Ecologismo de emergencia

Nuestro futuro depende de un océano sano

La crisis del coronavirus ha cambiado de golpe nuestra realidad en tan solo unos pocos meses. No hay ámbito que no se haya visto afectado, y el sector del mar también ha sido uno de ellos. La FAO acaba de publicar un documento en el que recoge algunos de los impactos negativos que está sufriendo, y que no solo afecta a pescadores y a su medio de vida, sino a la seguridad alimentaria de millones de personas que dependen del pescado como fuente de proteína y micronutrientes esenciales.

Pero,  en medio de esta difícil situación  se vislumbran de vez en cuando buenas noticias. Según un estudio publicado por Nature, en el que han participado 16 universidades de todo el mundo, es posible regenerar la vida marina para 2050. Esta mejora permitiría recuperar en 30 años hasta un 80% de los hábitats y animales previo al impacto negativo registrado especialmente a partir de la segunda mitad del siglo XX.

La recuperación experimentada hasta ahora y que ha sido constatada en el estudio, no es consecuencia del parón económico provocado, también en el sector pesquero, por el coronavirus, sino que es fruto de los esfuerzos conjuntos realizados hasta ahora por alcanzar a sostenibilidad. Si bien es cierto que las medidas del confinamiento y la inactividad económica han permitido ver cómo la naturaleza ocupaba algunos espacios donde no estábamos acostumbrados a verla, esto no es sino una mera anécdota.

Aunque las conclusiones muestran una luz al final del túnel, continúan existiendo aún muchas amenazas y malas prácticas, como sobrepesca o la pesca ilegal, que ponen en peligro, no solo estos avances, sino el futuro. No debemos conformarnos, debemos seguir la hoja de ruta marcada; la recuperación de la vida marina, no solo es fundamental para tener un océano sano, sino también para asegurar el futuro de millones de personas que dependen de la pesca como medio de vida y cómo sustento.

Este estudio evidencia que no es demasiado tarde, y que gracias a las medidas que se han implementado en los últimos años, desde el impulso a una pesca más sostenible, hasta los proyectos de recuperación y protección, es el camino para restaurar la abundancia de vida marina favoreciendo, además, una economía más sostenible y un medioambiente protegido. Pero no debemos confiarnos, debemos ser perseverantes y ambiciosos. No podemos dar un paso atrás en los compromisos que ya se han adquirido en temas de sostenibilidad pesquera; debemos aprovechar esta oportunidad para seguir mejorando.

Las personas somos altamente dependientes del océano como fuente de alimento, como medio de vida, como sistema de captura de carbono, e incluso, de los ecosistemas costeros como los arrecifes de coral o los manglares, que nos permiten protegernos de fenómenos naturales extremos como tifones o huracanes. Sin embargo, esto no ha evitado, que la acción del hombre haya deteriorado esta riqueza.  Solo la protección de esta riqueza asegurará la sostenibilidad económica y la seguridad alimentaria de millones de personas, ahora y en el futuro.

Afortunadamente para nosotros, los datos publicados muestran que la tasa de recuperación de la vida marina se puede acelerar para lograr una recuperación sustancial en dos o tres décadas para la mayoría de los componentes de los ecosistemas marinos; siempre y cuando se aborden medidas de mitigación del cambio climático y se implementen intervenciones eficientes a gran escala. Alcanzar las metas establecidas en el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 14 y la reconstrucción de la vida marina no solo es posible, sino que es un compromiso ético y un objetivo económico inteligente para lograr un futuro sostenible.

Además de analizar el estado de salud de los mares, la investigación propone una hoja de ruta para lograr que los recursos marinos, tan esenciales para una economía sostenible, vuelvan a ser abundantes en 2050. El esfuerzo también requerirá un compromiso sustancial de recursos financieros y de toda la cadena de la actividad pesquera, desde quién pesca, hasta quién lo vende y quién lo consume. Ese esfuerzo será recompensado con los importantes beneficios ecológicos, económicos y sociales de la reconstrucción de la vida marina para las personas y para el planeta.

El éxito de este reto depende de la cooperación de todos. Debemos ser capaces de construir una alianza global que involucre a gobiernos, empresas, ONG, sociedad civil; debemos fortalecer nuestro compromiso con la sostenibilidad y llevarlo a cabo en nuestras acciones. Debemos estar alineados para conseguir el objetivo. Es posible que no se presente mejor oportunidad, no debemos dejarla pasar.