Ecologismo de emergencia

Los criminales son quienes alteran el clima, no los activistas que denuncian el cambio climático

Protesta en la puerta del Congreso de Extinction Rebellion Spain.- Extinction Rebellion Spain

Hay una desproporción brutal entre los medios que se utilizan desde el poder para luchar contra los activistas del clima, y la poca atención real que se presta al cambio climático. El otro día nos despertamos con la noticia de que nada menos que la Brigada Antiterrorista detuvo a 14 personas que habrían participado en abril en una protesta ante el Congreso de los Diputados, con acusaciones que van desde los presuntos daños, a un "delito contra las instituciones del estado". Todo es de una desproporción estratosférica.

Pero sobre todo llama la atención que una vez más se actúa contra el mensajero, en este caso un grupo de científicos que rociaron la fachada del Congreso con zumo de remolacha, mientras que se ignora la realidad que se denuncia: la gravedad del cambio climático. Y esto ocurre precisamente en la semana en que se cierne sobre nuestra país una ola de calor que bate récords en cuanto a intensidad y extensión, y que todos los meteorólogos relacionan directamente como una consecuencia del cambio climático.

No. El Estado no se lanza con todo su potencial a combatir el cambio climático, sino que envía a sus brigadas antiterroristas a perseguir a quienes reclaman acción ambiciosa para frenarlo. Es decir, contra los que defienden el bien común.

Vaya por delante que ni el Congreso sufrió daños, ni se alteró el funcionamiento de las instituciones del Estado. Por más que las fotos fueran espectaculares (eso debía ser lo que se pretendía conseguir), el color rojo del líquido que mojaba las paredes procedía de un zumo de remolacha. Espectacular, pero inofensivo. Debo decir que tampoco se alteró el normal funcionamiento de la cámara. El Pleno se desarrolló con total normalidad.

Delante del Congreso hay protestas de distintos colectivos casi todos los días, y lo que me llama la atención es que se persiga con especial dureza a los activistas climáticos. Quizás se deba a que están tocando las conciencias de una sociedad incapaz de actuar de forma decidida contra su propia autodestrucción.

Lo urgente es atender la demanda de este grupo de científicos que representa en realidad a la mayoría abrumadora de la ciencia mundial: hay que actuar con la mayor urgencia y contundencia contra el cambio climático. Y en lo referido a esta acción: que se retiren los cargos contra los activistas. No hay tiempo que perder, y menos en procesos inútiles contra activistas inocentes.