Dominio público

El irresponsable real decreto de la publicidad del juego “responsable”

El ministro de Consumo, Alberto Garzón, durante la presentación del proyecto de Real Decreto sobre publicidad de las apuestas. E.P./ Ricardo Rubio
El ministro de Consumo, Alberto Garzón, durante la presentación del proyecto de Real Decreto sobre publicidad de las apuestas. E.P./ Ricardo Rubio

A personas que estamos desde hace muchos años en el activismo social, desde diferentes frentes, nos ha causado perplejidad la propuesta de regulación publicitaria del juego que ha propuesto el publicitado como primer ministro comunista desde la Republica. Y también nos ha causado sorpresa la buena acogida que ha tenido este proyecto entre los que controlan el negocio del juego en este país. Es verdad que hubo balbuceos críticos desde las filas de Podemos y desde ese el propio Pablo Iglesias, pero todas esas voces críticas se han callado desde hace unas semanas y los medios de comunicación, con muchos intereses en el pastel publicitario del juego, tampoco han hecho demasiadas críticas. Solamente algunas asociaciones de consumidores como FACUA y el vicepresidente de la misma, Rubén Sánchez, o algunas asociaciones de enfermos ludópatas o líderes vecinales como Cristina Barrial, portavoz de la Coordinadora contra las casas de apuestas, se han enfrentado radicalmente a este proyecto de Real Decreto.

Hace unos días, en estas páginas, el recién nombrado Secretario General de Consumo, Rafael Escudero Alday, ante las críticas de la izquierda recibidas en un primer momento publicaba un artículo, para desmontar, según él, malentendidos que han proliferado en las redes sociales. Me es casi ininteligible que personas como Rafael Escudero, que han mostrado una gran solidaridad y compromiso social en muchas cosas, salga en este artículo en defensa de los intereses del" juego responsable". Los argumentos que da son verdaderamente endebles y están entre un galimatías de técnica jurídica-, en definitiva viene a decir que con la ley del juego no se puede regular reglamentariamente de otra forma la publicidad del juego, cosa que no es cierto en absoluto-   y en argumentos que suele utilizar la propia patronal del juego como el que las medidas de prohibición de la publicidad del tabaco no hayan hecho disminuir el consumo del tabaco o como él dice "ha hecho aumentar "el consumo en los últimos años; afirmaciones absolutamente falsas ya que se basan en la extrapolación de datos del consumo en tal o cual franja de edad , en un par de años, pero la realidad contrastada por el Instituto Nacional de Estadística , para que Escudero deje de utilizar estos argumentos falsos que utiliza la patronal del juego,  es la siguiente:  desde el año 2009 hasta el 2017 la compra de cajetillas de tabaco descendió de las 2.626.115 a las 1.257.740.. Y además la realidad es que de los que fumaban de más de 30 años en el año 2009 han dejado de fumar casi el 24% de ellos. Pero no vamos a entrar en una guerra de cifras, aunque las cifras estén con nosotros.

La realidad es que las cifras del juego en España solo han hecho aumentar desde la promulgación de la ley del juego, extendiéndose por doquier la epidemia de la ludopatía. Todas las cifras que queramos indicar se han multiplicado por cinco o seis como mínimo: número de casas abiertas, número de enfermos, facturación de publicidad, facturación del negocio etc., y algunos sociólogos y activistas sociales de los barrios periféricos de las ciudades han comparado los destrozos que está causando la ludopatía con la heroína de los años ochenta.

Pero el asunto que más nos molesta a las personas que tenemos responsabilidades en asociaciones de los movimientos sociales es como los partidos políticos de la izquierda incumplen sus programas electorales de forma tan descarada. Y en este caso incluso el programa de gobierno pactado entre Unidas Podemos y el PSOE.

En efecto, este proyecto de Real Decreto incumple absolutamente el pacto de gobierno Unidas Podemos PSOE ya que en el mismo se indicaba con total precisión: "aprobaremos una regulación de la publicidad de los juegos de azar y apuestas en línea, de ámbito estatal y similar a la de los productos del tabaco".  Al regular por vez primera la publicidad del juego y al hacerlo, garantizando las franjas horarias y lugares más rentables de la publicidad que se hace hoy en día, (ya que las franjas horarias y lugares reservados en el Real Decreto representan aproximadamente un 80 % sino más  de la factura publicitaria) y creando una excepción para Loterías del Estado y la ONCE y para el Patrocinio , que se perpetua en este proyecto de Real Decreto,  se crea un fatal precedente  ya que cuando se quiera de verdad restringir la publicidad  más rentable de forma real y equipárala a niveles  similares  a los productos del tabaco  se encontrará con impugnaciones jurídicas a la nueva norma ya que se comparará con el proyecto de real decreto que ahora se quiere aprobar, entrado en un debate jurídico sobre los límites de la publicidad comercial  etc.

No existe norma comunitaria ni tampoco la ley del juego que pueda, en la actualidad, contradecir una reglamentación restrictiva del juego en proporciones similares a las del producto del tabaco y si existiera o se considerase, por el gobierno, que la ley del juego impide restringir más la publicidad del juego, entonces deberá cambiarse la ley antes que reglamentar ex novo la publicidad. Todo lo que está diciendo el Ministro sobre que la prohibición de la publicidad impulsa el juego ilegal son los mismos argumentos que utiliza la patronal del juego interesada en sacar adelante este Real Decreto. Por el contrario, como ya hemos dicho, existen miles de estudios científicos en relación a otras adicciones, particularmente el alcohol y el tabaco que demuestran que la prohibición publicitaria es beneficiosa para la reducción del consumo del tabaco y del alcohol y no fomenta la compra venta ilegal de esos productos.

Entonces nos preguntamos ¿cómo esto ha sido posible?  ¿cómo es que se ha regulado la publicidad del juego de acuerdo a lo que esperaban las empresas del juego? Para entender todo esto debemos aclarar que este real decreto ya estaba preparado en la Dirección General de Ordenación del Juego desde hace varios años y también la memoria que lo acompaña y ello se ha redactado de común acuerdo con las empresas del juego. Muchos han denunciado que, desde hace tiempo, los intereses de las grandes empresas del juego, amparadas bajo la ideología del "juego responsable" y el "el juego seguro", se han colado en la Administración General del Estado. La diputada de Unidas Podemos, Sofía Castañón, denunció este hecho en las Cortes en el año 2018 y en varias declaraciones públicas, acusando al entonces y todavía hoy Director General del Juego Juan Espinosa de "negligente y clientelista": "No olvidemos que con el PSOE tenemos en la Dirección General del Juego al mismo responsable que puso el PP de Catalá. La salud de nuestros barrios y de la juventud no merece esta negligencia y clientelismo", Sofía Castañón se refería a Rafael Catalá, el hombre del PP en las empresas del Juego y en particular en CODERE y que sería también Ministro de Justicia, el cual habría influido, según Castañón, en los nombramientos de funcionarios del Cuerpo de Administradores Civiles, al cual pertenecen tanto como Catalá y Espinosa, en esa dirección general. Lo que es más difícil de explicar y casi inexplicable, es porqué Alberto Garzón ha regulado la publicidad del juego en los términos que siempre han querido los empresarios del juego que se regule y en contra de todas y cada una de las palabras que ha vertido, en sus comparecencias públicas y parlamentarias, la valiente diputada de Unidas Podemos Sofía Castañón, quien estará, sin duda, perpleja de todo esto como lo estamos nosotros. El gran escritor Graham Greene dedicó su últimos años a denunciar a la mafia del juego en Niza y siempre salía a la calle de Antibes, donde residió sus últimos años,  con un spray de protección; a Garzón no le pedimos tanto sino simplemente que retire este impresentable Real Decreto y cumpla lo que se prometió en el programa de gobierno.