Dominio público

La educación ambiental: una cuestión de supervivencia

María Pastor

Diputada de EQUO en el grupo parlamentario Más Madrid en la Asamblea de Madrid.

Aula de educación ambiental en Torres Novas (Portugal). EFE/J.J. Guillén
Aula de educación ambiental en Torres Novas (Portugal). EFE/J.J. Guillén

Este 26 de enero se celebra el Día Mundial de la Educación Ambiental, un día para reivindicar el papel fundamental que debe jugar la Educación Ambiental en aquellas sociedades sostenibles que quieren vivir dentro de los límites del planeta. Tras un 2019 marcado por movilizaciones históricas en favor del clima y que han situado a la lucha contra el cambio climático en la agenda política, 2020 debe ser el año en el que traducir ese movimiento ciudadano en políticas, objetivos y acciones concretas que aborden los retos que tenemos por delante. En esa política de presente y futuro, la Educación Ambiental juega una labor fundamental para asegurar que las generaciones presentes, los adultos del futuro, tienen las herramientas y conocimientos suficientes para reconocer aquellos elementos que son imprescindible para la supervivencia de nuestro planeta.

Es por ello que la Educación Ambiental tiene cabida y sentido en todos los ámbitos de nuestro día, y muy especialmente en los centros educativos, donde nuestros niños y niñas conviven tantas horas y donde lo curricular, junto con las acciones en el día a día, pueden construir una mirada sostenible, comprometida y respetuosa con nuestro planeta. Ya hay muchos centros madrileños que participan en algunos de los programas llevados a cabo por las instituciones o que se han organizado en colaboración con los ayuntamientos para desarrollar proyectos participativos de reducción de consumo energético, de apuesta por ecocomedores o ecohuertos o por la descarbonización del entorno escolar entre otros.

Pero en el Día Mundial de la Educación Ambiental también toca denunciar la inacción irresponsable de las instituciones madrileñas para asumir el papel que les corresponde y que la sociedad nos exige a los responsables políticos. Por ejemplo, ¿cómo pueden afirmar que creen en la importancia de la Educación Ambiental si los programas que desarrolla el gobierno de la señora Ayuso no abarcan ni al 10% de los centros educativos de la región? ¿Cómo se puede justificar que harían falta 63 años para que los alumnos de nuestra región pudiesen disfrutar de las actividades previstas para ellos desde varias Consejerías madrileñas?. Los datos de la inacción y la irresponsabilidad del gobierno de la Comunidad de Madrid los dan ellos. Pero quizás el dato más preocupante es que no se avista ningún signo de cambio o mejora en las políticas sobre Educación Ambiental.

Tenemos a nuestro alcance trabajar para garantizar que la Educación Ambiental ocupa el papel que le corresponde ahora que el gobierno estatal ha declarado la Emergencia Climática y un compromiso para aprobar antes de final de año el Plan de Acción de Educación Ambiental para la Sostenibilidad.

Solo así podremos construir los cimientos del futuro en la lucha contra el cambio climático y asegurarnos de que la próxima Presidenta de la Comunidad de Madrid sea consciente de que la contaminación mata y de que el próximo alcalde decida salvar el Amazonas antes que la Catedral de Notre Dame.

Aunque sólo sea por ahorrarnos ese bochorno a los madrileños, ante la emergencia climática, más Educación Ambiental.