Dominio público

Equidad fiscal y no beneficencia. Sobra postureo, falta lealtad institucional

Jaime Cedrún

Secretario general CCOO de Madrid

Isabel Díaz Ayuso preside una reunión del Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid, a comienzo de marzo. E.P./Ricardo Rubio
Isabel Díaz Ayuso preside una reunión del Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid, a comienzo de marzo. E.P./Ricardo Rubio
CORONAVIRUS;MADRID;CONSEJO DE GOBIERNO
3/9/2020

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se equivoca si piensa que la tragedia que padece el planeta, y con más contundencia nuestra región, se arregla con postureo, a golpe de tuit y con una agresiva política de imagen. Cada aparición pública que hace es un ataque desmedido contra el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. Nunca realiza críticas constructivas, ni aportaciones para mejorar. Vive en un estado obsesivo que deriva en la irresponsabilidad política en medio de una crisis que requiere altura de miras por parte de cada individuo y especialmente por quienes dirigen las administraciones públicas. Mientras hablamos de salvar vidas, ella vocea, insulta y arremete sin calcular las consecuencias para la sociedad, para esa colectividad en la que nunca ha creído.

En el ya largo listado de actuaciones sorprendentes de la presidenta, a destacar la pérdida de dos aviones que deberían llegar de China con mascarillas, por valor de 23,3 millones de euros, ha comenzado la semana con dos ocurrencias impregnadas de ideología neoliberal que aunque son distintas van de la mano. Por una parte, ha exigido al Gobierno de España un fondo extraordinario de 1.200 millones de euros no reembolsable. Por otra, ha creado una "cuenta cero" para que realicemos donaciones  y contribuir en la lucha contra el virus.

Respecto a la exigencia de los 1.200 millones de euros (mil serían para gastos sanitarios), significa que nos está pidiendo dinero a todos los españoles, a toda la clase trabajadora, mientras desde tiempos de Esperanza Aguirre, Madrid se ha convertido en un oasis fiscal que perdona solo en el impuesto de patrimonio 995 millones anuales a los 16.000 madrileños más ricos, destacando los dos millones de euros en impuestos a las 59 fortunas mayores del país en un alarde de insolidario y poco patriota "dumping fiscal".

Dicho esto, hay que advertir que la Comunidad de Madrid, la más rica de España según marca su Producto Interior Bruto, no debería tener mayores problemas económicos para encontrar financiación sin recurrir al bolsillo de todos los españoles. El Gobierno regional puede acudir perfectamente a los mercados financieros. Además, ahora tienen una oportunidad de oro para no fallar a la sociedad como ya fallaron en 2008.

El pasado 11 de febrero el Consejo de Ministros autorizó a la Comunidad de Madrid a formalizar operaciones de endeudamiento por valor de 4.173 millones de euros durante 2020. Este endeudamiento, en gran parte, cubre las rebajas fiscales que llevan años disfrutando los más ricos de la región. Por ello, pedimos que parte de esta capacidad de endeudamiento se utilice para paliar las consecuencias de la crisis por el Covid-19.

La segunda actuación sorprendente del inicio de semana ha sido la creación de una "cuenta cero". Con esta llamada a la caridad, que no solidaridad, quiere que todos nos rasquemos el bolsillo como si de la Beneficencia se tratara. Además, asegura que quien "done" al cepillo tendrá una deducción fiscal. Algo falla porque si es una "donación" altruista, no debería poder deducirse. Ahora bien, ¿a quién viene verdaderamente bien aportar? Desde luego a la clase trabajadora que cumple anualmente con sus impuestos y está sufriendo los ERTES, no. La trampa está en que precisamente esos ultrarricos que se ahorran impuestos, además de un lavado de imagen ¡tendrán una deducción por ese dinero supuestamente donado de forma altruista!

Ya está bien de manipular con cuentos fiscales a los españoles y los madrileños. Ya está bien de buscar el lucro incluso en estos dramáticos días. Es el momento de arrimar el hombro, no de hacer negocios. Es el momento de la lealtad, que no fidelidad, con el Gobierno en la lucha contra esta pandemia.