Dominio público

Amanecer Dorado va a la cárcel: ahora toca #StopVOX

David Karvala

Activista de UCFR Catalunya y militante de Marx21.net @davidkarvala

El miércoles 7 de octubre fue un día histórico para la lucha contra el fascismo y el racismo en Grecia y más allá. Se anunció la condena, tras un juicio de casi seis años, no sólo a un matón fascista, sino a toda la cúpula del partido neonazi Amanecer Dorado, por lo que es, una organización criminal.

Hubo imágenes inspiradoras de las calles ante el tribunal en Atenas llenas de decenas de miles de personas. Participó casi toda la izquierda, pero también los sindicatos —muchos habían convocado una huelga ese día—, delegaciones de personas migradas y refugiadas de los campos, grupos LGTBI+… gente de todo tipo.

Gran parte de los medios —con la capacidad de atención de un niño de tres años— descubrió la lucha contra los neonazis griegos la mañana del juicio, y al día siguiente ya se había olvidado del tema.

Pero esta gran victoria no viene de la nada: es fruto de años de lucha muy dura, y de importantes debates. El Movimiento Unitario Contra el Racismo y la Amenaza Fascista en Grecia, KEERFA, ha jugado un papel clave, tanto en las movilizaciones en los barrios como en el propio juicio, donde llevó la acusación popular contra los neonazis.

En el Estado español, donde crece la extrema derecha bajo la forma de VOX, debemos aprender de Grecia. La tarde del 7 de octubre, Unitat Contra el Feixisme i el Racisme de Catalunya celebró en Barcelona un acto de solidaridad y, dado el resultado, de celebración de la condena. Contamos con la intervención de un activista de KEERFA, que señaló varias lecciones clave.

Unidad

Lo más importante es esforzarse para conseguir la unidad entre fuerzas diversas en la lucha contra el racismo y el fascismo. KEERFA incluye a gente de toda la izquierda —tanto radical como moderada—; de los sindicatos, grandes y pequeños; de las organizaciones de migrantes, de mujeres, LGTBI+; del mundo de la cultura…

Éste no es el modelo típico del antifascismo. En junio de 1932, el partido comunista alemán fundó "Acción Antifascista", estrenando la ahora conocida bandera roja "antifa". La base de este movimiento fue que la lucha contra el fascismo tenía que ser necesariamente una lucha contra el capitalismo y contra los partidos reformistas: a veces incluso lucharon más contra los socialdemócratas que contra los propios nazis. Sólo siete meses más tarde, Hitler tomó el poder. La estrategia fracasó estrepitosamente.

Yo también soy anticapitalista y me opongo a la austeridad que suelen imponer tanto gobiernos socialdemócratas como conservadores. Pero no se puede limitar la lucha contra el fascismo a la izquierda anticapitalista.

Tengo amigos y compañeros en Grecia que son activistas clave de KEERFA, pero que militan en un partido revolucionario que combate la austeridad, incluyendo la que aplicó, tristemente, el gobierno de Alexis Tsipras. Entienden que, por muy reales que sean las diferencias políticas, éstas no deben impedir la lucha unitaria contra la extrema derecha. Por eso se esfuerzan para que partidos como SYRIZA participen en la lucha unitaria, y hacen frente a los grupos sectarios que quieren excluirlos. Fue muy positivo ver al propio Alexis Tsipras en las protestas ante el tribunal.

La frase "la unidad hace la fuerza" no es sólo una frase, es verdad. Las teorías pueden ser importantes, pero las teorías en sí no cambian el mundo, ni derrotan al fascismo; para eso hace falta la gente, y no sólo la gente que comparte tu teoría.

Contra el fascismo y el racismo

El segundo punto destacado por el compañero de KEERFA fue la necesidad de combinar la lucha contra el fascismo con el antirracismo. El arma principal de la extrema derecha hoy en día es el racismo, no se puede combatir a la extrema derecha sin enfrentarse a éste. Esto supone trabajar en los barrios cuando surgen brotes racistas, por ejemplo, discutiendo con los vecinos que reproducen los tópicos racistas contra los jóvenes migrantes (tópicos que oyen en la TV, a menudo de la boca de políticos "respetables").

Supone combatir la islamofobia, desde declaraciones políticas y artículos de prensa hasta el atentado pirómano que sufrió hace unas semanas una mezquita en Montcada i Reixac, cerca de Barcelona. Supone también combatir el antisemitismo que pensábamos que se había eliminado debido a la terrible memoria de Auschwitz, pero que está resurgiendo. Supone combatir los estereotipos racistas contra la gente gitana. Supone combatir la negrofobia, el racismo que hace que un compañero de UCFR nacido en Catalunya haya sufrido, más de una vez, largos interrogatorios policiales y demandas de presentar papeles, meramente porque es negro.

Sobre todo, debemos defender una acogida digna para las personas refugiadas. Millones de personas tienen que huir de sus casas, y a veces de su país, para buscar refugio ante la crisis multifacética del mundo: económica, bélica, climática, el virus… Debemos responder de forma humana, dando la misma acogida que desearíamos si estuviéramos en su situación.

Todo esto debe ser obvio, pero no lo es. En la práctica, demasiadas veces, incluso en la izquierda, se reproduce el racismo en una forma u otra. A veces se sugiere que para frenar el crecimiento electoral de la extrema derecha, la izquierda debe mostrarse más "contundente" frente a las personas migradas, o frente a la gente musulmana. Aparte de ser inhumana, esta "estrategia" propone responder a partidos como VOX… aceptando sus mentiras. Toda la experiencia —como en Francia, cuando Manuel Valls, como Ministro de Interior socialista, fomentó el racismo contra la gente gitana— demuestra que así sólo se refuerza a la extrema derecha.

En la propia Grecia, trágicamente, el gobierno de Syriza —supuestamente de la izquierda radical— en 2016 se unió a los gobiernos europeos de derechas, rechazando a las personas refugiadas y cerrando aún más las fronteras. Así sólo se daba la razón a las bandas de matones neonazis cuando atacaban los campos de refugiados.

Ante situaciones así, no es fácil combinar la lucha unitaria con la defensa de principios antirracistas. La clave es reconocer que hay personas antirracistas en todos los partidos de izquierdas, en todos los sindicatos, en todas las organizaciones vecinales, etc., y que un movimiento unitario contra el fascismo y el racismo que incluya a estas entidades fortalece a estas personas antirracistas frente a las voces internas contrarias.

Manifestación en Barcelona convocada por la UCFR en Barcelona, en marzo de 2019, en el marco de la jornada internacional contra el racismo y fascismo, WorldAgainstRacism.
Manifestación en Barcelona convocada por la UCFR en Barcelona, en marzo de 2019, en el marco de la jornada internacional contra el racismo y fascismo, WorldAgainstRacism.

#StopVOX

VOX no es idéntico a Amanecer Dorado y el Estado español no es lo mismo que Grecia, pero estos principios de unidad y antirracismo se aplican plenamente.

Hay un punto más. Debemos nombrar la amenaza. En Grecia, KEERFA señaló a Amanecer Dorado por lo que era. Se movilizó contra esta organización criminal, por ejemplo con luchas en barrio tras barrio, municipio tras municipio, para cerrar sus locales.

Aquí, debemos levantar la consigna de #StopVOX.

Antes he mencionado a Unitat Contra el Feixisme i el Racisme (UCFR). Iniciamos este movimiento en 2010, para hacer frente al partido fascista trajeado, Plataforma per Catalunya (PxC), que entonces crecía sin freno. En ese momento, algunas personas nos dijeron que, al nombrarlos en cientos de miles de octavillas y pegatinas, señalándolos como fascistas, les hacíamos un favor, les dábamos publicidad. En realidad, tras brevemente mofarse de UCFR, la dirección de PxC llegó a odiarnos, culpándonos de las derrotas electorales que empezaron poco después.

En noviembre de 2010, justo cuando se estaba formando UCFR, PxC casi entró en el parlamento catalán; en mayo de 2011, subieron de 17 a 67 concejales en toda Catalunya, siendo la segunda fuerza en Vic. En mayo de 2015, PxC fue eliminado totalmente de todos los ayuntamientos donde se llevó a cabo la estrategia de UCFR de señalarlos directamente y hacer campaña en su contra; bajaron a sólo 8 concejales. En el mismo mes de mayo de 2015, una magnífica campaña vecinal en el distrito barcelonés de Sant Martí, liderada por el grupo local de UCFR, logró el cierre del centro neonazi "Tramuntana". Ahora, PxC ya no existe; lo poco que quedaba tras cuatro escisiones y muchos abandonos se disolvió en VOX.

Impulsar la unidad

Ahora, ante el auge de VOX, creo que activistas en otros territorios del Estado español deberían prestar atención a estas experiencias reales y demostradas, no a las teorías opuestas —las que rechazan la unidad; las que no quieren nombrar a la extrema derecha; las que dicen que no hay que combatir el fascismo sino el capitalismo…— que nunca han dado frutos.

En Grecia, Amanecer Dorado llegó a ser la tercera fuerza política, y mucha gente en la izquierda y los movimientos se desesperó, pensando que no se les podía parar. KEERFA demostró que sí era posible, mediante la lucha unitaria. En Catalunya, muchos teóricos explicaron los motivos por los que PxC crecería sin parar, pero UCFR lo paró.

Ahora se puede parar a VOX: con la unidad, en la que no sobra nadie, desde la izquierda más moderada hasta los grupos radicales antifa; con un rechazo firme al racismo en todas sus formas; y con el grito claro y abierto de #StopVOX.

Aparte de UCFR en Catalunya, se está consolidando Crida Contra el Feixisme i el Racisme en València. Se ha intentado establecer UCFR en Madrid, pero hasta ahora con resultados limitados. Hace unos años se inició UCFR Andalucía, pero tampoco se ha consolidado del todo, aunque sus activistas acaban de plantar cara a un intento de VOX de infiltrarse en una lucha vecinal en Camas, Sevilla. En otros territorios también hay personas que se plantean construir movimientos de este tipo, pero queda mucho trabajo por hacer.

Una activista de UCFR es ahora diputada en el Congreso español. Siempre lleva bien visibles las pegatinas de UCFR de #StopVOX, además de la versión propia de UCFR Garraf, "Fora VOX" (Fuera VOX). Se ha demostrado repetidamente que estas pegatinas molestan sobremanera al banquillo de VOX. Pues les debemos molestar más. Extendamos la llamada, y las pegatinas, de StopVOX a cada territorio. Construyamos movimientos unitarios contra el fascismo y el racismo por todas partes.