Dominio público

Discriminación laboral

Toño Abad

Responsable confederal del área LGTBI de UGT

Salir del armario ha sido siempre un acto revolucionario; algo a lo que las personas LGTB nos tenemos que enfrentar día a día, ante la inseguridad que produce el rechazo. Algo que pensábamos cada vez era más sencillo; hasta que nos impidieron que la bandera arcoíris, el paraguas de la diversidad en la que entramos todas las personas, hondearan en las instituciones públicas en nuestra semana, la del Orgullo. Pese a las amenazas, ante la inseguridad que nos genera no perpetuar los cánones establecidos por la norma general, cuando nos ha sido posible, hemos decidido abrir las puertas de nuestra vida para decirle al mundo que lo nuestro es libertad: de ser y amar.

En un estudio, que presentamos hoy, elaborado por UGT, sobre la LGTBFobia en el entorno laboral, hemos podido conocer de primera mano, con casi cuatro mil personas encuestadas, cuál es la realidad de las Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales en los centros de trabajo y, los datos que arroja son ciertamente preocupantes. Más de un 40% de las personas LGTB reconocen haber sido agredidas verbalmente por su orientación sexual, identidad o expresión de género; y más de un 75% de los encuestados reconocen haber presenciado algún tipo de agresión verbal en el trabajo.

Aún así, sigue habiendo gente que cuestiona la necesidad no solo de la visibilidad, que como herramienta hegemónica de cambio ha demostrado sobradamente su utilidad, si no también la importancia de la existencia de un marco jurídico específico que nos ayude a las personas LGTB a ver reconocidos y defendidos nuestros derechos. A fin de cuentas, lo nuestro ha sido y es la defensa, a ultranza, de los derechos humanos.

Que el 44% de las personas encuestadas vean necesaria la ocultación de su orientación sexual, identidad o expresión de género para encontrar trabajo es algo que, a todas luces, también nos preocupa. Y nos hace reflexionar a cerca de cómo nosotras, las personas LGTB, realizamos un ejercicio constante de autocensura. Nos escondemos por miedo a las represalias; nos ocultamos por miedo a las agresiones.

Si los datos que he ido arrojando hasta ahora resultan bastante significativos, la idea de que el 55% de las personas LGTB no han sentido apoyo por parte de sus compañeros, nos aterra mucho más. Y nos hace incidir en la necesidad que existe en los centros de trabajo de una formación específica en igualdad y diversidad, que nos ayude no solo a detectar y combatir la LGTBfobia en los entornos laborales, sino también para dotarnos de herramientas formativas suficientes como para poder afrontar el odio en el entorno laboral; un entorno, por otro lado, que supone gran parte del desarrollo vital de las personas.

La única posibilidad que tenemos de erradicar la vulneración de los derechos de las personas LGTB es la colectivización y la lucha conjunta de las trabajadoras y los trabajadores que sufrimos día a día las agresiones por nuestra orientación sexual, identidad o expresión de género. La única manera efectiva que tenemos de organizarnos para defender nuestros derechos laborales es mediante la lucha sindical. El compromiso sindical de UGT con las personas LGTB es indudable.