Opinion · EconoNuestra

¿Cómo debe ser un partido-movimiento?

Álvaro Gaertner Aranda
Estudiante de Ingeniería Física en la Carl von Ossietzky Universität, en Oldemburgo, Alemania.

En Vistalegre Podemos se convirtió en una maquinaria de guerra electoral para afrontar con un instrumento eficaz el inminente ciclo electoral, pero desde entonces hemos venido expresando nuestro deseo de transformarnos en un partido-movimiento en cuanto el ciclo terminase. El ciclo está terminando y ha llegado el momento de cambiar y convertirnos en esa organización más descentralizada, democrática y amable que en nuestras cabezas representa el partido-movimiento. Para ello, el primer paso será saber claramente qué significa para Podemos cada uno de los conceptos que utilizamos, es decir, qué significa ser un partido, y qué significa ser un movimiento.

En nuestra coyuntura actual, podemos entender el partido político como una organización que pretende mejorar la vida de la gente a través de la acción en las instituciones, y que para conseguir su objetivo intenta conseguir la mayor cantidad posible de representantes e influencia en esas instituciones. En el caso que nos ocupa, podemos distinguir dos niveles administrativos cuyas características requerirán de diferentes estrategias.

En el caso de los municipios, esta estrategia debe partir de una reflexión sobre la actuación del bipartidismo hasta nuestra llegada y sobre los orígenes institucionales de la corrupción que han sido su carta de presentación. El bipartidismo y sus direcciones han utilizado los municipios como agencias de colocación de cargos afines a la dirección política del momento, mientras que, a su vez, gran cantidad de representantes de estos partidos han intentado escalar en el escalafón del partido a través del caciquismo y la megalomanía, que combinados con una eficaz trama criminal para recaudar comisiones a las empresas que se beneficiasen de las adjudicaciones proporcionaron a estos cargos importantes resultados electorales que llamaban la atención de los jefes de las organizaciones y les permitian acrecentar su poder y su riqueza. Estas actuaciones han sido posibles debido al escaso control que los ciudadanos tenian sobre sus representantes y su escasa capacidad para echar a aquellos que actuasen en contra del interés general persiguiendo el interés propio, ya que al llegar las elecciones quién decidia quién iba en puestos de salida era la dirección del partido, y no los militantes ni la ciudadanía. Esto, unido al nulo control que las organizaciones de la sociedad civil podian ejercer sobre las estructuras municipales de los partidos hacia que los representantes se debiesen a los jefes de organizaciones jerárquicas y autoritarias y no a los ciudadanos, poniendo las bases institucionales para la corrupción y el saqueo de lo público que hemos sufrido. Desde Podemos debemos aprender de esta experiencia para poder diseñar mecanismos internos e institucionales que aseguren que los cargos siempre se deban a la ciudadania. Para ello, además de mecanismos internos como las primarias y los revocatorios que permiten a los inscritos tener un cierto poder sobre los cargos internos del partido y la elección de los representantes y que hacen que los representantes sientan que su cargo se debe a los militantes y los inscritos, es deseable que haya también un control por organizaciones ciudadanas con proyectos similares a los nuestros que hagan que también sientan en todo momento el aliento de los ciudadanos controlándolos. De esta manera, sería necesario establecer alianzas con aquellos colectivos municipalistas que sean dinámicos en ese momento concreto, de tal manera que estos espacios ciudadanos sean fuente de constante renovación y hagan que los cargos sientan que si lo hacen mal habrá alguien controlando y serán rápidamente sustituidos. Pero además de la necesidad de impedir la burocratización y mediocratización del partido la colaboración con organizaciones municipalistas es fundamental por otros muchos motivos. En primer lugar, el municipio es la institución más cercana a los ciudadanos y tiene el tamaño adecuado para que se generen en ella movimientos municipalistas que tengan como objetivo que los ciudadanos sean gobernados por sus habitantes y no por profesionales de la política. Desde Podemos siempre hemos manifestado que queremos empoderar a la gente y que en la medida de lo posible los ciudadanos tengamos voz y voto en las decisiones más importantes, y por lo tanto debemos ser una herramienta al servicio de todos aquellos ciudadanos que quieran gobernarse a si mismos y una manera de conseguirlo es a través de esta política de alianzas sistemáticas con las organizaciones municipalistas. En segundo lugar, desde Podemos defendemos que una sociedad civil activa y movilizada es fundamental para la consecución de cualquier proyecto político emancipatorio, y por lo tanto, cualquier política que impulse la movilización, sea en el terreno de las organizaciones municipalistas o en cualquier otro, debe ser apoyada. Si los ciudadanos perciben que organizarse en colectivos munipalistas puede permitirles incidir en las políticas de su municipio serán más propensos a organizarse y movilizarse, y eso solo pueden ser buenas noticias para Podemos. Por último, la traducción electoral de este espacio munipalista que pretendemos que se asiente en la sociedad madrileña aunque cambien las organizaciones que lo formen, deberá obedecer a criterios puramente pragmáticos. La marca y la fórmula jurídica de las candidaturas que se presenten desde este espacio municipalista deberá evaluar la manera en la que la organización conjunta será más eficaz, el conocimiento y valoración de las distintas marcas posibles, incluida la de Podemos y el grado de asentamiento de marcas municipalistas propias, entre otros factores. Por otro lado, las candidaturas se elaborarán a través de primarias abiertas conjuntas entre todas las organizaciones que participen de la candidatura y el programa se elaborará de manera participativa.

En el caso de la autonomía, la dificultad de que emerjan colectivos ciudadanos con suficiente fuerza impide en la práctica aplicar la solución propuesta para los municipios, y por lo tanto el control de que los representantes se deban en todo momento a los ciudadanos será responsabilidad principalmente de los militantes y los inscritos, que tendrán, como siempre, la posibilidad de elegir en primarias abiertas a los candidatos y cargos internos y la posibilidad de revocar a los cargos internos. En el caso autonómico, la política de alianzas deberá llevarse a cabo con aquellas organizaciones políticas con programas y objetivos políticos similares, que actualmente están comprendidas en el espacio de Unidos Podemos. En el caso autonómico, para reforzar la traslación a un espacio político de la confluencia actual entre organizaciones, una de las acciones que se deberá llevar a cabo será la de llevar a cabo unas primarias abiertas conjuntas entre todas las organizaciones. Esto también servirá para limara asperezas entre las distintas organizaciones y asegurar que todo el mundo se sienta representado, dando igual si los resultados de las primarias satisfacen las expectativas de cada una de las organizaciones o no.

Por último, los círculos deberán tener unas atribuciones específicas dentro de las funciones institucionales del partido. Por un lado, los círculos sectoriales proveerán de expertos para el asesoramiento de los grupos parlamentarios, el desarrollo de medidas que se presenten a los programas participativos y la elaboración de cursos de formación sobre asuntos que tengan que ver con las atribuciones institucionales del partido. Por el otro, los círculos territoriales serán los encargados de proveer información sobre sus áreas de actuación, como por ejemplo análisis socioeconómicos. Ambos tendrán el deber de formarse y serán una de las principales fuentes de cuadros para el partido.

En segundo lugar, podemos entender que para Podemos un movimiento social debe ser una organización que no sólo solucione a la gente sus problemas sino que les explique por qué los tiene, politizando de esta forma problemas que antes eran individuales. Los encargados de llevar a cabo esta operación de politización dentro de Podemos serán los círculos, y dentro de ellos podemos distinguir las atribuciones de los círculos sectoriales y las de los círculos territoriales.

Los círculos sectoriales son agrupaciones de personas con un interés común sobre un tema o conjunto de temas específicos. Este hecho facilita la puesta en contacto de personas que no solo son expertas en un tema concreto sino que además quieren luchar para conseguir un objetivo determinado y que por su interés probablemente conocen los movimientos sociales que trabajan en su área de interés. Este conjunto de características hace que sean los más indicados para ser los movimientos sociales que se encarguen de la relación con el resto de movimientos sociales de su área de trabajo. Esta colaboración se hará a iniciativa de un grupo de personas del círculo que quieran realizar ese trabajo. Esta colaboración se hará siempre con el objetivo de fortalecer a los movimientos sociales, poniendo a su disposición los conocimientos que los militantes de Podemos podrán adquirir en los cursos de formación sobre movimientos sociales, su trabajo y los recursos del círculo al que pertenezcan. De la misma manera, los círculos territoriales son una agrupación de gente que reside en una misma zona y que por lo tanto conocen mejor que nadie qué movimientos sociales hay en sus barrios y sus municipios, siendo, por lo tanto, los más indicados para ayudar a potenciarlos. El mecanismo para participar en ellos, los medios y los objetivos de la participación de los militantes de los círculos territoriales en los movimientos sociales serán los mismos que el de los círculos sectoriales. Los círculos territoriales también serán los encargados de organizar actos culturales junto con cualquier colectivo del barrio o municipio que esté interesado. Estos actos culturales serán una manera de promover el estilo de vida y los valores que defendemos desde Podemos y de crear comunidades que proporcionen a las personas maneras no mercantiles de satisfacer sus necesidades físicas y emocionales. Estos actos podrán ser tan diferentes como obras de teatro, bicicletadas, sesiones de cocina y comida conjunta, lectura de libros, noches de cine, noches de juegos de mesa y otras tantas actividades de ocio que crean comunidad.

Al realizar todas estas funciones, los círculos intentarán colaborar con todas las organizaciones con ideas y objetivos similares a los de Podemos. De esta manera, se deberán establecer mecanismos de comunicación y coordinación entre los círculos y sus equivalentes en el resto de las organizaciones que componen Unidos Podemos. Esta colaboración servirá para hacer más eficaz la acción política de todo el espacio, para limar las rencillas que pudieran existir y para profundizar en la confluencia por abajo, de tal manera que la consecución de nuestros objetivos compartidos esté más cerca.