Opinión · EconoNuestra

¿La baja maternal es un hándicap o un privilegio?

Chus Melchor
Economista consultora en Economía del Bien Común, y madre.

El Constitucional no ve discriminatorio que el permiso de paternidad sea inferior al de maternidad (https://www.publico.es/sociedad/constitucional-no-ve-discriminatorio-permiso-paternidad-sea-inferior-maternidad.html)

Hace dieciocho años, el primer día que volví al trabajo tras la baja maternal de dieciséis semanas, tenía los pechos a punto de reventar y tuve que ir al baño a exprimirlos. Lloré de dolor, de rabia, de impotencia y de soledad. Sentía que estaba en el lugar equivocado, desperdiciando el alimento que mi hija necesitaba; quizás ella estuviera llorando como yo, desconsoladas las dos por la separación forzosa y por el sinsentido de que ella tomara un biberón que le daría su padre, mientras yo tiraba al water su leche tras pelearme con aparatos de plástico que pretendían suplantar la succión de su boca. No creo que esa escena sea inusual. Las madres llevamos años reivindicando en España una baja maternal más larga que facilite la lactancia durante al menos seis meses, la OMS nos da la razón; pediatras y asociaciones prolactancia están de acuerdo en que dieciséis semanas de baja es un despropósito, yo diría que un insulto a la maternidad. Pero los sucesivos gobiernos de todos los años de democracia han considerado inviable o irrelevante esta reivindicación.

Hace unos días hemos descubierto que quizás no era tan inviable: el Gobierno y Podemos han acordado la ampliación del permiso por paternidad hasta igualarlo al de la madre en 2021. Parece que la excusa de “no hay dinero” ya se ha superado. Sin embargo la escena que acabo de describir seguirá repitiendose en los baños de oficinas y empresas: el presupuesto para maternidad no servirá para aumentar la aberrante duración de las bajas maternales, sino para incrementar las bajas por paternidad que, dicho sea de paso, los padres hasta ahora no habían reclamado.

La plataforma PPiiNA (Plataforma por permisos iguales e intransferibles de nacimiento y adopción) con gran influencia en un sector de la izquierda, ha sido clave para el logro de este acuerdo legislativo. La argumentación de la plataforma para equiparar permisos se fundamenta en el supuesto de que gran parte de la discriminación laboral de las mujeres tiene su origen en la duración de la baja maternal, la necesidad de que sea intransferible la justifican en la necesidad de implicar a los padres en el cuidado de los bebés mediante legislación. Esta argumentación se apoya en algunas premisas previas en las que, según señalan los sectores críticos (PETRA), se debería profundizar: (1)considerar la baja maternal un hándicap para el desarrollo profesional de las mujeres y para su acceso al empleo, (2)considerar que el cuidado del bebé es una ardua y molesta tarea a la que es necesario obligar para conseguir que se ocupen también los padres, o (3)olvidar que la legislación laboral relativa a la maternidad tiene por objeto primordial proteger a las madres trabajadoras y en última instancia proteger la vulnerabilidad de las criaturas recién nacidas.

El enorme éxito legislativo de la plataforma, situará a los hombres españoles a la cabeza mundial en cuestión de duración de permisos intransferibles, mientras dejará a las mujeres españolas a la cola junto con Malta.

Paralelamente, esta misma plataforma, ha llevado al constitucional la discriminación de los varones en cuestión de bajas laborales por maternidad, argumentando que la duración más larga del permiso para las mujeres tiene un “efecto claro de discriminación indirecta de las mujeres en el mercado laboral, asociado al hecho de la maternidad”. Curioso y enrevesado el camino para acabar con la discriminación laboral de la mujer, denunciando la discriminación de un hombre ante el constitucional. La plataforma llevó al Tribunal Superior de Justicia de Madrid primero, y al Tribunal Constitucional después, la supuesta discriminación de un varón cuyo permiso de paternidad duró 13 días frente a las 16 semanas de las que disfrutó la madre de su bebé (situación que vivieron todas las parejas de madres y padres en esa fecha).

Llama la atención que a pesar de considerar la baja maternal un obstáculo, la estrategia de la plataforma para la igualación de las bajas, pasa por denunciar la desigualdad de un hombre que, según su propio razonamiento, parece estar demandando ser discriminado como una mujer. Si la duración más larga de la baja maternal es el origen de la discriminación ¿cómo se entiende que un hombre se sienta agraviado por tenerla más corta?, si la consecución de este derecho va a traducirse en discriminación laboral, dificultad en su promoción o baches en su carrera, ¿qué busca el hombre con esa denuncia?¿obstaculizar su carrera tanto como la madre de su retoño?

Cuento todo esto para poner de manifiesto la contradicción de la plataforma PPiiNA, que por una parte pretende estar haciendo un favor a las madres al igualar el permiso de sus parejas (considerando por tanto la baja un hándicap y un fastidio) pero por otra parte denuncia la discriminación de un hombre por no tener el mismo derecho que ellas (considerando en este caso la duración más larga del permiso como un privilegio).

Quizás la baja maternal no sea ni una cosa ni otra, más bien, puede que se trate de un derecho básico necesario. El Tribunal Constitucional no ve discriminación, y tiene que aclarar en su fallo que  “La maternidad, el embarazo y el parto son realidades biológicas diferenciadas de obligatoria protección, que se refiere a la protección integral de las madres. De ahí, que las ventajas que se determinen para la mujer no pueden considerarse discriminatorias para el hombre”, que la “finalidad primordial” que persigue el legislador “es la protección de la salud de la mujer trabajadora, durante el embarazo, parto y puerperio”. El permiso de paternidad por su parte “no viene impuesto por ninguna norma de derecho internacional”, sino que persigue favorecer la conciliación, tiene una causalidad distinta, no equiparable.

En cuanto a la decisión de ampliar la duración del permiso de paternidad atendiendo a otras cuestiones, el TC incide en que “no significa que la regulación legal precedente y actual, que establece una duración del permiso y la prestación por paternidad inferior a la del permiso y la prestación por maternidad, sea por ello contraria al derecho de igualdad ante la ley”. Es decir, los permisos más largos para las madres garantizan la igualdad de las mujeres.

Notemos que de la sentencia se puede inferir una importante apreciación del constitucional: la igualación e intransferibilidad de los permisos NO tiene como objetivo proteger la integridad de las madres, el embarazo, el parto o el puerperio como mandan los convenios internacionales, ni tampoco la protección a los bebés o la lactancia materna. El incremento de la duración de las bajas por paternidad incide a favor de  los derechos de los hombres, según reconoce la propia plataforma al llevar al constitucional la supuesta discriminación de los varones en la situación anterior, y deja a las mujeres y a los bebés en la misma precariedad de siempre, condenadas al sinsentido de la separación temprana y la leche desperdiciada, con la excusa/promesa de que si sus parejas tienen sus mismos “privilegios laborales”, ellas no serán discriminadas por sus patrones.

Para profundizar sobre el tema, tanto a favor de los permisos intransferibles como de los transferibles se pueden visitar las plataformas: PETRA plataforma de madres feministas por la ampliación de los Permisos parentales y su Transferibilidad vs PPiiNA Plataforma por permisos iguales e intransferibles de nacimiento y adopción.