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¡Que comiencen los pactos!

Álvaro Gaertner Aranda
Miembro del Círculo 3 E de Podemos

Las elecciones nos han dejado el escenario más complicado que podían alumbrar. A partir del 13 de enero el hemiciclo estará dividido en tres bloques cuyas fronteras difícilmente se disolverán sin que uno de los partidos que los componen se suicide políticamente. En primer lugar tenemos el bloque de la derecha, formado por los 163 diputados del PP y Cs, en segundo lugar tenemos el bloque del centro izquierda y la izquierda, formado por los 161 diputados del PSOE, Podemos e IU-UP y en último lugar está el bloque de los nacionalistas, entre los cuáles los independentistas catalanes suman 17 escaños. Con este escenario y la hostilidad mutua que existe actualmente entre la derecha y los partidos nacionalistas, es evidente que salvo que el PSOE se suicide el PP no repetirá en la Moncloa. Por otro lado, el posible pacto alternativo entre el PSOE, Podemos, IU-UP , ERC y PNV pasa necesariamente por la aceptación por parte del PSOE de la plurinacionalidad de España y de la necesidad de un referéndum para desatascar la situación catalana, algo que parece que no están dispuestos a admitir pese a ser una de las medidas prioritarias para Podemos y, lo que es más importante a efectos de pactos, una condición indispensable para que haya entendimiento con ERC y los números puedan empezar a salir. Esta dificultad para hacer acuerdos que permitan investir a un presidente hace que en todos los partidos la hipótesis de las nuevas elecciones cobre fuerza y que en la prensa se sucedan los análisis indicando quiénes serían los beneficiados y quiénes los perjudicados de unas nuevas elecciones. Estos análisis coinciden en indicar que Cs sufriría los efectos del voto útil hacia el PP, que sería uno de los principales beneficiados, y de sus reiteradas ofertas de pactos a los partidos con los que se había comprometido a no pactar. También apuntan en su mayoría a que la posibilidad del sorpasso reforzaría a Podemos y le ayudaría a captar votantes de IU e incluso del PSOE, y que la situación del PSOE en ese escenario sería incierta debido a sus problemas de guerra interna y a la habilidad con la que sean capaces de gestionar el escenario actual, en el que son la pieza necesaria para la formación de cualquier gobierno.

A través de estos análisis se pueden entender parte de los movimientos que los partidos están llevando a cabo en los últimos días como intentos de situar la discusión política en terrenos favorables para ellos y por lo tanto de mejorar su posición de cara a unas posibles elecciones. En el caso que personalmente más me interesa, el de Podemos, se ve claramente cómo primero intentaron fijar los términos de la discusión sobre el referéndum e intentar que el PSOE se retratara, mientras ahondaban en la división del PSOE e intentan marcar la agenda del nuevo parlamento y la agenda política de enero con la presentación de la Ley 25. Estos actos van en la buena dirección, pero se deberán llevar a cabo muchas más acciones si queremos que Podemos y nuestro partido orgánico lleguen a esas posibles nuevas elecciones en las condiciones óptimas.

La primera de ellas tiene que ver con los pactos, pero no con los de gobierno. Con este escenario en la cabeza, creo que desde la dirección de Podemos deberían intentar, en primer lugar, completar las confluencias ya existentes con aquellos que se quedaron fuera. Para ello, pienso que deberían comenzar cuanto antes unas discretas negociaciones entre En Marea y NÓS-Candidatura Galega (BNG) para incorporar a estos últimos a En Marea, y también otras negociaciones entre Compromís-Podem-Es el moment con EUPV para incorporarles a la coalición. Estos pactos deberían ser relativamente fáciles de llevar a cabo siempre que se garantizase la celebración de unas primarias abiertas y sin listas plancha que acabasen con la problemática de la confección de las listas. La pluralidad de las actuales confluencias y las relaciones de fuerza entre los distintos actores también facilitarían estos acuerdos. Además, estas hipotéticas coaliciones tendrían muchas posibilidades de sumar o incluso multiplicar en comparación con el resultado actual, ya que el liderazgo que ejercen las mareas en En Marea y Mónica Oltra en Compromís-Podem-Es el moment restaría atención a las posibles diferencias entre los partidos facilitando el triunfo.

En segundo lugar, tendrían que intentar una confluencia territorial más con MES y EUIB en las islas Baleares. Esta confluencia tendría la peculiaridad de que no se podría pactar la formación de otro grupo parlamentario por la dificultad de conseguir 5 diputados en esa circunscripción, pero eso no debería dificultar demasiado el acuerdo.

En tercer lugar creo que desde la dirección de Podemos se debería intentar de nuevo la confluencia con IU en el resto de territorios. Este pacto sería mucho más difícil y arriesgado que los anteriores, pero podría tener éxito siempre que se hiciese desde el respeto mutuo y sin recurrir a la prensa para solventar la diferencias. Creo que un buen nombre para esa confluencia sería el que se barajó en su día de Podemos en Común, que recuerda a En Comú Podem y a Ada Colau a la vez que permite que la gente de IU se sienta incluida en el nombre. La confección de las listas a través de unas primarias por provincias que siguieran el ejemplo de las de Ahora Madrid podría mejorar la aceptación por parte de todos de la inclusión en las listas de gente del otro partido e incluso dar un empujón a la confluencia en el caso de que fuesen ilusionantes, además de legitimar aún más a los fichajes de Podemos que seguramente saldrían respaldados en las primarias y que así habrían sido refrendados democráticamente. Por último, en lo que respecta al programa actualmente hay pocas diferencias entre ambos partidos y por ello creo que debido a su grado de elaboración y a su memoria económica se podría utilizar el de Podemos con pequeñas correcciones que limasen las diferencias que pudieran existir con el de IU.

Estos pactos se deberían empezar a negociar ya mismo para que pudiesen ser votados por los simpatizantes de todos los partidos implicados después de la convocatoria de elecciones y con tiempo suficiente para que se celebrasen las primarias, y deberían llevarse en secreto para garantizar que no se hablase sobre las discrepancias internas que pudiera haber dentro de o entre los partidos en lugar de hablar sobre aquellos temas que Podemos considerase que ayudarían más a situar el terreno de juego donde conviniese a la hipotética candidatura. Esto va en contra de la necesidad de articular las confluencias con debate y lo más democráticamente posible, pero con el escenario existente es vital que no se hable de cuestiones internas. Estas confluencias, en el caso de salir bien, podrían ayudar a generar la sensación de sorpasso entre los simpatizantes y los votantes igual que se generó la sensación de remontada cuando se llevaron a cabo las confluencias en las últimas elecciones, haciendo que llegásemos a la campaña ilusionados por la posibilidad de victoria mientras que los simpatizantes del PSOE llegarían con preocupación y bajos de actividad, una combinación que se mostró muy efectiva en la última campaña electoral.

La segunda de esas acciones que Podemos y el resto de las organizaciones políticas pertenecientes a nuestro partido orgánico no deberían olvidar tomar tiene que ver con los movimientos sociales y la calle. En las últimas elecciones el movimiento feminista demostró la importancia de la calle a la hora de mejorar las expectativas de los partidos que defienden a los de abajo y empeorar las de los partidos que defienden a los de arriba, ya que, gracias a la exitosa manifestación del 7N, entre otros hechos, el tema de la violencia de género tuvo una gran importancia durante la campaña y contribuyó enormemente a desgastar a Cs e impedir una mayoría de la derecha. El éxito de esta manifestación se debió en parte al apoyo y la publicidad que partidos como Podemos, IU o el PSOE le dieron y es una lección para todos los que pertenecemos al partido orgánico de los de abajo. Esta marcha nos muestra que es imprescindible para Podemos y el resto de organizaciones políticas de nuestro partido orgánico apoyar de manera decidida a los movimientos sociales como el ecologista ,el feminista o las mareas, entre muchos otros, en las acciones que decidan llevar a cabo para poder conseguir la iniciativa política y llegar en las mejores condiciones posibles a las elecciones, y más teniendo en cuenta que la capacidad de Podemos para marcar la agenda a través de las televisiones y los parlamentos no es infinita y que se reducirá si las élites perciben que Podemos puede ganar las elecciones y deciden utilizar los medios de comunicación para evitarlo.

Complementando su actual estrategia de comunicación con estos dos tipos de maniobras, y teniendo siempre en cuenta que lo que pase en Cataluña puede modificar la hoja de ruta, Podemos podría mejorar mucho su posición de cara a unas nuevas elecciones y acercarse al que viene siendo el objetivo de todos los que estamos en su mismo partido orgánico desde que se abrió este ciclo electoral en las europeas de 2014,