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En 2015 sólo ganará Ciudadanos

David Hernández Martínez
Graduado en Relaciones Internacionales (UCM) y estudiante del Máster de Economía Internacional y Desarrollo (UCM)

Las elecciones andaluzas de marzo dieron el pistoletazo de salida a un intenso año electoral, marcado por elecciones autonómicas, municipales, catalanas y generales. Son meses de continua campaña, destinados a dibujar el panorama político español para los próximos cuatros años. Numerosas contiendas, otros tantos contrincantes y sólo en el mes de diciembre seremos capaz de decir realmente cuál ha sido la marca y los líderes más afortunados.

Sin embargo, en el ambiente político y social, marcado por infinidad de encuestas, debates en medios de comunicación, tertulianos, entrevistas a políticos, mítines y otros etcétera, ha emergido una figura que puede resultar la más beneficiada de todas. Seguramente no será la primera fuerza política en ninguna comunidad o ayuntamiento grande, pero todos los sondeos comienzan a dibujar un horizonte donde la llave para acceder a la gobernabilidad recaiga en sus manos.

Sin duda alguna 2015, como ya dejaron entrever los resultados de Andalucía y pronostican todos los estudios, no será un buen año para el Partido Popular. El poder incontestable que adquirió en 2011 se ha deteriorado a pasos agigantados, lo que le llevará probablemente a perder muchas de las plazas más emblemáticas o depender de singulares pactos. Además, el camino para acceder de nuevo a la Moncloa no parece en absoluto fácil.

Por otra parte el Partido Socialista, aunque desahogado por la victoria de la marca Susana Díaz, este año le confirmará que ya no es la opción alternativa incontestable del PP. Es cierto, que podrá acceder de nuevo a ayuntamientos y comunidades perdidas, pero obligado a apoyarse en diferentes fuerzas políticas. Aún más, las elecciones generales de noviembre podrían confirmar, a nivel nacional, que el PSOE ya no es uno de los dos principales partidos políticos. Aunque su peso aún determinaría las posibilidades de estabilidad de gobierno.

Asimismo, Podemos se halla en un momento de estancamiento, tras su ascensión meteórica, el crecimiento de sus posibilidades electorales tiende a ser más lenta. Las elecciones de marzo, aunado a encuestas no tan favorables, suponen duros jarros de agua fría a las pretensiones maximalistas de dicha formación, que aspiraba a acceder a los centros de poder político mucho más rápidamente de lo que todo indica ahora.

Así las cosas, el 2015 está marcado para los populares, no como un año para ganar elecciones, sino para evitar resultados desastrosos. Intentos desesperados por salvarse de una previsible gran tormenta. Igualmente, los socialistas buscan en este año redimirse de tragedias electorales pasadas y mantener la marca de alternativa fiable al PP. Por último, Podemos comprobará en estos meses, que la ruptura y los cambios tan profundos que proponen requieren de más de una legislatura.

Además, las citas en mayo, Cataluña y noviembre pueden ser el remate trágico definitivo para dos partidos como IU y UPyD. Podemos y Ciudadanos emergen como fuerzas contestarías al bipartidismo dominante, pero sus efectos más contundentes está siendo la progresiva desintegración de la emblemática fuerza de izquierdas y el partido magenta.

Finalmente, si hay un partido político que pase lo que pase estará satisfecho con lo que decante las elecciones de 2015, será Ciudadanos de Albert Rivera. Por un lado, era un partido de ámbito regional y local, que en pocos meses ha adquirido un notable peso en casi todo el estado. Por otro lado, esta marca no tiene aspiraciones tanto de gobernar, sino de ser la llave para gobernar. En este sentido, todos los indicios parecen confirmar el papel determinante que tendrá Ciudadanos.

Por eso, el PP agarrado a no naufragar, el PSOE a mantenerse en situaciones poco adversas, Podemos intentando no decepcionar con los resultados, IU y UPyD buscando no desaparecer. En 2015 sólo ganará Ciudadanos.