Ecologismo de emergencia

Frente a la crisis del gas ruso, acelerar la transición energética

Juantxo López de Uralde

Coordinador federal de Alianza Verde y diputado de Unidas Podemos

Logo de Gazprom en San Petersburgo.- Igor Russak / dpa

La invasión rusa de Ucrania ha generado un conflicto con enormes derivadas energéticas.  Rusia es un productor clave de gas, petróleo, uranio y otras materias primas. Por ello no puede llevarse adelante el nuevo planteamiento europeo de reducir la dependencia energética de Rusia, sin que ello tenga consecuencias inmediatas en las actuales políticas energéticas.

En contra de la deriva que había adoptado la Comisión Europea con su Taxonomía Energética, en la que avalaba como verdes la energía nuclear y el gas, la situación actual plantea un escenario completamente nuevo.  Ahora mismo la forma más rápida de reducir esa dependencia energética es apostar por el ahorro energético, la eficiencia y las energías renovables. Sobre el gas hay poco que añadir ante la situación que vivimos, y el debate de las nucleares no tiene sentido hoy, ya que no es una alternativa que pueda llegar a tiempo en todo caso.

La extrema derecha ha querido aprovechar la situación para avanzar en su agenda antiecologista, y echar por tierra las políticas climáticas. Sin embargo los hechos son tozudos, y precisamente la situación pone en valor el proceso de transición energética que hasta ahora se había puesto en marcha. La alternativa, insisto, es la eficiencia energética y las energías renovables. No hay más. De hecho, estaríamos mucho más avanzados si iniciativas de la derecha como el impuesto al sol no hubieran frenado el desarrollo renovable en nuestro país.

La preocupación por el elevado precio de la electricidad obliga al Gobierno a adoptar medidas urgentes. Y la nueva posición de la Unión Europea es una oportunidad para hacerlo en el corto plazo.

He aquí algunas medidas que consideramos necesarias y que deben tomarse en el momento actual para hacer frente a la crisis de precios, y a la necesidad de reducir la dependencia externa.  En primer lugar, me refiero al mercado eléctrico:

  • El gas debe quedar fuera del mercado marginalista de manera inmediata. Es inaceptable que el precio del gas este marcando el precio de la energía sea cual sea la fuente de la que proviene esa energía. Esta demanda ya la habíamos puesto sobre la mesa hace meses, pero es hora de acelerar esta modificación del mercado eléctrico.
  • Acelerar la aprobación de Propuesta de Ley que aborda el recorte de los beneficios caídos del cielo. Nuevamente el cambio en la UE facilita que esta PL pueda tramitarse rápidamente.

Estas medidas deben tener un efecto inmediato sobre el precio de la energía, favoreciendo con ello la tranquilidad de los consumidores y garantizando la actividad industrial.

Por otro lado debemos en nuestro país acelerar el proceso de transición energética hacia un modelo basado en las fuentes renovables, el ahorro y la eficiencia energética. Para ello uno de los elementos que puede agilizarlo es aplicar cuanto antes el artículo de la ley del clima que instaba a la revisión de objetivos antes de 2023.

El cambio climático no ha desparecido.  Sigue siendo un problema acuciante. Los últimos datos de temperaturas globales muestran un agravamiento de la tendencia al calentamiento. El informe del IPCC nos volvió a recordar hace unos días la necesidad de actuar.

En definitiva la actual crisis creada por la invasión de Ucrania no debe verse como una amenaza contra el proceso de transición energética. Al contrario, es una oportunidad para acelerar las políticas que apuestan por una mayor soberanía energética. Para ello debe acelerarse el abandono de los combustibles fósiles que, recordémoslo, es imprescindible para hacer frente también al cambio climático.