Dominio público

El caso de 'El Yoyas' o por qué no se entrevista a maltratadores

Ana Bernal Triviño

Carlos Navarro es culpable de un delito de maltrato habitual y cuatro de lesiones cometidos contra su exesposa, Fayna Bethencourt.- IMAGEN DE ARCHIVO

Este lunes nos levantamos con una entrevista a Carlos "El Yoyas" en El Mundo, condenado a cinco años y ocho meses por maltrato habitual y lesiones a su ex pareja, Fayna Bethencourt, y a sus dos hijos. Un maltratador en búsqueda y captura desde hace días, que se reúne con un periodista, pero al que aún no han logrado detener... Dos cosas donde poner el foco: él y el medio de comunicación. 

Sobre el condenado maltratador. No hace falta conocer qué dice "El Yoyas" porque todo está en informes y en una sentencia que lo condena. Si desgranamos la entrevista, no pierde hilo para manipular la verdad en frases como las siguientes:

"No hay ni una sola prueba (...) por cuatro delitos sin fecha ni lugar determinado y con un relato falso". Pues su abogado no debió informarle bien, porque la sentencia del 10 de diciembre de 2020 está repleta de hechos probados (siete, enumerados) de los que no se duda en ningún momento del proceso judicial. 

Se dice del condenado que "menoscaba la integridad física y sicológica de su pareja con un total desprecio por su dignidad", por su "control y humillación hacia ella", que la aísla de "sus amigos y familiares", controla "su salidas", "la economía doméstica" o la impide trabajar, la ordenaba "callar, retorciéndole la mano o mediante pisotones" o la "agredía cogiéndola del cuello, hasta elevarla del suelo, propinándole patadas y puñetazos, con insultos de "hija de puta, subnormal o golfa". Durante las agresiones, preguntaba a Fayna "¿qué prefieres que te rompa una costilla o el brazo?" o  cómo la lanza contra el suelo sobre cristales rotos para que sangrara. También consta decir a sus hijos frases como "al gordo motero le voy a reventar la puta cabeza. Le reviento todos los dientes", tras ella rehacer su vida con otra pareja. Hay páginas y páginas con fechas exactas de lugar y hora de las agresiones recibidas.

"No hay parte médico".  Será de él, que no se presentó a pruebas psicológicas forenses solicitadas. Ella, sí. Fayna no fue al médico ante sus lesiones por miedo. De ella dice la sentencia que tenía "afectación grave de la autoestima y sintomatología depresiva grave" por el maltrato. Sus hijos, problemas de regulación emocional por culpa de su padre. Sobre el tema de poner a ella de loca, también se desmonta en la sentencia. Se acredita que Fayna muestra un "testimonio contundente, serio, firme, persistente, coherente, sin exageración o invención de los hechos", sin "fisuras ni contradicciones que reste credibilidad" y que "no se ha apreciado motivos espurios ni ánimo de venganza" y que "las capacidades psíquicas de la evaluada están conservadas" sin "alteración psíquica que pudiera invalidar su relato y testimonio".

Estoy "condenado por una ley injusta e inconstitucional que, entre otras cosas, a los hombres nos mata civilmente como padres". Su abogado no debió de decirle que la ley fue ya avalada por el Tribunal Constitucional en 2008. Los padres que no estén condenados por delitos de violencia de género no van a la cárcel ni tienen pena y pueden seguir viendo a sus hijos e hijas aunque se separen. La ley es justa porque protege a esas personas a las que, como recoge la sentencia, has provocado daños emocionales graves. Quien mata es el machismo, quien salva es la ley de violencia de género, cuando se aplica bien en todo el procedimiento. Y quien os cargáis vuestra propia vida sois vosotros mismos con vuestras acciones machistas repugnantes. Y todo esto deberían de haberlo aclarado toda la prensa que se ha hecho eco de estas palabras sin contextualizar, porque dejan espacio a la mentira.

Sobre "la agresión que aparece en la sentencia de 2013 parte de un relato inventado (escrito por Fayna), por lo que es "falsa". Ella escribió ese libro donde volcaba, a modo de relato, lo que ella estaba viviendo. Él fue a la presentación de ese libro (está en Youtube) , donde en público dice ser fan de ella pero en privado se burló de ella. Por cierto, para cerrar todo el ciclo de violencia, él la denuncia por falso testimonio y el Supremo no lo admitió a trámite (se le olvidó decirlo en la entrevista). Lo que no ha contado tampoco es cómo ha vuelto a dañar la imagen y el honor de Fayna difundiendo temas personales y humillándola en publicaciones en Internet, aunque él diga que quien escribía era su pareja actual.

Sobre el medio. Para terminar... ¿Me extraña la portada? En absoluto. Antes ya tuvimos en El Mundo entrevistas a José Bretón o a Francesco Arcuri. Se han pasado muchas veces líneas rojas. No es censura esto, se llama ética periodística. También hemos visto en esas páginas cómo dan noticias a madres que han denunciado violencia y quieren proteger a sus hijos con calificaciones como "bruja" o "secuestradora" sin hablar con ellas o se dedican a poner titulares enormes de la ley del sí es sí o todo aquello que ponga en duda el feminismo. Porque ponen en portada a "El Yoyas", pero no pusieron en portada el mismo lunes ni a la mujer asesinada por su marido en Murcia ni a la quemada por su pareja en Castellón. Porque en ningún momento, cuando se supo de que él había huido, se molestaron en pensar en Fayna o su hija o hijo, en cómo estarían y en cómo les afectarían esta entrevista. Porque las asociaciones de prensa siguen calladas a pesar de que la ley de violencia de género 1/2004 ya indicaba recomendaciones para evitar la violencia mediática, y que se tratara estas informaciones "con objetividad informativa, la defensa de los derechos humanos, la libertad y dignidad de las mujeres víctimas de violencia y de sus hijos". Que cuando alguien es condenado por un delito de robo o hay una reyerta juvenil, tenemos claro entrevistar a la víctima y no al culpable, menos cuando es violencia machista, que parece que todo está permitido.

Es muy fácil. ¿Por qué no se entrevista a maltratadores? Porque mienten. Y porque donde deben hablar es ante la justicia. Es perversa esta tendencia de que maltratadores usen los medios para limpiar su imagen, manchar a la víctima, seguir haciéndole daño, hacerse ellos las víctimas, seguir con su manipulación emocional para el resto de la sociedad, y aprovechar a hacer un mitin en contra del feminismo. Eso sí, lo hacen pero porque hay medios que lo permiten. Y debemos decirlo para que cada uno asuma su responsabilidad.