la Plataforma Justicia para Gloria, organizaciones ecologistas, asociaciones protectoras de animales, Greenpeace, determinados medios de comunicación, o la propia escritora y periodista Rosa Montero.

El ejercicio del poder en determinados lugares oculta dinámicas que perpetúan   patrones de comportamiento provenientes del pasado. Según la costumbre caciquil las llamadas fuerzas vivas y el poder institucional pueden alcanzar consensos difícilmente entendibles en una sociedad democrática.

Más incomprensible resulta entender el papel que ha jugado la Dirección General de la Guardia Civil.  En vez de ser garante de la ley en las materias de su competencia, asumió como suya la actuación de los mandos que pretendían derribar, precisamente, a quien intentaba que la misma se cumpliera.

Qué difícil puede ser exigir el cumplimiento de la ley y que fácil puede ser infringirla. He visto demasiadas veces en mi carrera profesional como abogada cuán vulnerable puede acabar siendo quien procura el cumplimiento de la ley. Quien se empeña en su respeto termina convirtiéndose en víctima del sistema.

Resulta imprescindible que se esclarezcan los hechos que han dado lugar a que una persona con un alto sentido del deber y una vocación importante en defensa de la naturaleza haya tenido que soportar esta situación. Es cierto que la Sargento de la Guardia Civil Gloria Moreno ha salido triunfante de una lucha que no todos pueden soportar, pero el triunfo del Estado de Derecho exige también que se aclaren las oscuras circunstancias y decisiones que han rodeado todo este caso.

El Seprona es una de las instituciones más prestigiosas de la Guardia Civil, y ha sido recientemente galardonada con el Premio Wildlife Without Borders Award y el XXI Premio Derechos Humanos de la Abogacía Española. Que sea digna de reconocimientos como estos hace honor a su consabido nombre de "la Benemérita". Por eso, una prestigiosa institución como esta debiera seguir contando con una mujer que se ha significado en la lucha en defensa del cumplimiento de la ley y de las disposiciones aprobadas para proteger el medio ambiente, incluso en un escenario inexplicablemente hostil, generado por quienes, precisamente, deben dar ejemplo de la institución a la que representan.