Ecologismo de emergencia

La destrucción de los recursos hídricos de la Comarca del Moncayo

La comarca soriana del Moncayo (658 KM2.) es un ejemplo de lo que un desarrollo irracional puede hacer en la llamada "España vaciada". De los 15 municipios que la forman, el 87% de la población se concentran en Ágreda y Ólvega. El polígono industrial de esta última localidad es la causa directa del alto nivel de eutrofización, que va en aumento, del embalse del Val, situado en la vecina provincia de Zaragoza.

Para la depuración de las aguas residuales de los municipios de Agreda y Ólvega, se construyó una única estación depuradora de aguas residuales (EDAR), que se encuentra situada junto a Ágreda, y a 10 kilómetros de Ólvega, a pesar de que la mayoría del vertido procede esta última población, vertiendo sus aguas al río Val, que a su vez va a parar al embalse del mismo nombre. Los fallos en el diseño y funcionamiento de la propia EDAR, sumados a las importantes pérdidas que presenta el colector que conduce hasta ésta los vertidos (urbanos e industriales) de Ólvega, ha obligado a que ahora se estén tramitando obras para minimizar infiltraciones en Ólvega y Ágreda, y para la ampliación de la actual EDAR. Y a ello hay que sumar la incomprensible autorización de un vertido máximo de 2.139.995 m3/año, que acabará necesariamente en el embalse zaragozano.

Una de las empresas situada en el polígono Industrial "Emiliano Revilla", en Ólvega, puede servir de ejemplo de la contaminación generada. Esta industria se dedica a la recuperación de disolventes, mediante tratamientos de destilación, al secado de lodos orgánicos con disolventes y agua y a la destilación de soluciones acuosas contaminadas. El tratamiento de estos desechos, originados en Tarragona o Valencia, ha recibido además generosas ayudas de las administraciones autonómica y estatal (fondos FEDER, ayudas a la reindustrialización de Soria o Incentivos económicos y sociales del Ministerio de Economía y Hacienda).

En la misma línea podemos hablar de otras empresas de este subvencionado polígono cuyos vertidos, mal gestionados, son la causa de la contaminación de la que hemos hablado y que, además demandan mayores dotaciones de agua en una zona en franca recesión de precipitaciones, con una compleja realidad hidrológica cuyo deterioro afecta, en mayor medida a la Comunidad Autónoma de Aragón, aunque también a la de Navarra.

A este sombrío panorama de contaminación industrial de las aguas superficiales, debemos añadir la contaminación difusa debida al crecimiento desmedido de la ganadería industrial que se está produciendo en toda la zona, destacando entre todos los proyectos la gran explotación de ganado vacuno que se pretende instalar en Noviercas, una población de 150 habitantes (2018), que está previsto que cuente con 23.520 vacas de leche, y que pasaría a ser la mayor de Europa y una de las cinco mayores del mundo. El incremento de la contaminación difusa que va a generar este y otros proyectos, producirá previsiblemente daños importantes e irreversibles en los acuíferos, dejando de ser sus aguas aptas para el consumo humano por un exceso de nitratos, tal y como está ocurriendo en centenares de municipios de Castilla y León y de Aragón.

En la situación de emergencia climática en la que estamos, no deberían tener cabida este tipo de proyectos. No tiene ninguna explicación que, por un lado, se esté hablando de cambiar el modelo de producción y consumo, de preservar la biodiversidad como garantía de la salud humana y de ponderar el uso de los recursos naturales mientras, por otro lado, se dan todas las facilidades para perpetuar un modelo depredador de la naturaleza y de sus habitantes. No hay que olvidar, tal como se está observando en el tamaño de las nuevas instalaciones ganaderas intensivas, que estas grandes explotaciones conllevan el cierre de instalaciones familiares que sobreviven en el actual mercado, generando más desempleo del que se promete crear.

En la comarca del Moncayo, la acción conjunta de una industria insensible al medio ambiente, una ganadería intensiva desmesurada y un insuficiente control sobre las masas de agua de esta zona, dibujan una de las mayores afecciones sobre el medio hídrico superficial y subterráneo de toda la cuenca del Ebro.

Desde Ecologistas en Acción consideramos que es necesario frenar estas agresiones sobre el medio hídrico, que ponen en serio riesgo, y además de manera irreversible, el futuro de la comarca del Moncayo. Un futuro que debería pasar necesariamente por la conservación y el uso sostenible de sus recursos hídricos.