Opinion · EconoNuestra

La economía española; diez retratos de inestabilidad

Sergio Pérez Páramo
Economista

1- Inadecuada presión fiscal: la economía de España presenta unos ingresos públicos sobre el Producto Interior Bruto (PIB) inferiores al 40%. Su recaudación fiscal es la cuarta por la cola en los dieciocho países de la Eurozona. En Francia o en Austria, por poner dos ejemplos, la recaudación de los ingresos públicos se eleva más allá del 50%, superando hasta en quince puntos porcentuales la actual presión fiscal ejercida por el sector público español.

2- Competitividad empresarial vía precios que no genera riqueza social; todo lo contrario, acrecienta las desigualdades y fuerza una espiral descendente de salarios. Cuando se compite en costes con países tan históricamente competitivos como Alemania solo puede terminar por ocurrir que los precios acaben reduciéndose paulatinamente hasta acabar desembocando en una situación de deflación.

3- Perpetuidad del déficit público; 2007 fue el último año en que el sector público de la economía española alcanzó un superávit en sus cuentas presupuestarias. Atendiendo a lo recogido en el Programa de Estabilidad 2014-2017, los déficits públicos se seguirán acumulando año tras año hasta, al menos, el año 2018. Por lo tanto, otro objetivo de suma importancia, la erradicación de la deuda pública en España, encarna prácticamente un imposible. Las políticas de austeridad y recortes han lastrado, además, el escaso margen de maniobrabilidad del sector estatal para combatir los periodos de contracción económica instaurados por las recesiones.

4- Tasa de paro en equilibrio por encima del 20%; el programa de estabilidad 2014-2017 confirma que la exasperante lentitud de la recuperación tiene una fundamentación: garantizar que la estrategia empresarial de contratación de mano de obra barata sirva al efecto de mejorar la competitividad de la economía española en productos y servicios de bajo contenido tecnológico y nivel de precios. Se trata de la aplicación práctica de la teoría de la Nairu (tasa natural de paro no aceleradora de la inflación), que nos dice que una cantidad ingente de parados en un determinado mercado de mano de obra refuerza la capacidad negociadora de los empresarios frente a los trabajadores.

5- Cronicidad de la deuda pública española; ligada y atrapada a la anómala evolución de la inflación -o deberíamos decir deflación-, los bajos niveles retributivos de los empleados, y también de los exiguos ingresos tributarios. El alto nivel de la deuda constituye uno de los peores efectos de la crisis económica en España, pero nunca ha constituido el origen de la misma.

6 – El enquistamiento del paro de la larga duración; un porcentaje superior al 60% del desempleo que recoge la Encuesta de Población Activa (EPA) que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE) se refiere a parados con una permanencia en situación de desempleo superior al año. Más de dos millones de parados llevan tratando de encontrar trabajo desde hace al menos dos años. Se trata de datos de finales del ejercicio 2014 y principios del 2015, una circunstancia difícil de combinar con los mensajes que loan la llegada de la recuperación.

7- Bloqueo y desnaturalización del circuito crediticio; a nivel europeo, la economía española ha experimentado la mayor reducción del saldo de crédito vivo en el periodo 2007-2014. En concreto, el recorte del crédito se ha cifrado en más de medio billón de euros en este periodo. La magnitud de esta contracción no se ha observado, de esta manera, en ninguna otra economía de Europa. Multitud de proyectos no pueden iniciarse por carecer de financiación. Mientras tanto, muchos otros, expiran por la permanente y deliberada obstaculización que interponen las entidades financieras en el acceso al crédito.

8- Barrera institucional en el acceso al empleo juvenil; más del 50% de los menores de 25 años que quieren trabajar en España no pueden hacerlo. Y los que sí, se enfrentan a elevadísimos niveles de precariedad laboral, con remuneraciones cercanas al Salario Mínimo Interprofesional (SMI). Prolongar la formación o emigrar intentando topar con la oportunidad soñada, sólo sirven para huir del presente, esperando que el futuro sea sustancialmente mejor.
9- La opción B de los paraísos fiscales; un porcentaje mayoritario de las empresas que más facturan en España poseen sociedades en paraísos fiscales. Ciertas estadísticas relacionadas con la evolución de la economía española y mundial arrojan datos tan sorprendentes como que las Islas Vírgenes Británicas reciben cada año “Inversión Directa Extranjera” por valor del 10.150% de su Producto Interior Bruto (PIB). Consecuencia, evidentemente, de la inexistencia de una política fiscal armonizada y de carácter global.

10- Corrupción económica y política; un factor que se encuentra vinculado muy a menudo con las puertas traseras ubicadas en los paraísos fiscales, El recorrido que realiza el dinero obtenido ilícitamente en el mercado de la economía sumergida acaba desembocando, frecuentemente, en determinadas cuentas bancarias radicadas en países off-shore. Y la exasperante lentitud de la justicia a la hora de solucionar escandalosos casos de corrupción institucional no contribuye a nivelar la inestabilidad económica y social en la que se sume España en la actualidad.