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El reinado de Felipe VI: ni urnas ni preguntas

Aida dos Santos
Politóloga por la Universidad Complutense de Madrid. Especialista en Investigación Social Aplicada y Análisis de Datos por el Centro de Investigaciones Sociológicas

 

La Monarquía es mucho más que un posado de verano, una disputa con la suegra o unos cuernos, es la jefatura del Estado de este país. Es una institución con un presupuesto practicamente de 8 millones de euros anuales, que como todo el mundo sabe, es un cargo hereditario, y a sus futuras herederas las estamos preparando a base de impuestos tanto como las generaciones anteriores le dieron la mejor educación posible a Felipe VI.

La pregunta que valoraba del 0 al 10 la confianza en la Monarquía, como se valora a los Ayuntamientos, la Policía, los Sindicatos o el Tribunal Constitucional entre otras instituciones y organismos, apareció por última vez en el Barómetro Político de Abril de 2015, fue el primer examen demoscópico de Felipe (4’34), y mejoró la nota con respecto a la última que obtuvo su padre Juan Carlos (3’73) un año antes, pero muy lejos del notable alto (7’7) que se obtenía en los años 90, cuando las portadas de las revistas recogían una boda tras otra, bautizos, primer día de colegio de los infantes o a los fugaces noviazgos del heredero.

Que no se haya valorado la confianza de los españoles en la familia real no quiere decir que escape de la crítica. A pesar del paro, la corrupción y la política como pódium de problemas para los españoles, hay unos pocos entrevistados que mencionan la Monarquía como el principal problema que existe actualmente en España, obviando que podamos incluir a Urdangarin en “La corrupción y el fraude”, o unos cuernos y una pelea con la suegra como “La crisis de valores”.

Los márgenes de error para esta pequeña muestra de la población se disparan, pero podemos ver la percepción de la Casa Real como problema, con una aproximación muy interesante, si lo comparamos con otros temas que han sido mencionados en las mismas ocasiones que la Monarquía entre los principales problemas que afectan al país:

Entre los jóvenes, que como ya han reconocido los estudios de Belén Barreiro, son los que menos entienden las funciones de la Jefatura del Estado en España, se percibe que la Monarquía es un problema (2’2% de los entrevistados) tanto como la subida de impuestos, los nacionalismos, el racismo o la violencia de género. A los adultos entre 35 y 54 años les preocupa tanto como la crisis de refugiados (0’2%) o el fraude fiscal. Y a los mayores de 55 años, tanto como el terrorismo internacional (0’5%).

Personalmente, las mujeres comentan que les afecta la Monarquía tanto como la Reforma Laboral (0’2%), los bancos o los desahucios, y a los hombres les afecta en la misma medida que el terrorismo de ETA (0’1%).

Se observa que los menos monárquicos están en los pueblos con menos de dos mil habitantes, y no en las ciudades, y que lo consideran un problema tan grave como lo es la crisis de agricultura, ganadería y pesca (0’5%).

En el mes de mayo, la empresa demoscópica IPSOS sondeó acerca de la monarquía británica, sueca, belga y española.

Nuestra jefatura del Estado se cuestiona, y mucho, el 52% de los entrevistados están a favor de un referéndum sobre la reforma del Estado, y un 35% directamente cree que es mejor abolirla. Mientras tanto, solo un 15% de los británicos, un 17% de los belgas y un 23% de los suecos quiere ponerle fin a su monarquía.

Un 60% de los jóvenes reclaman el referéndum por la República en este sondeo, por lo que se expresa claramente un conflicto generacional. En la medida en que los jóvenes se convierten en dueños de su presente y de su futuro, decisores de su propia juventud, será insostenible y surgirá con más fuerza la crítica y el debate, cuando con su incorporación al mercado de trabajo sostengan impositivamente a una institución a la que no reconocen funciones imprescindibles, Les carece de legitimidad, han sido educados en el discurso de la igualdad, y no encuentran justificación a que haya oficios reservados a cuestiones de sangre.

La opinión sobre la monarquía se muestra más como una cuestión generacional que de ideología política, aunque esta potencia o mitiga según los casos las opiniones extremas”, señala Vicente Castellanos, director de Public Affairs de IPSOS junto a Eva Aranda.

Según el voto declarado, se observa que aumenta el porcentaje de personas que apoyan el referéndum según nos escoramos a la izquierda. Es cierto que el PSOE está prácticamente dividido, ya que tiene a un 43% de votantes que no apoyan una consulta sobre la jefatura del estado en las urnas. A su izquierda, en Podemos e Izquierda Unida son prácticamente el 90% de sus votantes los defensores del referéndum, mientras que, a su derecha, solo lo apoyaría un tercio de los votantes de ciudadanos, y una cuarta parte de los votantes populares.

En el Barómetro de julio, a los votantes de Podemos les parece tan grave como la Reforma Laboral o los problemas medioambientales (1’0% de los entrevistados), los socialistas lo valoran tanto como la crisis de refugiados, el fraude fiscal o la falta de inversión en I+D (0’2%). Personalmente, los votantes de Esquerra Republicana de Catalunya creen que les afecta la Monarquía tanto como las drogas o la inmigración, las infraestructuras o la corrupción (1’6%).

En estos resultados del CIS se constata la hipótesis de Castellanos, ya que más que la ideología, lo que prima en la brecha monárquica es la edad, a quienes no pudieron votar en las anteriores elecciones porque aún eran menores de edad les preocupa casi el doble que a los votantes de la formación morada (1’8%), ven que la Monarquía es un problema tanto como el funcionamiento de los servicios públicos, la violencia de género, o la independencia de Cataluña. Para los abstencionistas, la jefatura del estado es un problema tres veces más que el racismo (0’7%).

Más curiosa es la observación según ocupación: a los autónomos les afecta como un problema personalmente tanto como las infraestructuras (1’3%), a los obreros cualificados tanto como la reforma laboral (0’6%) y a los parados, tanto como la hipoteca (0’3%).

Si se abren telediarios con la crisis de refugiados, se ha creado el Ministerio de Industria o la independencia de Cataluña ha eclipsado los telediarios con conexiones en directo 24 horas… no es profesional que desde la única institución de opinión pública nacional de Europa se siga obviando la valoración a su jefatura del Estado.

No hablamos de sacar las urnas a la calle y convocar un Referéndum, solo hablamos de que se someta a la Monarquía al mismo escrutinio al que se exponen el Defensor del Pueblo, los Medios de Comunicación, e incluso a la Iglesia católica.