Opinion · Ecologismo de emergencia

Mentiras, lobbies y greenwashing

Pepe Larios 

Ocultando información

Las empresas energéticas han tenido una relación con el Calentamiento Global que ha ido más allá de obtener beneficios con la venta y uso de combustibles fósiles.

Documentos internos  elaborados por científicos al servicio de grandes petroleras como Shell(1) y Exxon (2), a finales de los setenta y primeros ochenta, ponen de manifiesto que la dirección de las mismas tenían claro que la quema acelerada de combustibles fósiles era responsable del incremento de la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera y que la consecuencia de este incremento sería la elevación de la temperatura media del planeta modificando el clima, la subida del nivel del mar por la fusión del hielo de los polos y glaciares. 

Estos informes confidenciales elaborados  hace cuarenta años contienen advertencias sobre las consecuencias de continuar el proceso, con pronósticos bastantes ajustados a la situación actual como podemos ver en el gráfico extraído de un documento de la Exxon.

Lejos de hacer públicos sus informes y atender las advertencias recogidas en estos informes, las petroleras, ocultaron la información de que disponían y que hasta hace poco no han salido a la luz. De haber seguido las advertencias de sus propios científicos se habrían evitado el 60% de las emisiones totales de CO2 acumuladas desde la revolución industrial.

Financiando la negación de la ciencia

Desde hace años las empresas energéticas, con las petroleras a la cabeza junto con los hermanos Koch y la Fox, han creado y financiado con millones de dólares  “think thank” como el Cato Institute, la Heritage Foundation o el Heartland Institute que han venido cuestionando el cambio climático, su origen o la gravedad de las consecuencias. Todas estas organizaciones vinculadas políticamente a la derecha tienen como objetivo real la protección de los beneficios de las grandes corporaciones vinculadas a los combustibles fósiles y frenar cualquier medida gubernamental que los limite vía restricciones o establecimiento de impuestos.

Guerra contra la ciencia

En la antesala del COP15 de Copenhague, con el objetivo de torpedear los esperados y posibles acuerdos de esta cumbre celebrada en 2009, algunos de estos “think thank” junto con el británico Global Warming Policy Foundation  y la ayuda de periódicos como The Telegraph lanzaron una guerra directamente contra algunos de los climatólogos más prestigiosos. Para ello robaron millones de correos electrónicos de los que extrajeron textos descontextualizados y de lenguaje coloquial para transmitir la idea de que los informes que estos centros y científicos emitían estaban manipulados. Este suceso denominado como “Climategate” estuvo a punto de empujar a alguna de las victimas al suicidio. Después de juicios formales, expedientes profesionales e investigaciones internas quedó a las claras que todo era complot orquestado sin fundamento alguno.

Por esas mismas fechas, corporaciones  BAYER, BASF, Solvay, Lafarge, BP, GDF-Suez, Arcelor-Mittal y EON que en la Unión Europea se mostraban menos reticentes a aceptar la existencia del Cambio Climático y la necesidad de tomar medidas para afrontarlo financiaban a senadores norteamericanos para bloquear la legislación sobre el cambio climático en los EE.UU. senadores que también niegan activamente el consenso científico sobre que el cambio climático está ocurriendo y es causado por la quema de combustibles fósiles. 

Actividades lobistas

En la Unión Europea, UE, grupos de presión del sector del petróleo y el gas, incluyendo Eurogas, la Asociación Internacional de Productores de Petróleo y Gas (IOGP), y FuelsEurope han presionado para que se establezcan criterios más débiles que clasifiquen los proyectos de gas como «verdes».

La UE está trabajando en la elaboración nueva ley de «taxonomía verde» permitiría establecer criterios basados en la ciencia para determinar qué tipo de inversiones pueden ser comercializadas como «ambientalmente sostenibles».

FuelsEurope argumenta «no se debe poner ningún umbral a la cantidad de combustibles fósiles utilizados» y la IOGP quiere de los legisladores de la UE que «cualquier inversión en proyectos relacionados con el gas debe ser considerada como sostenible».

Investigaciones del Corporate Europe Observatory han puesto de manifiesto que las corporaciones energéticas “han retrasado, debilitado y saboteado la acción de la UE en la emergencia climática gracias a su fuerte gasto de lobby”

Las declaraciones del registro de transparencia de la UE revelan que BP, Shell, Chevron, ExxonMobil y Total han registrado un gasto de 123 millones de euros entre 2010 y 2018 para ejercer presión sobre las instituciones de la UE.

La actividad de los lobbies se intensifica en los momentos previos a la actividad legislativa, así las energéticas en 2014, durante los debates sobre los objetivos climáticos de la UE para 2030, emplearon 34,3 millones de euros.

 El greenwashing

En la COP21 de París se produjo el desembarco de las corporaciones, que ahora no niegan el cambio climático pero quieren mantener sus beneficios influenciando en las decisiones sobre las medidas a adoptar en las cumbres del clima y se hacen publicidad vinculando su marca a eventos “verdes”

Esta senda se ha visto continuada y puesto en evidencia con la escandalosa compra de portadas de la prensa escrita por ENDESA, mayor empresa emisora de gases de invernadero de nuestro país y resto de patrocinadores de la COP25 ha puesto de manifiesto esta nueva estrategia en la que también se han desnudado los principales grupos de comunicación de nuestro país. Y es que algunos de ellos ni tan siquiera advertían que era publicidad.

Otras como Iberdrola patrocina mini espacios radiofónicos sobre la COP25 en la SER del grupo PRISA o Acciona que ha llenado de carteles la estación de metro del IFEMA. 

El edificio donde se desarrolla la cumbre se encuentra abundante publicidad de las empresas patrocinadoras que se han dividido en un ranking estructurado según su contribución económica: diamante, oro y plata.

En el grupo diamante están ENDESA, Iberdrola, Acciona y la mayor empresa privada mundial de agua SUEZ, aquellas que ha aportado dos millones de euros cada una. 

El resto según los cálculos del Ministerio de Transición Ecológica habrían aportado entre dos y cuatro millones, son los patrocinadores Oro, son Mapfre y Santander le siguen los patrocinadores Plata: Abertis, BBVA, Gestamp, Iberia, Iberostar, Indra, Siemens-Gamesa, Sabadell y Talgo.

A estas empresas habría que añadir el “socio tecnológico”  Telefónica y Volkswagen, que es el socio de movilidad de la COP25. No hace falta recordar que esta automovilística  es una de las principales responsables del dieselgate. 

El resto de grandes emisores no están en la cumbre pero han aprovechado para hacer declaraciones públicas o anuncios de planes de actuación “verdes”

https://assets.documentcloud.org/documents/4411090/Document3.pdf

https://assets.documentcloud.org/documents/2805576/1982-Exxon-Memo-to-Management-About-CO2.pdf 

Fuentes: 

https://www.scientificamerican.com/article/exxon-knew-about-climate-change-almost-40-years-ago/ 

https://influencemap.org

https://www.climaterealityproject.org/blog/climate-denial-machine-how-fossil-fuel-industry-blocks-climate-action 

https://insideclimatenews.org/content/Exxon-The-Road-Not-Taken 

https://www.theguardian.com/business/2019/oct/24/fossil-fuel-big-five-spent-251m-lobbying-european-union-2010-climate-crisis