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El fiscal "bolivariano" del PP

Juan Agustín Franco
Profesor universitario, Cáceres

Tras las declaraciones del Fiscal Moix sugiriendo perseguir y sancionar al mensajero, no muy alejadas de las del propio Ministro de Justicia –más suavizadas y envueltas en retórica–, uno podría pensar que se hubiera levantado un revuelo social inusitado. Nada de eso.

En la televisión pública se han dedicado a hablar de arqueología, literal y figuradamente (sobre Egipto y sobre Patxi López). Y en las privadas unas se han dedicado a hacerle publicidad a una empresa porque va a traer muchos puestos de trabajo y otras han pasado de puntillas sobre el problema, donde algunos opinadores –que se llaman a sí mismos ‘periodistas’– defendían la postura facha y dictatorial del fiscal anticorrupción.

Todavía estamos esperando las rotundas declaraciones de la APM, que tan indignada se mostró con Podemos hace unos meses. Creemos que están preparando una movilización –con autobús y todo– y una denuncia de tomo y lomo…, aunque al final me parece que tendremos que comer tocino a bordo de un patinete.

Dónde están las noticias en defensa de la libertad de información, desde luego no en los grandes medios españoles que son en gran medida negocios del espectáculo, donde lo que ellos llaman ‘información’ es pura desinformación y manipulación.

Ya lo decía John Kenneth Galbraith (1908-2006), economista estadounidense: "No hay actividad religiosa, política o laboral en la que se nos prepare de forma tan completa, sabia y costosa como para consumir".

En la misma línea, pero con más profundidad, se expresa Magdalena León, economista ecuatoriana: "Ahora tenemos como nunca una visión empresarializada de la vida. El modelo empresarial permea a todos los ámbitos y nos da pautas. (…) [La] empresa privada tiene recursos para llegar a los de abajo y convencerles de que sean empresarios, de que tienen los mismos intereses. El formateo ideológico empresarial es terrible, ha permeado el lenguaje y todo se enfoca desde el negocio". [1]

Hay quienes se empeñan en ver la marginalidad y la disidencia como frontera exterior, como amenaza periférica a contener levantando murallas. Se niegan a ver que las mayores fronteras son interiores y no exteriores. El mayor peligro no anida fuera sino dentro. En nuestro caso, en el gobierno, corrupto hasta la médula.

¿Qué hacen los medios que no promueven un revocatorio, con el mismo ahínco que para Venezuela? ¿Dónde está el recuento de víctimas mortales de nuestro gobierno, con la misma parafernalia mediática que despliegan contra Venezuela? ¿Qué hace la Fiscalía que no ha ilegalizado ya al PP por organización criminal y fraude electoral continuado –pucherazo electoral tras pucherazo electoral–?

La banda sonora para estos días de impostura y trampa (y trumpa, haciendo el juego de palabras) podrían ser estas dos canciones de heavy metal: "Utopía" de Within Temptation y "Happy?" de Mudvayne.

Mientras tanto, no te olvides de hacer la declaración de IRPF que luego vienen los recargos. Mientras tanto, Florentino se embolsa una indemnización pública (que estaremos pagando durante 30 años en nuestra factura del gas) por el fracaso del negocio de Cástor. Y así una y otra y otra. Y así llueve y llueve y llueve en Utopía. Y cuando ya no tengamos nada, ¿se sentirán, al fin, felices?

Y a lo lejos se oye un maullido: Yo soy español, español, español…, yo soy español

[1] Entrevista de El Salmón Contracorriente, 23/11/2016.