Dominio público

Nunca más otro caso Bankia

Fotografía de noviembre de 2018 del expresidente de Bankia Rodrigo Rato (d) junto al exconsejero de Caja Madrid José Antonio Moral Santín (i), durante la primera sesión del juicio por la salida a Bolsa de la entidad en la Audiencia Nacional. EFE/Fernando Alvarado
Fotografía de noviembre de 2018 del expresidente de Bankia Rodrigo Rato (d) junto al exconsejero de Caja Madrid José Antonio Moral Santín (i), durante la primera sesión del juicio por la salida a Bolsa de la entidad en la Audiencia Nacional. EFE/Fernando Alvarado

Sentencia en mano, 15MpaRato pide al Gobierno y a los partidos responsables cambios legislativos (Carta enviada a Ministro y partidos). Pedimos que se cambien las leyes para proteger la población de la gestión financiera y sistémica que pueda ser irresponsable para con el interés general. 

Desde 15MpaRato, como lucha ciudadana impulsora del caso Bankia en los tribunales, escribimos esta petición al Gobierno -un gobierno que se presenta como el más progresista desde la vuelta de la democracia- y a las y los legisladores para que ocho años de lucha de la sociedad civil no sean en balde. Que no haya vuelta atrás en lo que hemos conseguido con mucho esfuerzo desde la sociedad civil activa y que la devastación que supuso para la población la gestión que se hizo en Bankia no ocurra nunca más.

El hecho de que hoy se absuelva la antidemocrática y descontrolada gestión que se hizo de Bankia que conseguimos que aflorara durante el juicio, es la prueba de que no existen leyes que permitan evitarla.

La lucha jurídica y por la dignidad de la ciudadanía ya la ganamos con la condena por las tarjetas black que sacamos a la luz y que llevo a destacados miembros de las cúpulas de los partidos y al exministro de economía del milagro económico español, Rodrigo Rato a prisión.

Hoy la lucha debe ser para que cambie la ley y los partidos corrijan los abusos que hemos hecho aflorar durante el caso.

Hoy pedimos que los cambios legislativos se pongan en marcha inmediatamente, y más frente a la espantosa crisis que ya ha comenzado en la que ya se está viendo como se reproduce la permisividad hacia los bancos que ya vivimos en la crisis del 2008 para que faciliten crédito - cosa que además no hacen.

Nunca más las mismas condiciones para que quienes gestionan el ámbito financiero puedan aprovecharse de las dificultades ajenas.

Lo que hemos conseguido con la lucha ciudadana de 15MpaRato, debe consolidarse en leyes.

1.- Nunca más productos tóxicos para las y los ahorradores

De hecho demostramos que todo empezó con una ley que fue el banco de pruebas de lo que vino después. Con un Rodrigo Rato ministro de economía que, al modificar la Ley de Coeficientes de Inversión, facilitó la venta masiva de preferentes. Con las pruebas que sacamos del juicio https://www.publico.es/actualidad/cajamadrid-coloco-99-preferentes-2009.html  -  https://www.20minutos.es/noticia/1943122/0/preferentes-bankia/documentos-internos/no-clientes/, todos los preferentistas de España pudieron recuperar su dinero, pero esto costó años de lucha y sufrimiento. Nunca más. Pedimos leyes que corrijan tanta inhumanidad, que protejan a las y los ahorradores y que impidan la venta con información inexacta e/o incomprensible para las y los consumidores.

2.- Reforma de los organismos reguladores para acabar con los intereses cruzados y reforma de las leyes de demandas colectivas para castigar los abusos bancarios con celeridad

El modus operandi se engrasó con las preferentes y se replicó con la salida a bolsa. La elección como objetivo único de venta de pequeños ahorradores quedó reflejada en la inmensa campaña para la venta de acciones, la famosa campaña "Hazte banKero". Invitaba a la ciudadanía más humilde a comprar acciones de un banco avalado por Rato, el ministro del "milagro (léase "burbuja") económico español". Con cuotas a partir de tan solo 1.000 euros y una rentabilidad anunciada que en alguna sucursal llegaron a cifrar en un alocado 7%, indica una elección de compradores con un sesgo meditado y consciente.

La clave del caso ha sido para nosotros el artículo 282 bis que solo estaba en nuestra querella https://15mparato.wordpress.com/2015/02/13/fianza-rato-conseguido-800-millones/ y la diferencia de todas las demás desde un primer momento: el folleto de salida a bolsa contenía información que no era cierta. Esto se dictaminó en sede judicial en enero de 2016; fue el Tribunal Supremo. Fue nuestra gran victoria que permitió que casi todos los pequeños accionistas pudieran recuperar su dinero por la vía civil: unos 2.000 millones de euros.

Como acusación impulsora, la más veterana y de las pocas que mantuvo su acusación hasta el final - Herzog, acabó alineándose con fiscalía en el último momento para evitar riesgos -, hemos conseguido que no saliera gratis la salida a bolsa que fue la ruina para mucha gente https://www.elmundo.es/cronica/2015/04/26/553b3e37e2704e65238b4571.html , pero la devastación para muchos fue irreparable. De hecho todavía estamos ayudando a algunas personas a recuperar sus ahorros.

Es por esto que se ha de romper una cadena de obediencia debida que llega a la nada como ha pasado con esta sentencia: la responsabilidad de los reguladores debe ser definida y operativa y han de cambiar las leyes de demandas colectivas (https://xnet-x.net/ley-demandas-colectivas-acumuladas/ y https://xnet-x.net/xnet-advierte-peligro-para-derechos-consumidore-si-ue-impide-accion-colectiva/ ) de manera que los abusos bancarios se castiguen con celeridad.

3.- Eliminar la impunidad para las decisiones de empresas sistémicas que pueden producir la quiebra del país

Con la condena por las tarjetas black conseguimos que se sentara un peligroso precedente para quienes disfrutaban de la impunidad.

A esto ha servido que sacamos a la luz las tarjetas black ( https://15mparato.wordpress.com/2018/09/27/laciudadanialohizo-comunicado-de-15mparato-sobre-la-sentencia-del-supremo-de-carcelparato-por-tarjetas-black/ ) - con lo que conseguimos el hito histórico de la condena del exministro de economía, Rato, y de 65 más.

Pero más importante todavía, demostramos que no se trataba de "casos"; demostramos como se les pagaba los servicios prestados al entramado de los partidos - todos ellos, incluso los que se definían como los más progresistas:  recordamos que en tarjetas black a parte de destacados miembros del PP, se condenaron también a personas propuestas o incluso cargos de IU, CCOO, UGT además de PSOE.

De paso demostramos como las tarjetas black no eran un vicio de Bankia sino de todas o casi todas las grandes corporaciones. Conseguimos que esto cambiara. Hubo cambios legislativos, pero no los suficientes.

Por otra parte, esta confianza en la impunidad propia se basa en la obediencia debida a los organismos reguladores - léase connivencia en la irresponsabilidad - es por lo que los absuelven ahora. No podemos seguir permitiendo que los Consejos de Administración de empresas sistémicas que pueden originar el rescate de todo el país, se compongan de personas sin competencias - ellos mismos lo usaron como defensa - y que están ahí a modo retiro dorado por los servicios prestados a ese u otro partido.

El 28 de junio de 2011 es un Consejo de Administración unánime que aprueba la salida a bolsa en su tiempo y forma con unas cuentas que se debían colocar como fuera y que el Supremo ha definido como irreales y con graves inexactitudes https://www.publico.es/economia/supremo-asegura-bankia-engano-cuentas.html  . Pero la ley actual permite que no se les considere responsables. Pedimos a los partidos, responsables de esto porque sus miembros eran quienes estaban en ese consejo de Administración, que cambien la ley ahora, consolidando la jurisprudencia del Tribunal Supremo que, en teoría, defiende que si de tus omisiones como administrador se deriva un daño directo, eres culpable.

Los partidos son doblemente responsables de que esto no vuelva a ocurrir. Responsables en el pasado por lo que hicieron y en el presente si no hacen nada para que no vuelva a ocurrir. Ha llegado una nueva crisis y los deberes de la anterior están sin hacer. Están a tiempo.