Dominio público

Los prescindibles

En su estrategia para tumbar al Gobierno, arrojándole incluso los muertos a la cara, la derecha no repara en gastos de amoralidad. Lo hicieron con las víctimas de ETA o con las de los atentados del 11-M, así que a estas alturas no debería sorprendernos, pero quizás por las dimensiones colosales de este virus, algunos creímos que nunca se atreverían a culpar de muerte e infecciones directamente al Ejecutivo y a su ideología progresista.

Ingenuos/as

La última ocurrencia de esta derecha matona -no por simple, menos peligrosa y efectista- consiste en espolear el malestar y la incertidumbre de sanitarios/as, funcionarios, policías, guardias civiles, militares, trabajadores de la alimentación, cuidadores... esto es, de nuestros únicos imprescindibles en esta epidemia, contra Pedro Sánchez y sus políticas de emergencia. Unas políticas, sin duda, ejecutadas con errores y torpezas de las que hay que informar y que convendrá analizar con la perspectiva del tiempo y el espacio en los que nos tocó transitar por esta página negra de la Historia.

Los movimientos de esta derecha rancia, encomendada al dios católico y a la bandera española como grandiosos planes de emergencia contra el coronavirus (ya tuvimos a la Virgen del Rocío contra el paro), son todavía sutiles, pero ya hemos tenido el disgusto de escucharlos, leerlos y verlos en varios medios de comunicación. En este punto, sí creo que es de justicia separar a Ciudadanos de PP y Vox, pues, en general, los naranjas han optado por un perfil más bajo y prudente a la hora de criticar determinadas decisiones del Ejecutivo de PSOE y Unidas Podemos sin necesidad de usar las tripas y el bajo vientre para vomitarles encima.

Es posible que Ciudadanos lo haga condicionado por la crisis que vive con su socio de Gobierno en la Comunidad de Madrid, el territorio más castigado en España por la pandemia, o quizás por que crea que es mucho más decente seguir la senda de quien parece tener mayor sentido de Estado en el PP, el alcalde Martínez-Almeida. Sea por lo que sea, cuando salgamos de ésta y nos asomemos a ver qué nos ha dejado el mundo y cómo hemos evolucionado (o involucionado), este país necesitará una derecha digna y sensata que ponga soluciones encima de la mesa en vez de lanzar casquería permanentemente. Quizás los de Arrimadas hayan visto ese espacio sin cubrir en este tiempo. Ojalá.

En las redes, en los medios, en sus fábricas de bulos,... PP y Vox aprovechan las noticias, por ejemplo, sobre las muertes masivas de nuestros mayores en las residencias para cargar contra el Ejecutivo, e incluso, contra la prensa a la que se le ocurra destapar esa información, supongo que porque si ellos gobernaran, habría que ocultarla. PP y Vox acusan a Sánchez e Iglesias de querer poner a la opinión pública en contra de los cuidadores de las residencias de mayores argumentando que dejaron morir a los ancianos enfermos. ¿Que dicen los expertos que es mejor abrir o reabrir las plantas de los hospitales madrileños que derivar a IFEMA a los enfermos? Son los socialistas y podemitas, que cargan contra los sanitarios que trabajan sin tregua en el gigantesco pabellón de la capital. Y así con todo.

Y no solo en La Moncloa reside el Maligno. También está en aquéllos que informamos y analizamos errores, confusiones, torpezas... sin hacer sangre. Es tan retorcido todo, tan ruin, que cuando se ofrecen datos del pasado sobre privatizaciones de residencias geriátricas, de funerarias que hacen negocio, de recortes sanitarios..., que influyen sin duda en el trabajo de nuestros imprescindibles, entonces la derechona se pone macarra y pregunta al Gobierno si acaso está atacando a los profesionales de la sanidad, la geriatría o las funerarias privadas. Es decir, carga contra Sánchez mientras usa a los trabajadores como escudos humanos para proteger su alma neoliberal. Es retorcido y simplón, pero funciona. Mentir funciona, la Historia nos ha dado grandes ejemplos de ello. La cuestión está en dejarse engañar, y eso solo depende de nosotros/as.

Esta derechona se presenta como defensora del sistema sanitario en su peor crisis. Ellos (PP y Vox, que son lo mismo), los que colocaron a España en el ‘top five’ de la lista de países de la OCDE que más ha recortado en sanidad: somos el cuarto, solo detrás de Grecia, Islandia y Portugal. Italia ocupa la quinta posición. Lo dice la OCDE, nada sospechosa de estalinismo, como también nos ha recordado que el gasto en Sanidad en España es de 3.300 euros por habitante, la mitad de lo que gasta la Alemania de la comunista Merkel. O que España tiene hoy 30,1 sanitarios por cada 1.000 habitantes, frente a los 60 de Francia y Reino Unido o los 71 de Alemania.

Así es la política ínfima de la derechona, que no da soluciones pero lo enfanga todo. Si se intenta abrir el debate -para el que ya vamos tarde- sobre la importancia de los servicios públicos que deberían ser intocables para el lucro (sanidad, educación, funerarias o residencias de mayores...), PP y Vox sacan sus cargamentos de bosta y empiezan a lanzarla en las redes contra los que considera enemigos -y, sobre todo, enemigas-. Porque en su lenguaje bélico cargado de anticuerpos de españolazo, para ellos no hay adversarios políticos, sino enemigos. Enemigos a batir con armamento sórdido, el que sea. "Guerra sucia, tumbemos al Gobierno aunque sea en plena epidemia mundial o en recesión. O nosotros o el caos". Imaginen ahora que esas políticas (un decir) no existiesen. Pues eso.