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El reto de Podemos ante Vista Alegre II

José María Sánchez Ródenas
Arquitecto

Ante la cercanía de la fecha de celebración de la próxima Asamblea Ciudadana Estatal de PODEMOS, conviene clarificar posiciones respecto al modelo de partido que finalmente se materializará, centrando el debate para Vista Alegre II en sus justos términos. Y sólo puede centrarse el debate superando el falso paradigma engañoso y simplista, del supuesto "Juego de Tronos" entre partidarios de Pablo Iglesias e Íñigo Errejón.

No está en juego el liderazgo de PODEMOS, lo que realmente está en juego es el modelo de partido que queremos, y en ese sentido sí parece que se están configurando dos líneas u opciones diferenciadas, en principio antagónicas, y de cuya capacidad de confluencia e integración, dependerá en buena medida el futuro político del partido. Confluencia e integración en la que las bases deberán jugar un papel decisivo para legitimar el modelo finalmente adoptado. Pero entremos a desgranar los dos modelos que comienzan a visualizarse como los únicos que se confrontarán en Vista Alegre II.

  • Por un lado, la tendencia a configurar un partido sobre la dialéctica clásica Izquierda y Derecha, consolidando la coalición "Unidos Podemos" mediante un proceso de fusión o integración de IU en PODEMOS, que de hacerse por arriba y sin la necesaria discusión con las bases y su posterior refrendo, podría desembocar en la creación de un partido de corte neocomunista, [una suerte de refundación IU 2.0], con una estructura organizativa vertical y una dirección fuerte, monolítica y trufada de "apparátchik" de CCOO e IU.
  • Por otro lado, la tendencia a configurar un partido sobre la dialéctica Arriba y Abajo, apelando a la recuperación del espíritu del 15M, e invocando la transversalidad como seña de identidad de PODEMOS, como herramienta para construir una mayoría social capaz de asaltar el poder; también suscita dudas sobre si quienes la propugnan, la mayoría cofundadores de PODEMOS, hacen de la recuperación del espíritu del 15M un mero recurso retórico para oponerse a la fusión con IU.

Cuando se habla de dos opciones, no se pretende hacer una argumentación simplista, ni obviar la complejidad de su conformación, ni siquiera eludir que las opciones tengan una componente estratégica que pueda ir variando en función de futuras coyunturas políticas o electorales. Pero si nos parece necesario hacer una evaluación de lo que ambas suponen hoy para el futuro de Podemos.

Respecto a la primera de las opciones, lo que se cuestiona de la configuración de PODEMOS como un proyecto político tradicional, exclusivamente de izquierdas, parte de constatar el registro de un nuevo partido político, "Unidos Podemos", llevado a cabo por el líder carismático de otro partido político, PODEMOS, del que es secretario general, sin que del tema haya tenido conocimiento previo el Consejo Ciudadano Estatal, lo que puede considerarse una torpeza, en la actual situación interna del partido, o cuando menos un precedente inquietante.

La agónica situación económica de IU, acuciada por sus deudas  [acaba de poner en venta  su sede central en la Calle Olimpo de Madrid], y las indudables presiones de Alberto Garzón  [manifestadas estos últimos días en la prensa, interfiriendo en el debate interno de PODEMOS con el mismo argumentario que los medios de comunicación del "sistema", posicionándose con Pablo Iglesias y descalificando a Iñigo Errejón, acusándole de tibieza], son un dato indicativo de al menos los problemas de supervivencia de IU, que sin duda marcan su agenda estratégica, en la que Podemos constituye prácticamente su única tabla de salvación.

Sí una posible fusión de PODEMOS-IU, supusiera el desembarco en PODEMOS de una buena parte de los cuadros de IU y de CCOO, formad@s en la práctica de estructuras organizativas endogámicas y verticales, donde la renovación no se contempla y sin embargo es habitual silenciar y purgar las disidencias, entonces la refundación de un partido neocomunista podría cobrar mayores visos de verosimilitud, y sinceramente no creemos que esto fuera beneficioso para el futuro político y electoral de PODEMOS.

Respecto a la segunda de las opciones, el planteamiento de recuperar el espíritu del 15M, presenta el atractivo de recuperar los orígenes, y con ellos la frescura con las que nació PODEMOS, y la posibilidad de volver a generar la ilusión de amplias capas de la ciudadanía, la mayoría de este país, que de una u otra forma, y en mayor o menor medida, han sufrido y sufren los efectos de la crisis, y comparten la desconfianza y el hartazgo hacia una clase política corrupta, al servicio de la oligarquía y que se ha enriquecido de forma obscena, mientras crecía la pobreza infantil y las familias en riesgo de exclusión.

No obstante no basta la propuesta de vuelta a los orígenes, de aquellos que tras la fundación de PODEMOS, han sido corresponsables de la situación que el partido vive en la actualidad, una situación en la que la pérdida de confianza en el proyecto ha provocado, a nivel interno, el abandono de la militancia, cuando no la salida del partido, en la mayoría de los ámbitos orgánicos y territoriales, de un número importante y creciente de militantes; y a nivel externo, en el estancamiento electoral, cuando no el descenso, puesto de manifiesto en los resultados de las elecciones generales del 26J, respecto a los obtenidos  en las elecciones del 20D.

Ya no basta con proponer recuperar la transversalidad, como herramienta para construir una mayoría social, porque cualquier modelo político-organizativo que se plantee, estará condenado al fracaso si no es capaz de generar las sinergias de las bases, cuyo protagonismo como avanzadilla de esa mayoría social, a la que se apela, debe permitirle con el apoyo de la dirección ser el verdadero banderín de enganche para su construcción.

Y es frente a este debate, de ideas y modelos, que se perfila como trascendente para el futuro de PODEMOS y sus posibilidades de convertirse en la fuerza política capaz de ser el motor que articule con los movimientos sociales y otras fuerzas políticas el necesario cambio social que necesita este país, sobre el que consideramos fundamental el posicionamiento de las bases del partido. Posicionamiento que debe estar dirigido necesariamente a reclamar el protagonismo decisorio de las bases para superar la dicotomía que plantean ambos modelos [Izquierda y Derecha o Arriba y Abajo]. Y es desde esa superación, que haga posible la integración de los aspectos positivos de ambos modelos y el rechazo contundente a los peligros que los mismos puedan suponer para el futuro de PODEMOS, desde la que estaremos en disposición de alumbrar un proyecto político para ganar el futuro

El reto que se plantea en Vista Alegre II, no se refiere tanto a elegir entre las propuestas que se confronten sino a plantear una tercera vía que se centre en la reclamación del derecho de las bases a decidir el modelo de partido que desean, y que ninguna de las dos opciones que se confrontan garantizan, porqué aunque esta aspiración de las bases se recoja en los documentos político-organizativos de las diferentes candidaturas, la experiencia nos permite dudar sobre su aplicación real y temer de que al final se quede en pura retórica de cara a la galería.

El nuevo modelo de partido que salga de Vista Alegre II, además de plantearse la recuperación del espíritu y del ideario del 15M, como punto de partida, debería garantizar una estructura organizativa más horizontal, donde los órganos de dirección respondieran a las directrices de la base, abandonando la actual práctica vertical, para construir realmente un partido diferente, con una nueva forma de hacer política. Un partido de la gente, con la gente y para la gente.

Cuando hablamos de un nuevo modelo de partido, construido desde las bases, estamos pensando:

  • En un PODEMOS, donde la Democracia Interna sea real, y la libertad de expresión y crítica sea un derecho plenamente garantizado por unas Comisiones de Garantías Democráticas auténticamente independientes, y con competencias electorales.
  • En un PODEMOS, donde la Pluralidad sea real, garantizando que tengan cabida todas las sensibilidades y quede meridianamente claro que no sobra nadie, pero por lo mismo que también quede claro que nadie es imprescindible.
  • En un PODEMOS, donde la Transparencia sea la garantía del respeto a las bases, y se traduzca en un modelo de gestión donde los órganos de dirección, desde el Secretario General, al último Consejero Ciudadano, tengan la obligación de rendir cuentas ante la militancia, garantizando a ésta el acceso a cualquier documento interno del partido.

La esencia de esta propuesta está en necesidad de un cambio de rumbo en el modelo organizativo de PODEMOS, [en el que la deriva hacia una concepción absolutamente vertical de su dirección empieza a parecerse demasiado a la de los partidos tradicionales, pone en peligro la consolidación del proyecto como alternativa de gobierno], es una tarea urgente, en la que tod@s debemos implicarnos y que debe afrontar un realidad crítica cada vez más perceptible.

Creemos que somos much@s los militantes de PODEMOS comprometid@s con su construcción, con criterio propio por edad y experiencia política, que empezamos a estar hart@s de que la orientación del proyecto de PODEMOS, dependa cada vez más de nombres propios, por muy cofundadores y líderes carismáticos que sean. La construcción de PODEMOS no puede depender de la concepción personal o de la evolución ideológica de nadie, ni siquiera de la estrategia política que se deba o se pueda adoptar en cada coyuntura política.

La dirección de PODEMOS no puede seguir haciendo un ejercicio permanente de paternalismo, respecto a sus bases, no puede seguir tratándolas como si fueran menores de edad, sin ser consciente o sin valorar su madurez política, debe asumir más pronto que tarde que tienen suficiente formación y criterio propio, como para poder decidir libremente el modelo de partido que quieren construir, como herramienta de transformación social.

En las bases, cada vez somos más l@s que asistimos entre atónit@s y enojad@s, a que un día nos propongan la transversalidad pero sin sopa de siglas, otro a coaligarse o confluir con otras formaciones políticas; un día seamos socialdemócratas y otro comunistas; o que un día nos planteen la necesidad de centrase en la acción en las instituciones y otro en la acción en las calles. Cada vez con más frecuencia nos enteramos por la prensa de las "ocurrencias" coyunturales de nuestros líderes nacionales o territoriales que, en materias orgánicas, políticas o electorales, adoptan decisiones sin contar con las bases o con sus propios Consejos Ciudadanos.

Ya no nos vale que nos digan que somos un partido joven que está en construcción, porque aunque esto sea cierto, las bases no tenemos por qué sufrir los "sarampiones políticos" de nuestros jóvenes dirigentes, si no dan la talla que den un paso atrás y se sometan al juicio político de la militancia, pero eso sí, un juicio democrático limpio, transparente, sin injerencias de la dirección. Por eso de la democracia y la representatividad con que se desarrolle Vista Alegre II dependerá, la legitimidad de las decisiones adoptadas y en buena medida el futuro de PODEMOS.