Dominio público

Elecciones 2012: Un episodio (oportunidad) en la historia de México

Por Carmen Galán Benítez*

De cara a las elecciones del próximo 1 de julio, en México no se trata del capítulo 1, lo interesante es la renovada movilidad social que encuentra su reacción entre el reducido grupo que mantiene el poder.

Partiendo de los ferrocarrileros en los 50, de los estudiantes en el 68 y tras  la llamada Guerra sucia de los años 70 padecida en México como en otras latitudes de América Latina, en la que desaparecieron, murieron y fueron encarcelados estudiantes, campesinos y periodistas, fue el terremoto de 1985 el motor de una movilización ciudadana que activó lo que desencadenaría el triunfo en las urnas de Cuauhtémoc Cárdenas en las elecciones de 1988. Fraude electoral a favor del eterno Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el gobierno para un hábil Carlos Salinas de Gortari, quien articularía leyes y corrupción para  hacer el país a la medida de unos cuantos: privatizaciones, negación de los derechos laborales y un Tratado de Libre Comercio de Norteamérica que paralizaría al campo mexicano, sumieron a la población en un empobrecimiento creciente. Cárdenas y las fuerzas de izquierda formarían el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Rebelión zapatista de por medio, llegaría en el 2000 un fenómeno desconcertante: La derecha robaría el discurso democrático durante años trabajado por las fuerzas progresistas y utilizaría la carnada del "voto útil" que, encaminado a sacar al PRI del poder, se volcó en la elección de Vicente Fox, ex gerente de la Coca Cola en México y candidato entonces  del aún hoy gobernante Partido Acción Nacional.

No deja de sorprender que la derecha en este país rara vez esgrime sus legítimos argumentos; ha llegado al poder  con un discurso populista y confuso, que integra lo que más vende entre una población en busca de alternativas.

A Fox se le confió, pues, la transición. Lo que hizo fue aliarse con el grupo económico que ha trazado una descomposición social de alto nivel e ir por el rumbo ya conocido generando un gran descontento entre la población que, de cara los comicios del 2006, se manifestaría en apoyo del candidato del PRD, Andrés Manuel López Obrador, de izquierda. De esa elección y de  las evidencias de fraude a favor del hoy Presidente de la República Felipe Calderón, ya se ha hablado mucho.

Ante las dudas sobre su legitimidad, Calderón, del mismo Partido Acción Nacional (PAN), iniciaría lo que Naomi Klein ha explicado bien  en términos de la doctrina del shock: poner a la sociedad en un estado en el que la prioridad es ver por la propia sobrevivencia presionada por una violencia creciente al amparo del Estado, en este caso la lucha contra el narcotráfico.

Múltiples estudios han demostrado la coincidencia entre las prácticas de la época de la "guerra sucia" y el origen y funcionamiento, en contubernio con el Estado y su corrupción, del actual crimen organizado que ha extendido sus tentáculos sobre el tejido social. El despliegue de las fuerzas públicas, incluido el ejército, sobre la población ha causado al menos 60 000 muertes, que el buen trabajo de la diplomacia mexicana ha mantenido desestimadas en la opinión pública internacional. No están fuera de la trama los poderes de la economía mundial, el negocio de las armas, como bien es sabido, a través del plan Mérida que colombianiza México.

De cara a las elecciones presidenciales a celebrarse el 1 de julio, surge un movimiento de jóvenes que dicen NO a la evidente manipulación que, a través de los medios de comunicación, se pretende hacer para imponer al candidato del partido de los 70 años, el PRI, sacado del poder por la voluntad ciudadana: ese candidato es Enrique Peña Nieto.

El Yo soy # 132 es un movimiento surgido en el seno mismo de las Universidades privadas y públicas del país; se ha extendido a la educación media generando asambleas, marchas y mítines masivos de rechazo a la imposición.

El candidato de la izquierda es nuevamente López Obrador. Él ha moderado su discurso, si bien su radicalismo anterior parece más una invención de los adversarios; ha ofrecido también los nombres del gabinete que conformaría su gobierno, dando a la población la certeza de estar acompañado por intelectuales de alto nivel. Por el gobernante PAN contiende Josefina Vázquez Mota, quien fuera jefa de campaña de Calderón. Ella esgrime un discurso en torno al valor de las mujeres a pesar de que su partido ha promovido la ley del "derecho a la vida desde la concepción" que mantiene encarceladas a cientos de mujeres por interrumpir el embarazo. El viejo PRI ofrece una renovación con Enrique Peña Nieto, cuya imagen, encumbrada desde hace más de dos años, ha decaído en las últimas semanas. Y esto tiene que ver con el movimiento Yo soy # 132, surgido tras la cuestionada visita del candidato a la Universidad Iberoamericana donde fue increpado en torno al tema de la matanza de Atenco, de la que se le responsabiliza. Rápidamente,   la cadena de televisión TELEVISA mostró un video con supuestos alumnos que calificaban de "acarreados" a quienes abuchearon a Peña Nieto. Así, 131 alumnos presentes en aquel auditorio dieron la cara a través de las redes sociales manifestando con claridad su identidad y su rechazo voluntario a la imposición de Peña Nieto.

Imposición, dicen, porque su "seguro" triunfo ha venido trabajándose en la opinión pública principalmente desde las encuestas, despertando más que perspicacias. Se trata de una verdadera sospecha sobre sus mecanismos e intenciones. También se habla de viejas prácticas para coaccionar el voto.

El Yo soy# 132 busca denunciar la manipulación desde un poder amafiado, mostrar rechazo a la vuelta de lo que se puede considerar "la dictadura" a través del carismático rostro de Peña Nieto y también, en un ejercicio de cuestionamiento a los poderes verticales, mirar hacia otras estructuras de gobierno mostrando similitud, en ese sentido, con lo planteado por el movimiento zapatista, si bien se trata de alternativas claramente diferenciadas. Yo soy # 132  avanza con fuerza en las universidades de casi todo el país, lo que, por un lado, devuelve a la ciudadanía su dignidad como ente determinante y, por otro, da a los jóvenes la posibilidad de viajar en el pensamiento utópico que, sabemos, es principio y detonación de las ideas, no obstante las frustraciones que se puedan producir.
Cómo podría leer la población un nuevo fraude electoral es lo que se debe poner sobre la mesa, y esta confrontación entre el México que está en las calles y el que aparece en las telenovelas y noticiarios.

*Narradora y guionista mexicana.
carmengalanbenitez@yahoo.es