Dominio público

El lobby de España contra Venezuela: Pablo Casado, Leopoldo López y Santiago Abascal

El líder opositor venezolano, Leopoldo López, con el líder del Partido Popular, Pablo Casado, en Madrid. EFE/Partido Popular/ David Mudarra
El líder opositor venezolano, Leopoldo López, con el líder del Partido Popular, Pablo Casado, en Madrid. EFE/Partido Popular/ David Mudarra

La diplomacia española está emponzoñada. La fuga de Leopoldo López de la embajada de España en Caracas fue programada por el embajador en funciones, Jesús Silva, cuya sustitución estaba apalabrada. Había que actuar rápidamente. La urgencia de la operación conto con el visto bueno de Exteriores. Leopoldo López supo de la operación y los mecanismos se pusieron en marcha. Un viaje relámpago a Colombia y de ahí a España. Sin tiempo para cuarentena, y con la maleta cargada de dólares se presentó ante sus valedores. En rueda de Prensa elogio al embajador por su valentía,  se autoproclamó paladín de las libertades, y  descalificó las elecciones a celebrar el 6 de diciembre por considerarlas un fraude. Igualmente negó a cualquier negociación con el presidente Nicolás Maduro,  y por último, reforzó la posición  de no enviar observadores de la Unión Europea a la cual, por el  momento,  se pliega España.  Sólo recordar que el 26 de enero de 2019, el presidente en funciones Pedro Sánchez emitió un comunicado "dando 8 días a Nicolás Maduro para convocar elecciones libres, trasparentes y democráticas. Y si no ocurre, reitero, si esto no ocurre, España reconocerá a Juan Guaidó como presidente encargado".

Hoy el proceso se acelera con López en la capital. No pasan 72 horas de su llegada para ser recibido por el Presidente de Gobierno, a la sazón Secretario General del PSOE, Pedro Sánchez. Tras su entrevista, López   manifestó que "vio en él, su gobierno y su partido, la determinación de acompañar la lucha por la libertad y por elecciones libres  en Venezuela".  Recordemos que Voluntad Popular forma parte de la Internacional Socialista y Leopoldo López es su presidente. Más tarde, López se traslada al Congreso de los Diputados, donde  fue agasajado por el Presidente del Partido Popular, Pablo Casado.  En el intertanto, el alcalde de Madrid, la presidenta de la Comunidad  y Santiago Abascal en nombre de VOX, le dan la bienvenida.  Familiares,  dirigentes de Voluntad Popular y Primero Justicia afincados en la capital se congratulan. La puesta en escena se completa con los parabienes de Felipe González, Jose María Aznar y Mariano Rajoy. Por otro lado, los medios de comunicación, salvo excepciones, construyen un perfil exaltando  sus virtudes libertarias. Tópicos, afirmaciones grandilocuentes hasta transformarlo en un superviviente y paladín del mundo libre.

Sin embargo, su currículum apunta en sentido contrario. Desde 2002, ha participado en todos los frustrados golpes de Estado. En 2014 impulsó el plan desestabilizador "la Salida". Promovió actos de sabotaje y financió grupos paramilitares, las Guarimbas, cuyos miembros violaron, asesinaron, incendiaron locales públicos, vehículos, hospitales, escuelas y sedes de los partidos en el gobierno. Hubo 43 muertos y miles de heridos. Frustrado y amenazado por sus socios, entre otros Antonio Ledesma, Leopoldo López se entrega a las autoridades en presencia de sus padres, para salvar su vida, tal y como lo señalaría su esposa, Lilian Tintori en declaración pública. Juzgado y condenado, siguió conspirando desde la cárcel y luego arresto domiciliario.  En 2017, con su consentimiento,  grupos de choque ligados a su partido lanzan bombas incendiarias contra el Ministerio de Vivienda, en  cuyas instalaciones  se albergaba una guardería.  45 niños sufrieron la virulencia de las llamas. Salvaron la vida  gracias a la acción de sus casi mil trabajadores que habían en su interior y la pronta llegada de los bomberos.

El 23 de febrero de 2019, tras el fracaso del montaje desde Colombia  de hacer llegar  ayuda humanitaria y el esperpento del festival Venezuela Aid Live (Miguel Bose y  Alejandro Sanz entre otros) termina por decantar la balanza hacia una nueva estrategia. Otro golpe de estado se pone en marcha, el 30 de abril de 2019, conocida como Operación Libertad. Nuevo fiasco que acaba con Leopoldo López en la embajada de España, mientras Juan Guaidó llama a la insurrección.  Desde la embajada, Leopoldo López recibía, despachaba, daba órdenes y firmaba documentos. Se sentía avalado y protegido. Considerado huésped  de honor no tuvo cortapisas.  En esta dinámica se gestó la operación Gedeón, cuyo objetivo era invadir Venezuela, facilitar la captura y posterior asesinato del presidente Nicolás Maduro. Su testaferro en Estados Unidos, Lester Toledo, acabó por hacerlo público, y señaló a Juan Guaidó como parte de la trama. El apresamiento de los mercenarios y el posterior descubrimiento, con  la firma de Guaidó junto a sus comisionados, Sergio Vergara, Juan José Rondón, y la del mercenario, boina verde, director de la empresa de seguridad SilverCoup Jordán Goudreau, destapó los entresijos de la operación. Tras el escándalo, Vergara y Rondón presentaron su renuncia. Guaidó, aceptó ambas, reconociendo los servicios prestados. La operación tenía un coste de 213 millones de dólares.

Esos son los antecedentes de López a los cuales Pablo Casado considera democráticos. Así lo recibe: ¡Que tal Leo! A continuación, Casado ofrece su organización, infraestructura y fondos, para cualquier acción destinada a sabotear el gobierno del Presidente Nicolás Maduro. En clave interna, busca convertir a López en el portavoz de la oposición venezolana y hacer de Madrid el centro neurálgico de la desestabilización. Con esta maniobra, trata de tomar distancia de los grupos articulados en torno a Antonio Ledesma en Madrid y Corina Machado en Venezuela,  arropados por VOX, Aznar y Felipe Gonzalez. Ya lo hizo cuando decidió que el padre de Leopoldo López fuese eurodiputado por el Partido popular. En su delirio, Casado lo apoda el Mandela venezolano. Aunque, por su currículum, coincide más bien, con el argentino José López Rega. Asesino confeso, creador de la Alianza Anticomunista Argentina,  la  triple AAA, con quien comparte apellido. En su haber decenas de órdenes para asesinar a montoneros, socialistas, comunistas o militantes de cualquier partido.  Sus hombres, colocaban bombas en  teatros, sedes partidarias, etc.

Mientras Leopoldo López desarrolla su agenda en Madrid, Santiago Abascal, al unísono,  lanza desde su Fundación Disenso, el Foro de Madrid y la Carta "contra el comunismo", "los regímenes izquierdistas autoritarios" y "la dictadura venezolana de Nicolás Maduro".  Sus caras visibles el director de la fundación Jorge Martín Frías y   El eurodiputado Hermann Terscht.  Los venezolanos  Maria Corina Machado, Antonio Ledezma  y el vicepresidente de la red liberal de América latina, Pedro Urruchurtu, son sus firmantes. Se unen el boliviano Arturo Murillo, ex jefe del consejo de ministros del gobierno de facto de Jeanine Añez, el pinochetista, presidente del partido republicano chileno José Kast; las senadoras colombianas del partido de Álvaro Uribe: Margarita Restrepo, Paola Holguín y Maria Fernanda Cabal, y  el mexicano, secretario general del PAN,  Fernando Rodriguez Doval.

Si hacemos recuento, todas estas acciones, demuestran que empresarios, militantes de la MUD, han encontrado en Madrid y el resto de comunidades autónomas, el apoyo del Partido Popular, Ciudadanos, VOX, PNV, PSOE y la derecha catalana, para sus operaciones desestabilizadoras y vía libre para confluir en un lobby que termina incidiendo en la política exterior de España hacia Venezuela. Hoy los venezolanos que han llegado con sus maletines llenos de divisas, conforman un grupo de presión real, similar a la mafia anticubana de Miami. Poseen inmuebles, negocios, inversiones en capital riesgo, turismo, hostelería, y banca. Además, muchos,  cuentan con la nacionalidad española otorgada de forma exprés por los gobiernos del PP y PSOE. En resumen,  con Leopoldo López en la capital del reino, se cierra el círculo. A poco más de un mes de las elecciones, y con EEUU de por medio,  se pondrá en marcha la parafernalia para descalificar el proceso electoral desde España. López en su condición de Comisario delegado de Juan Guaidó, será el encargado de articular las acciones desestabilizadoras y el bloqueo, sin descartar la constitución de un pseudo gobierno. Sus anfitriones en España lo saben, y sólo pueden ser cómplices de una política de muerte. El Lobby venezolano es una realidad.