Dominio público

Desde la alarma a la construcción de la nueva normalidad

Tomás Alberich

Sociólogo http://tomasalberich.blogspot.com/

Un cartel en una calle de Hanoi (Vietnam), que alerta contra la propagación de noticias falsas y bulos en torno a la pandemia de coronavirus. REUTERS/Kham
Un cartel en una calle de Hanoi (Vietnam), que alerta contra la propagación de noticias falsas y bulos en torno a la pandemia de coronavirus. REUTERS/Kham

La primera víctima cuando llega la guerra es la verdad
(H. Johnson, 1917)

Y ahí están los bulos, la muerte de la veracidad.

El idioma y las lógicas de la guerra han sido muy criticados por su utilización durante la pandemia. Claramente tienen su lado negativo (disciplina militar, facilidad para la represión desde los gobiernos, miedo…), pero también pueden tener aspectos positivos o, al menos, necesarios para entender el presente. Con facilidad se hace inevitable el símil ante una nueva situación catastrófica, nunca vivida anteriormente por la inmensa mayoría de la población presente, española y mundial.

Hay veces que no decirle toda la verdad a la opinión pública puede evitar de manera eficaz una oleada de pánico que podría dar lugar a más víctimas, en otras es la mecha que prende la desconfianza y más teorías de la conspiración (Slavoj Zizek)

Vamos a tratar primero la comunicación, con los bulos de por medio, después veremos lo que más ha cambiado y qué evidentemente va a cambiar – una prospectiva necesariamente algo pesimista.

Los bulos han producido solo una muerte parcial de la verdad porque se han dado respuestas rápidas. Los equipos de acción inmediata, a modo de nuevos GEO de la comunicación, han actuado eficazmente en la mayoría de los casos. Desde la prensa más seria ya se habían creado apartados anti bulos, y luego han estado los departamentos de seguridad institucional y las webs creadas al efecto (p.ej. https://maldita.es/) que venían preparándonos para las mentiras difundidas masivamente.  Especialmente desde hace unos años, después de que se comprobase su influencia en los triunfos de la ultraderecha en varios países y en el Brexit. Desde luego estos medios estaban más preparados que otras instituciones frente a la pandemia.

Todos los bulos son perjudiciales, pero no todos son lo mismo. Podemos distinguir al menos cuatro tipos y a la hora de desmentirlos se debería de tener en cuenta su grado de toxicidad. No es lo mismo difundir que la vitamina C es buena como prevención que decir que sirve para curarse, ni lo mismo que directamente inventarse mentiras o calumnias con un fin político concreto. Según el orden, más o menos, en el que han ido apareciendo y por orden creciente de toxicidad, podríamos distinguir:

Primero los remedios caseros para curarse o no infectarse. Mezclan aspectos verificados con métodos sanadores tradicionales o que pueden servir para otras situaciones. Crean confusión, pero no son especialmente dañinos, salvo que haya personas que realmente se crean que por tomar infusiones o vitamina C se hacen inmunes. La parte que alude a remedios tradicionales de toda la vida, de los abuelos, incluye saberes positivos para la salud y acciones naturales no agresivas, que simplemente hay que filtrar, como las propias infusiones que recomiendan.

En segundo lugar, tenemos las teorías que han predicado que la causa de la pandemia ha sido una respuesta del planeta, a la contaminación, el cambio climático, etc. Que somos muchos humanos consumiendo desaforadamente, demasiados, y el planeta se defiende. Por ejemplo, cuando David Quammen dice "Somos más abundantes que cualquier otro gran animal. En algún momento habrá una corrección".

La teoría de Gaia plantea que el planeta Tierra es, en su conjunto, un ser vivo y como tal se comporta. Sus seguidores vienen a decirnos que el Covid19 ha sido una respuesta, como otras epidemias anteriores, a los excesos de la humanidad y a los ataques que infringe a la naturaleza (incluso alguien dijo lo mismo sobre la aparición del VIH). La hipótesis Gaia propone que la Tierra en su totalidad, incluyendo los seres vivos, la materia y la atmósfera, funciona como un superorganismo que se automodifica activamente para asegurar su supervivencia. Es una hipótesis tan bella como indemostrable.

Lo que sí está demostrado es que dos factores relacionados han favorecido la aparición y propagación de nuevos virus: la hiper explotación de la naturaleza ha provocado una pérdida grave de la biodiversidad del Planeta, unida al abuso en el consumo de energía fósil (petróleo, carbón…) que ha provocado el cambio climático y la desestabilización planetaria, de su capacidad de regeneración (la huella ecológica). Además, la contaminación atmosférica consiguiente, según diversos estudios, influye en la facilidad de propagación de los virus, ya que viajan con más facilidad cuando aumentan las partículas en suspensión. Aspecto sobre el que hay que esperar nuevas verificaciones.

Esto se suma a otro factor facilitador: la creciente globalización, interconexión sin precedentes con relaciones sociales planetarias constantes. Seguramente es cierta la hipótesis de que en los Juegos Mundiales Militares de Wuhan (10.000 deportistas militares de todo el mundo, en octubre 2019), el coronavirus estaba ya presente y empezó su propagación internacional.

Es decir, la conclusión más sostenible es que el cambio climático, la disminución de la biodiversidad planetaria y la hiper globalización no son causas del origen de la pandemia, pero sí han sido factores imprescindibles acompañantes de su propagación.

En tercer lugar, tenemos las teorías de la conspiración. Junto con las anteriores, han aparecido una serie de teorías sobre el origen artificial del coronavirus, creado en un laboratorio, desde el que se lanzó al mundo, bien intencionadamente o por accidente. También, hoy por hoy, son indemostrables, aportan cero información, pero su intencionalidad política sí es real: el origen es chino o, al contrario, origen norteamericano. No nos llevan a ninguna parte. Pero siguen siendo alimentadas por elementos ultranacionalistas desde diversos países.

La cuarta oleada de bulos ha sido ya la de las ultraderechas, claramente, sin dudar: miente que algo queda. Empezaron pronto y han ido a más. Sus objetivos son múltiples, ya que disparan en todas direcciones: meter miedo es el más claro, crear la inestabilidad necesaria para el caldo de cultivo de cualquier golpe autoritario. En todo el mundo se están dando.

En el caso español, la ultraderecha sabe que solo alcanzará el poder si una parte sustancial de la población siente suficiente miedo y hartura con la situación, social, económica y política, como para reclamar soluciones autoritarias y/o votarlas. Siempre lo han hecho así. Por eso no es de extrañar que, por un lado, acusen al Gobierno de asesinato (que aplica la eutanasia, un geriatricidio han llegado a decir) y que, aunque al principio fueran partidarios de medidas drásticas contra la pandemia, luego han pasado a posicionarse a favor de la libertad total, sin restricciones sanitarias ni de movimientos (como Trump o Bolsonaro).

La mentira constante sobre la acción del Gobierno y sobre los partidos que están en él o lo apoyan es permanente, es una fábrica de mentiras absurdas pero que, a fuerza de repetirse y reinventarse constantemente, calan en parte de su electorado y este sirve de retransmisor hacia la mayoría de la población. Lo más lamentable es que miembros del Partido Popular y parte de la prensa nacional y regional les apoya al hacerse eco de estas mentiras y también las retransmiten y multiplican.

Son numerosas noticias falsas mezcladas con mediaverdades y profecías que se autoconfirman. Primero se inventan noticias, que hay ministros que tienen una ambulancia o UVI portátil paralizada en la puerta de su casa, instalaciones especiales, etc. Y luego están las del tipo de convocar a manifestarse en coche por el Paseo de la Castellana madrileño exhibiendo banderas españolas: provocan que la policía intervenga y pare a algunos vehículos para recordarles que está prohibido realizar manifestaciones no autorizadas -más bajo el estado de alarma- y así pueden lanzar por las redes su mensaje: la Policía Nacional está parando e identificando a los buenos españoles que portan la bandera nacional. No es un bulo: es real (de primeros de mayo, curiosamente en una web sobre bulos aparecía como que la convocatoria a manifestarse se había lanzado desde una web norteamericana).

Lo que hemos visto con la pandemia, las certezas. No son casualidades

Empezamos el año recordando que a los alegres años veinte les sucedió la peor crisis de la historia (1929). No sabíamos que la crisis se había adelantado y ya la teníamos encima.

Después de su aparición en China, la pandemia ha sido especialmente virulenta, en una segunda fase, en el sur europeo, se ha cebado en Italia, España y Francia. Han sido los países más afectados de la UE y del mundo durante marzo-abril. Pero, como pronosticábamos, EEUU ha pasado a ser la nación más afectada del mundo y Gran Bretaña le sigue de cerca, junto a Brasil. Los tres con gobiernos ultraliberales-populistas. Como no creemos que los fenómenos sociales ocurran "por casualidad", habrá que buscar explicaciones tanto a lo primero como a lo segundo. Algunos factores los iremos comentando a continuación, pero necesitan más estudios y contrastes, con el tiempo necesario.

  1. Lo que parece probado es que a los países del sur europeo la pandemia les pilló "por sorpresa", sin estar preparados. Mientras que en febrero Alemania y otros países del centro y norte europeo hacían acopio de material y aconsejaban medidas de confinamiento, viendo lo que podía venir, los sistemas sanitarios de los países latinos no estaban preparados y la velocidad de propagación causó el desastre. Volveremos sobre este tema y otros factores.
  2. Por su parte, los países con gobiernos ultraliberales o simplemente de ultraderecha no querían parar la economía y confiaban en la desactivación natural de la pandemia después de un periodo breve de extensión. Hasta que se dieron cuenta de que debían de hacer un poco de caso a las autoridades sanitarias. Estos gobiernos, anglosajones principalmente, coinciden en la política del sálvese quien pueda, que llevan a que EEUU sea el país más afectado del mundo, en fallecimientos y también en sus consecuencias socioeconómicas, su economía decrece, el paro y la pobreza aumentan a niveles cercanos a los de hace un siglo (crack del 29) y la onda expansiva de su crisis económica se nota en todo el mundo y en la Unión Europea más. Las largas colas de gente, dispuesta a pasar varias horas de espera para poder recoger un simple lote de comida de los bancos de alimentos y despensas solidarias, se están viendo sobre todo en América y en España.
  3. Los países con presidenta (o lideresa) han actuado mejor. Las cifras cantan: de 193 países apenas 10 están dirigidos por mujeres (5%), pero lo sorprendente es que entre estos estén siete de los reconocidos como que mejor han actuado frente a la pandemia, tampoco puede ser casualidad: las dirigentes de Alemania, Nueva Zelanda, Taiwán, Islandia, Finlandia, Noruega y Dinamarca fueron de las primeras presidencias que hablaron claro a su población y tomaron rápidamente medidas sanitarias y de confinamiento, duras y eficientes.
    También conviene señalar que la mayoría de las siete citadas dirigen partidos socialdemócratas o progresistas (centro izquierda) y que, por ejemplo Merkel ha practicado políticas en su país que aquí serían tachadas de izquierdistas por el PP.
  4. Los recortes matan, las privatizaciones también.
    La conocida como Ley de la Dependencia (2006) supuso un avance en los servicios sociales y en la asistencia para las personas mayores y dependientes, pero también propició que la mayoría de las nuevas residencias para la población mayor fueran creadas por empresas privadas, concertadas con ayudas públicas. Consorcios empresariales que han encontrado un negocio floreciente en España en las dos últimas décadas. Buscan el beneficio rápido, y los controles debidos y obligados a ejercer por las administraciones públicas han fallado estrepitosamente. Las denuncias de falta de control, durante muchos años, se han visto superadas por la triste realidad. Los casos de abusos, malos tratos o simples negligencias por falta de personal saltaban periódicamente a los medios por alguna denuncia o caso escandaloso. Ahora la investigación de las miles de muertes está en las fiscalías y en los juzgados. Tenemos investigación para varios años.
    La mayoría de las residencias son privadas concertadas. No es ajeno este sistema al cálculo de que la mitad de las muertes en residencias de toda España haya sido en la Comunidad de Madrid, casi siete mil fallecimientos en residencias madrileñas. Evidencia el descontrol del negocio de las residencias privadas por parte del PP gobernante.
    Desde hace más de tres décadas la sanidad y las residencias de mayores son competencia de las Comunidades Autónomas. No hace falta repetirlo a cada paso o recordarlo a modo de disculpa cada vez que critiquemos, como veremos, al Gobierno estatal o a las izquierdas.
  5. Las manifestaciones "espontáneas" de la ultraderecha van a ir a más, especialmente mientras se mantenga el Estado de Alarma, pero luego vendrán las convocatorias oficiales de PP-VOX exigiendo la dimisión del Gobierno y nuevas elecciones. El objetivo es derrotar al Gobierno, como sea y al precio que sea. De momento un poco patéticas las del pijo barrio Salamanca madrileño. La estética lo dice todo: envueltos en la bandera rojigualda, algunos brazos fascistas en alto, y un señor tan maduro como elegante con su palo de golf golpeando una señal de tráfico, a modo de nuevo cojo manteca, pero no es el seudoestudiante que con su muleta rompía farolas en los 80, ahora es el hiperpijo revindicando la libertad ¡que abran ya los campos de golf!, seguramente junto con su chacha que atusa más que golpea la cacerola Le Creuset.
    La izquierda española parece que tiene la tendencia secular de quedarse con las minorías. Triunfó con los aplausos, inevitablemente ligados a la defensa de la sanidad y de los servicios públicos, mayoritarios, con gran prestigio. Pero no se sabe terminarlos y pasar a otra fase, cambiar la movilización. Apareció una propuesta cabal: terminarlos el domingo 17 de mayo con un gran aplauso final. Se razonaba que hay que pasar a otras formas de movilización, no era una propuesta para la desmovilización, pero así fue tomada por asociaciones de defensa de la sanidad pública, denostando y descalificando la propuesta. Así, probablemente, los aplausos irán a menos, poco a poco, hasta que desaparezcan. Pero algunos se quedarán con el espíritu puro y tranquilizador de haber sido los últimos de su calle en dejar de aplaudir.

¿Solidaridad europea? La solidaridad bien entendida empieza por uno mismo

Reivindicamos la solidaridad europea y denunciamos el egoísmo de Holanda y Alemania en la Unión Europea. Sí es necesario recordar, por ejemplo, que la UE ha permitido los paraísos fiscales dentro de la propia Unión desde siempre. Y permite que los Países Bajos y Luxemburgo funcionen en la práctica como un paraíso fiscal a efectos de la Hacienda europea. Por eso es denunciable la política insolidaria holandesa. Y está justificado recordar el que, mientras no exista una fiscalidad mínimamente homogénea, tener una moneda única y un Banco Central Europeo autónomo es una barbaridad económica, que perjudica a los países débiles: se quedaron automáticamente sin política monetaria propia. Como tantas veces denunció Julio Anguita, la construcción europea desde Maastricht beneficia a las grandes corporaciones empresariales y a los países más fuertes.

Pero ahora no nos podemos quedar solo en la solicitud de dinero y de solidaridades a la UE, cuando, por ejemplo en sanidad, una ratio aceptable es, por cada 1.000 habitantes: 12 personal de enfermería, 8 camas hospitalarias. Actualmente: Alemania: enfermería(e) 13,3, camas (c) 8,3. España e5,3, c3. Madrid e3,3, c2,7. Grecia, 4,2 camas por 1000 h.; Bélgica 5,6; Francia seis. ¿Quiénes son los responsables de este desastre?

El PP gobernante en la Comunidad de Madrid realizó, en menos de una década, el milagro de inaugurar ocho nuevos hospitales y a la vez disminuir en más de 800 las camas hospitalarias. Ya decíamos que los recortes matan. ¿Y la corrupción? Tenemos el partido más corrupto de Europa que ha gobernado España durante muchos años y sigue gobernando en Madrid y buena parte de las Comunidades Autónomas.

De todo esto ¿es Alemania responsable? Cuando reivindicamos la "solidaridad europea" hay que recordar estas cifras. La UE es responsable de muchos perjuicios económicos y unas políticas que protegen a los más ricos y a las grandes corporaciones, especialmente a nivel fiscal, pero no les podemos hacer responsables de que los gobiernos autonómicos y central español hayan dedicado menos presupuesto que casi ningún país europeo a los servicios públicos básicos del Estado de Bienestar (como p.ej. viene denunciando Vicenç Navarro con múltiples datos desde hace décadas). Tanto en términos absolutos como relativos al PIB. Y que hayamos estado gobernados por bandas y redes corruptas, tampoco es responsable Alemania y la UE.

Cuando el gobierno alemán dirigido por Merkel decidió permitir la acogida de más de un millón de refugiados, que huían del conflicto sirio y de las guerras impuestas en la zona ¿lo hizo por solidaridad o también porque están seguros de que Alemania necesitará mano de obra joven en los próximos años? Si gobernara la ultraderecha en Alemania no lo hubieran hecho en ningún caso, porque anteponen sus intereses ideológico-racistas al bienestar de la mayoría. Pero pongo en duda que el gobierno de Merkel en este tema se haya guiado por la solidaridad o por virtudes de justicia social, ni este gobierno ni ninguno: su primer objetivo es sus intereses nacionales.

La desescalada. También hay aspectos chocantes. Italia y España son los únicos países en que se ha permitido la apertura de las terrazas de los bares antes que los centros educativos. Es para pensárselo. Nos debería obligar a una reflexión sobre cuáles son nuestras prioridades, sociales y económicas. La nueva situación exige un evidente aumento del gasto en sanidad, indiscutible, pero también en educación y otros sectores. Decir, como hizo la ministra de Educación, que en septiembre deberían de empezar las clases de colegios e institutos con la mitad del alumnado presencial en las aulas y la otra mitad a distancia: decir esto sin acompañar la frase de una explicación es decir nada: supone que o se va a multiplicar por dos los presupuestos en Educación de todas las CC.AA. o que se va a solicitar al profesorado que trabaje el doble gratis. Después ha matizado que cada Comunidad decidirá cómo…