Opinion · EconoNuestra

Que ser valiente no salga tan caro

Rubén Bustillo
Doctorando en Economía por la UCM

En un par de horas aterrizará en el aeropuerto de Madrid mi buena amiga Eva Anadón. En estos momentos está siendo deportada por el gobierno de Mozambique por su participación en unas protestas para defender los derechos de las niñas y las mujeres en el país.

Ciertos colegios en Maputo están implementando una normativa que obliga a las niñas a llevar la falda a la altura de los tobillos. El motivo de esta medida, según las instituciones, es evitar que los profesores se distraigan con las piernas de las alumnas, porque al enseñar las piernas las niñas incitan a los hombres a violarlas y por motivos de decencia. Como siempre, las mujeres, en este caso las niñas, son culpabilizadas por las agresiones y las violaciones, cuando son ellas las que sufren la violencia en primera mano.

Ante la normativa varias instituciones organizaron una actividad contra el acoso sexual a las estudiantes en la puerta de una de las escuelas que tendría lugar el día 18 de marzo. En esta actividad se iba a representar una obra de teatro mostrando unas pancartas, se iban a cantar canciones sobre los derechos de las niñas y se iba a leer un comunicado ante los medios de comunicación que habían sido convocados previamente. Eva, que es integrante del Secretariado Internacional de la Marcha de las Mujeres y llevaba varios años trabajando y luchando por el derecho de las mujeres en África y otras partes del mundo, participaba en esta actividad. Al llegar al lugar de la convocatoria les esperaban antidisturbios armados que impidieron que la actividad se llevara a cabo y, ante las protestas, se llevaron detenidas a cinco de las participantes que protestaban por la violencia desplegada por la policía. Eva era una de las detenidas.

Gracias a la intervención de diversos actores, entre ellos la presidenta de la Liga de Derechos Humanos, consiguen que las liberen tras seis horas en el calabozo. No obstante una semana después policías de paisano se presentaron en su domicilio haciendo preguntas a los guardias del edificio (Ella estaba fuera ese día) sobre su presencia en el país. Esto ocurrió el pasado sábado 26, tres días después Eva estaba retenida en el aeropuerto esperando a ser deportada.

Eva, junto a sus otras compañeras, ha pagado caro su lucha. Mozambique es su casa, ama el país y lleva muchos años viviendo ahí, trabajando para diversas organizaciones de Derechos Humanos. Aunque tiene en Maputo a sus compañeros y amigos, sus pertenencias, su trabajo o su gata, no podrá volver en diez años. Ella es una mujer valiente, con una larga trayectoria de lucha y activismo en diversos ámbitos, aunque en los últimos años su lucha se centraba en defender los derechos de las mujeres en África. Por desgracia esta última batalla la ha perdido y además le ha salido caro.

Por eso quiero aprovechar estas lineas para hacer un pequeño homenaje a aquellas personas valientes, a aquellos héroes desconocidos que, como Eva, dedican su vida a la defensa de los derechos de todos, a denunciar las injusticias y a pelear por un mundo mejor, aquí o donde sea. A todos aquellos comprometidos, a los que colaboran con asociaciones de una u otra manera, a aquellos que levantándose de la comodidad de su sofá, se manifiestan para que nosotros, como sociedad, no nos veamos privados de más derechos, a pesar de la creciente dificultad que implica manifestarse y protestar. Especial mención quiero hacer a aquellos activistas que, como Berta Cáceres, han sido asesinados por defender los Derechos Humanos, el medio ambiente o las injusticias en contextos de gran violencia institucional, enfrentándose directamente con actores muy poderosos. No debemos olvidar que cientos de activistas son asesinados cada año por su defensa del medio ambiente, de las comunidades indígenas, u otros motivos. A todos ellos su lucha les ha salido enormemente caro y, especialmente por ello, merecen nuestro reconocimiento, apoyo y solidaridad.

Decía Eva en un mensaje donde nos informaba de los acontecimientos: ¿quién dijo que luchar por los derechos de las mujeres iba a ser fácil?. Evidentemente no lo es, ni lo será. Ni luchar por los derechos de las mujeres ni muchas otras batallas que se llevan a cabo alrededor del globo. No obstante la lucha por un mundo mejor no debe parar, simplemente nos queda esperar que, como dice la canción, ser valiente no salga tan caro.