Opinion · EconoNuestra

Por un acuerdo con Europa que haga sostenible a Grecia

Asociación econoNuestra

Desde econoNuestra queremos apoyar al gobierno griego en el giro a la política económica que plantea y hacer un llamamiento a los gobiernos europeos, a la Comisión Europea y al Banco Central para que amplíen su perspectiva y entiendan que es necesario un cambio de planteamiento.

La situación actual de buena parte de la población griega es de necesidad humanitaria. La información disponible muestra el gran deterioro de las condiciones de vida y empleo de la ciudadanía y la insuficiencia de prestaciones públicas básicas como la sanidad o la educación. Pero, además de las acciones inmediatas, Grecia necesita una salida, un futuro que actualmente no tiene.

Las políticas que se han llevado a cabo en los últimos cinco años son responsables de una caída de más del 20% del PIB y de la renta per cápita, alcanzando una tasa de desempleo insostenible. Ninguna de las políticas llevadas a cabo ha logrado la recuperación económica, el aumento de la inversión, el empleo, la mejora de las condiciones de vida, el fortalecimiento de las instituciones o el cambio de la estructura productiva. Nada que pueda hacernos pensar que el futuro se construye sobre una base sólida. Eso sí, se ha vendido como éxito el inútil logro de situar la necesidad de financiación del Sector Público en el 3% del PIB.

El paraguas del rescate financiero europeo es necesario porque Grecia no puede asumir los costes de la financiación ordinaria en los mercados de capitales; con una deuda pública bruta no amortizada del 170% del PIB, los intereses de la deuda plantean un grave problema de sostenibilidad financiera. En este contexto, los anuncios de bloqueo de la financiación futura por parte del BCE y de las instituciones europeas suponen un chantaje inaceptable que sirve de aviso a navegantes para el resto de países con posibilidades de cambio político. Por eso la posición del gobierno español, erigiéndose en rompeolas de las oligarquías financieras y actuando en contra de los intereses del pueblo griego, es socialmente inadmisible. Solo una apuesta decidida desde los gobiernos de la periferia, con amplio apoyo ciudadano, puede abrir un camino de viabilidad para la eurozona.

El gobierno griego está reclamando su derecho a cambiar las políticas económicas que han llevado al desastre al país y el resto de los ciudadanos que estamos sufriendo el empecinamiento en una ortodoxia obsoleta e inoperante. Es más que evidente que las políticas económicas que se han llevado a cabo han sido un rotundo fracaso en Grecia —y en el resto de los países de la periferia europea— y han traído consigo un largo período de estancamiento y pobreza. Sin duda nos encontramos con una década perdida para millones de personas en la zona euro.

Grecia necesita políticas encaminadas a lograr un crecimiento económico sólido que permita la creación de empleo y la obtención de recursos que haga posible la sostenibilidad de las finanzas públicas. Para ello, es imprescindible la fortaleza de los ingresos públicos con un sistema progresivo que grave la renta y la riqueza y con una decidida lucha contra la corrupción, la economía sumergida y el fraude fiscal.

Pero sólo esto no es suficiente, para que el cambio en la política económica pueda dar sus frutos es imprescindible la cooperación, connivencia y complicidad de Europa, que tiene que asegurar el tiempo y la base de política económica sin la que casi nada de lo que hagan internamente podrá surtir efecto. La reestructuración de la deuda es una necesidad para el pueblo griego y también para los acreedores, pero no a cualquier precio.

No hay que olvidar que la quita de la deuda en 2011 fue una solución transitoria de financiación para Grecia, pero a medio plazo ha sido devastadora en términos sociales. Un escenario de impago es perjudicial para todos los implicados, una reestructuración a medida de los acreedores tampoco es el mejor escenario. El apoyo de la población que sufre las consecuencias de las políticas de austeridad va a ser un elemento importante en el tablero de juego político.

Desde España tenemos una buena perspectiva para ver que una salida favorable para Grecia es también una salida favorable para nosotros y para el resto de la Europa, muy especialmente para la Europa del Euro.