EconoNuestra

Lo que no te dicen del acuerdo de librecambio EEUU-UE

Iván H. Ayala

Economista miembro de econoNuestra

En un comunicado de prensa de junio del 2013, la Comisión Europea señala que el posible acuerdo comercial con EEUU, (Transatlantic Free Trade Area) o TTIP (Transatlantic Trade and Investment Partnership), podría traducirse en un incremento de 119 mil millones de euros al año, lo que significaría un incremento de 545€ por familia y por año. ¿Quién podría oponerse a semejantes cifras, dada la situación? Y sin embargo nadie se cree que, de concretarse el acuerdo, alguien vaya a tener 545€ más al año en su cuenta corriente. ¿De dónde salen estas cifras que la Comisión Europea apunta como ciertas?

La institución europea ha encargado un informe a un think tank conservador instalado en Londres. No dudamos de la calidad del estudio, sin embargo las conclusiones eran previsibles. La teoría del comercio internacional considera que una situación de libre comercio es per sé, superior a una con protección, pues permite a un país explotar de forma completa su ventaja comparativa. Cualquier país gana con la especialización comercial, exportando los bienes en cuya producción es relativamente más eficiente e importando el resto de otros países. El resultado es que el mismo nivel de producción puede producirse de forma más eficiente con la liberalización comercial.

Los modelos económicos de comercio internacional tienen una gran importancia pues en ellos se estiman las ganancias o pérdidas derivadas de la apertura de las fronteras comerciales, mediante ganancias o pérdidas de "bienestar". Los modelos más utilizados para derivar dichos resultados son principalmente modelos de equilibrio general computable, desarrollados por el Banco Mundial (LINKAGE) y por universidades del mundo (GTAP), habiendo provisto de munición a los negociadores que abogan por una apertura y liberalización rápida y servido para acelerar las políticas asociadas al llamado Consenso de Washington. Estos modelos se basan en un capitalismo utópico, construido bajo unos estrictos supuestos que establecen que apenas hay "distorsiones" en la economía, y las que hay son consecuencia de la intervención del sector público. En este marco no es de extrañar que estos modelos encuentren incrementos del "bienestar" debido a la eliminación de las barreras comerciales y no comerciales.

Otros de los restrictivos supuestos que utilizan estos modelos es suponer que todos los individuos de una economía se comportan de manera idéntica (consumen lo mismo, tienen las mismas preferencias y tienen las mismas respuestas ante cambios de precios). Esta agregación de los consumidores permite obtener las funciones de demanda. A partir de estas funciones se pueden calcular sus elasticidades, esto es, los cambios en la demanda producidos por cambios en los precios. Cuanto más elástica sea la demanda, más reactiva será ante cambios de precios producidos por la eliminación de barreras comerciarles, y por tanto más "bienestar" se generará. Pero la elasticidad depende del supuesto de que todos los consumidores, es decir, toda la población española por ejemplo ¡¡se comporta de la misma forma!!

Precisamente la elección de dichas elasticidades ha sido uno de los principales debates. En función de esa elección las cifras anteriormente señaladas como "verdaderas" por la Comisión Europeas, pueden modificarse hasta volverse negativas. Siempre que se abren nuevos nichos de mercado se producen oportunidades de negocio nuevas, pero ello no implica que dicho resultado sea bueno per se. El Banco Mundial y las demás instituciones de financiación multilateral dedicadas al desarrollo han promovido y promueven la liberalización comercial de países en desarrollo como precondición para ser elegibles como receptores de financiación. Sin embargo, no hay evidencia de que las medidas de liberalización comercial hayan supuesto un incremento de los estándares medios de vida en ningún país del mundo, como apuntan en el libro "Trade Liberalisation and The Poverty of Nations", Thirlwall y Penelope Pacheco-Lopez.

Igualmente señalan que durante la época dorada de la liberalización comercial, los países desarrollados junto con China e India y algunos pocos más crecían, mientras que la gran mayoría de los demás países en desarrollo seguían el camino contrario. En dicho periodo el número de personas que viven en la pobreza ha incrementado en todo el mundo, excepto en China. Pero además, entre los países que parecen haber tenido un impacto positivo en su crecimiento, primero ha de establecerse que ha sido como resultado de la liberalización comercial y no como resultado de otras políticas económicas que se implementaban al mismo tiempo. Además de no existir esa relación, los efectos sobre el empleo difieren enormemente entre países, lo que apunta a especificidades en las estructuras económicas que impiden establecer generalidades como la que hace la Comisión Europea. De hecho, la nueva teoría del comercio internacional, establece que las políticas comerciales estratégicas pueden mejorar el "bienestar".

Si la evidencia no es concluyente, merece la pena preguntarse por qué se está hablando tan poco de este importante acuerdo comercial. Si finalmente se acaba firmando, será el mayor acuerdo comercial de la historia y puede modificar radicalmente muchas cosas, desde los estándares de seguridad alimentaria hasta el acceso a los medicamentos genéricos.  Desde la nueva agenda transatlántica lanzada en 1995, se han ido produciendo diversos hitos en las relaciones comerciales UE-EEUU, hasta 2007 donde Mérkel, Bush y Durao Barroso crearon el Consejo Transatlántico Europeo. Merece la pena recordar que ha sido el Transatlantic Bussiness Dialogue, un grupo creado también en 1995 y formado por las multinacionales más importantes de EEUU y la UE, junto con otros lobbies empresariales como Bussiness Europe o la Fundación Bertelsmann los que han moldeado la agenda y "aconsejado" a las instituciones europeas a la hora de promover la liberalización comercial. Como consecuencia de ello, los aranceles entre ambas zonas son actualmente muy reducidos, por lo que el TAFTA se centrará únicamente sobre las barreras no arancelarias.

Al igual que el tratado simétrico que se está negociando entre EEUU y países del pacífico, TPP en sus siglas en inglés, se ha impuesto el secreto oficial a las poblaciones, de forma que para poder atisbar la dirección de las negociaciones, es necesario hacerlo a través de documentos filtrados. A través de ellos, podemos ver que se pretende instaurar un mecanismo de resolución de conflictos estado-inversor. Estos mecanismos, que históricamente se han impuesto por parte de los países ricos a los países pobres en los tratados comerciales, se crearon para dar una seguridad jurídica a los inversores frente a posibles inestabilidades políticas. En la realidad se han convertido en sistemas jurídicos paralelos, donde las multinacionales tratan de vadear las legislaciones nacionales. También se han utilizado para imponer condiciones a la política económica del país, como por ejemplo el tratado de libre comercio entre chile y EEUU que le impide al primero establecer controles de capitales ¿Por qué imponer este mecanismo si los sistemas judiciales europeos y estadounidense no sufren de inestabilidad alguna?

Philips Morris ha demandado en virtud de los acuerdos bilaterales de inversión a Uruguay y Australia pues según la compañía los mensajes de prevención que han de introducir en sus cajetillas de tabaco, perjudican su marca. Chevron está inmerso en una batalla legal con Ecuador pues la justicia ecuatoriana condenó a la multinacional a limpiar una zona del Amazonas donde había vertido residuos tóxicos durante más de 20 años. La respuesta de la petrolera fue acudir al arbitraje internacional con el fin de detener el proceso consiguiéndolo, lo que ha sido calificado como un abusivo uso del proceso de arbitraje. No sorprende que Chevron se haya mostrado entusiasta con el  TAFTA, declarando públicamente que los mecanismos de protección del inversor son "uno de los asuntos más importantes a nivel global". Chevron está dirigiendo la fuerza de sus lobbies para que este acuerdo llegue a buen puerto, dadas las reservas de gas pizarra europeas.

Las bufetes de abogados que litigan en estos procesos también están apoyando masivamente el acuerdo. Los enormes beneficios que están generando se ven incrementados cuantos más acuerdos existan con este tipo de mecanismos de protección a la inversión. Precisamente estas empresas son las que están practicando un feroz lobby (comidas, encuentros, desayunos, charlas, conferencias) en Bruselas contra la "politización de los acuerdos comerciales", que traducido quiere decir que los parlamentos nacionales o europeos, por muy democráticos que sean, no deben tener capacidad de decisión. Los lobbies que representan a la industria alemana, BussinessEurope o el European Service Forum (que representa a actores globales como Deutsche Bank, IBM, Telefónica o Vodafone entre otros), han manifestado en numerosas ocasiones que se opondrán a cualquier acuerdo donde la protección a la inversión fuera reequilibrada hacia objetivos de políticas públicas tales como los derechos humanos o los derechos laborales. La Comisión Europea ha respondido a estas críticas, pero no ha sido capaz de eliminar todas las dudas en este peligroso asunto.

Este acuerdo podría suponer un boom de los litigios entre estados e inversión, lo cual podría hacer que muchos estados soberanos (como ya ocurre en otras zonas), se autoreprimieran a la hora de implementar medidas de protección medioambiental o simplemente revertir las privatizaciones del agua o la sanidad, por miedo a demandas que pueden llegar a suponer miles de millones si se pierden. Teniendo en cuenta la precaria situación económica europea es una cuestión a tener en cuenta. En los tribunales de arbitraje internacionales, los que un día hacen de "jueces", al día siguiente son abogados de los lobbies empresariales que demandan a los estados. Según Corporate Europe, alrededor de 42% de los casos cerrados se resuelven a favor del estado, 31% a favor del inversor y el 27% restante se resuelven mediante acuerdo que usualmente conlleva un pago u otras concesiones para el inversor.

¿Por qué se negocia en secreto? Si es porque en caso de ser públicas las negociaciones, las sociedades europeas y americanas podrían no estar de acuerdo, entonces no debería ser una política económica que se implemente. La crisis es la excusa perfecta para lanzar este acuerdo cimentándolo en base a las millonarias cifras de beneficios de las que habla la Comisión. La precaria situación económica y política europea ha desdibujado todas las líneas rojas que existían antes de la crisis: ahora todo vale. Este acuerdo es un paso de gigante en el nuevo reequilibrio de poder que se está gestando, una herramienta al servicio de los intereses de las grandes multinacionales en detrimento de las democracias europeas, que además pretende servir de regla de oro para futuros acuerdos comerciales.

Las barreras no arancelarias sobre las que trata el acuerdo pueden ser preferencias nacionales o Europeas democráticamente expresadas. Algunos países tienen restricciones por ejemplo en el tamaño de los coches por cuestiones medioambientales, o tienen normas sociales y laborales que impiden ciertos tipos de negocios. Los lobbies agrícolas como Croplife America están utilizando argumentos "científicos" y estudios "científicos" para intentar relajar los controles de seguridad alimentaria y permitir a gigantes como Monsanto vender sus OGM, y derribar el principio de precaución que rige en la UE. Ni qué decir tiene que su "ciencia" está políticamente dirigida y económicamente financiada para obtener los resultados necesarios. "Homogeneizarlos" significa una vez más reducir la capacidad de acción colectiva mediante mecanismos democráticos, para trasladarlos a lobbies y grupos de poder. ¿Qué más tenemos que dar para generar el totémico crecimiento que se promete en cada medida de privatización y austeridad?