Opinion · EconoNuestra

El fraude del índice de libertad económica

Pedro Fresco
Colaborador de econoNuestra

heritagereagan

Existe un famoso índice de libertad económica que publica anualmente The Wall Street Journal y que realiza la Heritage Foundation, un think tank neoliberal cuyo objetivo es la minimización de la intervención del estado en la economía. Este índice (u otros similares) se presentan habitualmente en debates económicos por parte personas que defienden ideologías que van desde el neoliberalismo al anarco-capitalismo, con el objetivo de demostrar cómo las privatizaciones, las bajadas de impuestos y, en definitiva, la minimización del estado es buena para la economía.

La cuestión es que los países más ricos y con un alta calidad de vida suelen salir en los primeros puestos, por lo que los defensores de estas teorías concluyen que la minimización del estado es buena para la sociedad. Pero a poco que mires el índice te percatas de que algo falla ¿cómo es posible que estados con regulaciones e intervenciones estatales bajas salgan mal en el índice y otros, con fuertes regulaciones e impuestos, aparezcan entre los más “económicamente libres”? Obviamente nos la están colando por algún sitio.

Para empezar expliquemos un poco cómo se hace el índice. El índice nos ofrece una nota por país del 0 al 100, que corresponde a la media aritmética de 10 campos con puntuaciones individuales: Derechos de propiedad, inexistencia de corrupción, libertad fiscal, gasto del gobierno, libertad de negocios, libertad de contratación, libertad monetaria, libertad de comercio, libertad de inversión y libertad financiera. Todos estos campos también se puntúan del 0 al 100, y finalmente se hace la media aritmética, puntuando todos los campos igual. No hay ponderación, todas las áreas cuentan lo mismo.

Esto lleva a situaciones aparentemente absurdas. Si un país tiene altísimos impuestos y, consecuentemente, altísimo gasto público, eso le penalizará en las áreas de “gastos del gobierno” y “libertad fiscal”, que computa un 10% cada una. Sin embargo, el 80% de la puntuación final será independiente de los impuestos y del gasto público. Veamos un ejemplo: Dinamarca es el país con más presión fiscal de Europa (48%), sin embargo tiene 40 puntos en libertad fiscal y 1,8 en gasto del gobierno. Como veis, incluso con una presión fiscal elevada se le otorga la mitad de la puntuación máxima en su área, aunque esto tiene truco porque cuentan las tasas máximas del impuesto, no las medias (o sea, lo importante no es que se cobre muchos impuestos, sino que se cobre mucho a los ricos).

Todos los países nórdicos y más avanzados tienen cifras cercanas a cero en “gasto público” (excepto Noruega) mientras los africanos sacan muy buenos resultados (Etiopia y Sudán destacan).

Si solo contasen estos dos parámetros los países más pobres, depauperados y con estados más débiles debían ser los más “económicamente libres”, pero no, al final del estudio el resultado es el contrario a causa del resto de conceptos. Veamos, por ejemplo, el concepto “derechos de propiedad”. Aparecen con muy buenas puntuaciones países que son paraísos fiscales (Barbados, Hong Kong, Suiza) pero gana… ¡Dinamarca! (95).

De hecho países como Alemania, Noruega o Suecia aparecen con puntuaciones de 90 puntos. ¿Por qué pasa esto? Pues porque se cuentan cosas como la corrupción e independencia de la justicia o la posibilidad de expropiación, mientras no se cuenta en absoluto cuantos impuestos se cobran. Ya veis, la malvada “expropiación” del estado vía impuestos, al final, no afecta para nada a los “derechos de propiedad”. Curioso ¿verdad?

De hecho la ausencia de la corrupción puntúa doble, pues hay un apartado de “inexistencia de corrupción” donde también destacan países como Dinamarca y Finlandia. La baja corrupción en un país tiene muchas causas, pero tiene que ver fundamentalmente con cosas como la cultura del país, la riqueza, el buen funcionamiento del sistema democrático, los sueldos decentes del funcionariado, y poco que ver con el tamaño del estado (por ejemplo, Francia tiene un 80 y Noruega, con el petróleo estatal, 90). De hecho, si el estado es grande, paga buenos sueldos y funciona bien, lo normal es que la puntuación en este campo sea elevada… ¿Comenzáis a ver las trampas?

Los apartados de “libertad de negocios” o “libertad de contratación” también son curiosos. En libertad de negocios cuentan los días y cantidad de trámites para abrir un negocio y el coste de los mismos y sus licencias respecto al PIB del país. Claro, los países ricos (alto PIB) que tienen administraciones públicas modernas y funcionales (que facilitan trámites online, por ejemplo) tienen muy buenas puntuaciones. En libertad de contratación se tiene en cuenta que no haya sueldos mínimos, que exista libertad para despedir, etc. Países como Bahréin, Brunei y hasta Mongolia tienen buenas puntuaciones, aunque los países flexisecuritarios del norte de Europa también sacan puntuaciones altas.

Obviamente todas estas puntuaciones tienen una alta arbitrariedad, tanto por la fuente consultada como por la selección de los factores a analizar. Suecia, Dinamarca o Finlandia no tienen salarios mínimos y eso aumenta su puntuación, pero tienen poderosísimos convenios laborales y/o regulaciones locales que marcan salarios mínimos de facto bastante más altos que países con SMI, pero eso no se tiene en cuenta.

En “libertad de contratación” los resultados son poco creíbles, porque hay países donde los trabajadores son tratados como ganado que sacan peores puntuaciones que países como Nueva Zelanda, con un SMI de los más altos del mundo.

En el último grupo, “libertad de comercio” depende de barreras comerciales y regulaciones. Todos los países europeos sacan buenas puntuaciones cuando existen muchísimas regulaciones sanitarias, de seguridad, cuotas, subsidios, etc. Mientras países que no tienen nada de eso sacan malas puntuaciones, lo que no tiene ningún sentido.

En “libertad de inversión” quitan puntos por falta de transparencia y restan hasta un 20% por problemas de seguridad física e inexistencia de infraestructuras, algo que obviamente perjudica la puntuación de los países pobres e inseguros y beneficia la de los desarrollados y con estados inversores.

En “libertad financiera” cuenta la regulación bancaria, que el banco central sea “independiente”, la cantidad de competencia en este sector, etc. Aquí nadie tiene un 100 porque obviamente cualquier país con dos dedos de frente tendrá una mínima regulación aunque sea para evitar el fraude (como veis no tener regulación para evitar el fraude es positivo para sacar más nota). Botswana, El Salvador o Panamá sacan las mismas notas que España o Francia…

Este es un resumen básico del índice. Podéis consultar las definiciones y los cálculos en la página de la Heritage Foundation y ver las puntuaciones por países, que nos muestran de forma bastante clara que se está trileando con los números para que los países más desarrollados aparezcan en las primeras posiciones.

Hay que ser un poco suspicaz con estas cosas, sobre todo viniendo de quienes viene. El índice está hecho para que los países desarrollados aparezcan por encima de los países más pobres en la mayoría de casos. Cuestiones como la inexistencia de corrupción, la transparencia, la existencia de infraestructuras, la seguridad ciudadana o un alto PIB, propias de países ricos y con democracias mejor estructuradas, crean bases de puntuación bastante altas. De hecho es la propia existencia de un estado funcional y de un gasto público elevado es lo que permite indirectamente puntuar bien en algunas áreas.

Pero aún más grave es la ausencia de ponderación. El país con la presión fiscal más alta de Europa saca 30 o 40 puntos en libertad fiscal, mientras Zimbabue, por ejemplo, tiene un 10 en libertad bancaria (al estar la mayoría de la población ajena al sector bancario, como en cualquier país pobre), y un cero en libertad de inversión (porque hay bastantes sectores en los que no se puede invertir) ¿Es esto equilibrado? Obviamente no, pero el índice está hecho así para que las realidades “anti-libertad económica” propias de los países pobres bajen mucho más la nota que las de los países ricos.

No hacer ponderaciones por áreas es una forma de manipular el resultado final. Subir la presión fiscal 20 puntos sería calificado por cualquier liberal económico como una medida comunista, pero si se hiciese igual la puntuación final bajaría… ¿2-3 centésimas? En cambio, si se deja degradar la justicia o la seguridad ciudadana por no subir un par de puntos la presión fiscal muy probablemente la puntuación caería más bastante de esas 2-3 centésimas ¿veis cómo funciona? No ponderar cada una de las áreas por importancia no es objetivizar el listado, es subjetivizarlo y manipularlo pues se pone al mismo nivel áreas clave con otras de menor importancia.

Al final os preguntaréis, si salen más altos los estados más funcionales y con más redistribución de renta ¿Qué sentido tiene este ranking? ¿No está puntuando bien a países que tienen medidas contrarias a las que los creadores del índice defienden? La cuestión aquí no es tanto el orden en la lista como la evolución de la misma y las posiciones destacadas de los paraísos fiscales.

Si creas un índice de libertad económica y los primeros países son Botswana, Perú, Georgia y Jordania nadie te va a hacer ningún caso. Nadie prefiere vivir en Bostwana antes que en Dinamarca, Francia o Canadá, por tanto eso no debe salir. El índice debe reflejar un listado más o menos coherente con la riqueza y la calidad de vida. Ahora, cada vez que un país suba impuestos, nacionalice algo, ponga una nueva regulación o tenga inflación su puntuación bajará respecto al año anterior. Y como la lista es más o menos lógica con la riqueza de los países (grosso modo) se crea el equívoco de que la “libertad económica” (entendida como desregulación, privatización y minimización del estado) es buena y que regular o subir impuestos malo.

La gente ve que del 3º al 6º tenemos a Nueva Zelanda, Australia, Suiza y Canadá y piensa “En este índice los países desarrollados salen de los primeros, debe ser bueno”, sin embargo el 1º y el 2º son Hong Kong y Singapur (Recordad: Países muy pequeños, altos PIB, mucha seguridad) que son territorios off-shore y casi paraísos fiscales, que es el modelo que quieren vender. Luego nadie se percata de que Bostwana o Georgia están por encima de España, Francia o Italia…

Si se hiciese un listado de “libertad económica” (menos impuestos, menos estado, menos regulación) con resultados adecuadamente ponderados, seguramente países como Perú, Georgia y Bostwana saldrían de los primeros, junto a paraísos fiscales, territorios offshore, etc. Ese es el modelo, no Australia, Canadá o Dinamarca, que nadie se equivoque. Los países nórdicos salen bien sencillamente porque cosas como la seguridad, el gasto público, el nivel educativo o la existencia de infraestructuras elevan las notas, cuando son cosas que nada tiene que ver con la “libertad económica” sino seguramente lo contrario, es decir, son producto de fuertes estados del bienestar y de la distribución más equitativa de la renta.

Lo más peligroso de la manipulación no son las mentiras, las mentiras se acaban captando tarde o temprano, lo peligroso es la combinación interesada y maliciosa de medias verdades con medias mentiras. Esta gente actúa así, esconde trampas entre puntuaciones, introduce sibilinamente falacias lógicas, confunde causas con consecuencias, genera modelos y fórmulas que otorguen el resultado que predeterminadamente buscan, etc.

Este índice no es más que otra herramienta para una causa, la causa de la privatización y desregulación de todo y así permitir al capital dominar el mundo sin restricción estatal o democrática alguna. Espero que este breve análisis ayude a entender que esto no es más que otra manipulación, como tantos estudios, propuestas y análisis de estos grupos, siempre interesados, nunca objetivos, jamás neutrales.