Dominio público

¡Mírame bien!

Boti G. Rodrigo

Directora General de Diversidad sexual y Derechos LGTBI del Ministerio de Igualdad.

Visibilidad. R.A.E. (Del Lat. visibilitas, -atis).
1.f.  Cualidad de visible.
2.f. Mayor o menor distancia a que, según las condiciones atmosféricas, pueden reconocerse o verse los objetos.

En estos días terribles de dolor e incertidumbre, me he parado a pensar muchas veces en nosotras, las lesbianas. Solía decir Pedro Zerolo refiriéndose a nuestro colectivo: "nosotros somos vosotros, somos vuestras hermanas, vuestros hijos, vuestras vecinas, vuestros compañeros de trabajo". Y yo, en estos terribles días, me he preguntado muchas veces por qué se ignora que nosotras las lesbianas somos vosotras, vuestras hermanas, vuestras hijas, vuestras vecinas, vuestras compañeras de trabajo.

En esta crisis, como antes –como siempre, qué injusticia– las lesbianas hemos seguido siendo invisibles. Y hoy, en medio de ella, hemos de recordar, como cada año, que las lesbianas existimos y formamos parte de la sociedad. Que somos vuestras taxistas, vuestras médicas, vuestras policías, vuestras periodistas, que somos la frutera, la profesora, la cartera, la farmacéutica, la política, la reponedora, la jueza, la cajera. Somos la mujer aquella que se quedó en casa confinada para protegerte, la que en el momento más terrible de la crisis te cuidó aun a riesgo de su vida, la que te sonrió cuando tenías miedo. La que aplaude cada noche en su ventana.

¿Te has preguntado qué sabes de nosotras? ¿Te has parado a pensar en dónde hemos estado, con qué derechos y reconocimiento hemos enfrentado nuestras vidas, con cuánta lucha? ¿Sospechas siquiera que soy madre, soy trans o soy migrante, que vivo cada día con miedo de la vida? ¿Qué sabes de mis reivindicaciones, de mis necesidades? Aprende a verme: son tus ojos los que tienen que vernos, los que tienen que devolvernos la imagen que ofrecemos.

Míranos bien: nos verás jóvenes o mayores, racializadas, gitanas, habitando ciudades o padeciendo la dureza de los pequeños pueblos. Nos verás activistas, nos verás con miedo, nos verás contentas, débiles, visibles y luchadoras. Nos hemos construido a golpe de intuición y rebeldía, sin referentes, sin memoria. A pesar de tantos pesares, nos verás valientes.

En estos días atroces de miedo y de dolor, se ha podido sentir una unidad cómplice en la ciudadanía: los aplausos de cada noche nos han unido y nos han dado sentido de comunidad, infundiéndonos fuerza. Confío en que estos tristes días hayan dejado nacer algo positivo; de esta crisis, ojalá, hemos de salir de otra manera, con algo aprendido, con algo renovado, con esperanza en un mundo menos egoísta. No permitamos que la discriminación se mantenga como un virus en una sociedad que, para serlo, ha de ser solidaria e integradora.

Míranos, mírame bien, pregúntate por mis necesidades, preocúpate por mis derechos mermados, por mi lucha cotidiana. Interésate por la memoria ignorada de mi lucha, por el injusto daño que sigue causando un estigma castigado y perseguido con saña. Pregúntate por qué tantas de nosotras no se muestran por miedo, por miedo a ser; la invisibilidad es una forma de violencia, es un vivir atroz, un engaño para asegurar la vida que nos hace perder. Atrévete a mirar y ver qué se esconde en el armario.

Hoy 26 de abril, fecha en que se conmemora el Día de la Visibilidad Lésbica, es buen momento para aprender a respetarme, para pararte a verme con una mirada renovada y solidaria, para ayudarnos a espantar la oscuridad.

Hoy y todos los días, reconóceme: soy la mujer –orgullosa lesbiana, por más señas– que aplaude emocionada cada noche en su balcón, llena de esperanza, y luchadora.