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IRPH: Cómo el PDeCAT protege a Caixabank

Desde fuera parecen enemigos: Caixabankes una de las empresas que cambió su sede social fuera de Cataluña por el tema del procès. Se publicó el julio pasado que el Pdecat usaba su apoyo al impuesto sobre la banca para vengarse de Caixabank. Bien, éstas son las noticias que han leído en prensa, ahora les contaremos la verdad.

El engaño de Caixabank, al descubierto

Los directores de casi todos los bancos engañaban a los clientes con la estabilidad del IRPH. Lo hacían verbalmente y sólo se les pudo pillar en contadas ocasiones (envíos de email, grabaciones de conversaciones con clientes desesperados, etc.). Pero el caso de Caixabank es diferente: Caixabank lo publicó.

Dicha entidad no sólo emitió folletos con publicidad falsa desde 2002 a 2008 sino que, además, es una de las que más hipotecas IRPH comercializó. Con diferencia. Es la gran afectada en caso de una sentencia del TJUE sobre devolución de los intereses cobrados indebidamente.

El Síndic de Greuges de Catalunya fue alertado y emitió un informe de urgencia. Ayudó en la medida que pudo a las víctimas de esta estafa. Y, además, con muy buen criterio, derivó a los afectados al organismo competente de la administración catalana: la Agència Catalana de Consum.

Parecía que iba a haber justicia para los afectados sin tener que pasar por los tribunales. Un dictamen de la administración competente sobre la comercialización engañosa del IRPH hubiera sentado las bases para resolver la situación. Al fin y al cabo, sólo se pedía que se certificara lo obvio: que el IRPH no ha sido el índice estable antisubidas que se prometió en la publicidad.

Pero esta historia no pudo tener un final feliz. Se metieron en la boca del lobo. En la Agència Catalana de Consum, les acechaba el Pdecat. (Y si creen que estoy dramatizando, sigan leyendo y hablamos después).

Alfons Conesa o la primera maniobra del Pdecat: distraer a los afectados con las instancias

Alfons Conesa (Pdecat), el director general que posteriormente fuera condenado por un delito de falsedad (para que la Agència contratara de manera ilegal los servicios de su propio hijo), fue el primero en recibir las actas notariales que daban fe de la publicidad engañosa. Eso sucedió en junio de 2015.

Conesa, viendo el percal, convenció a una confiada PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca) para que se olvidaran de la publicidad engañosa y se centraran en presentar instancias de mediación a la Agència. La PAH se lo creyó y cayó de pies juntillas en la trampa de Conesa: ganar tiempo.

Mientras tanto, en la memoria de mayo de 2016, la Generalitat de Artur Mas publicaba en su informe de transparencia que la Agència Catalana de Consum realizaba una campaña inspectora sobre el IRPH y velaba por la defensa de los consumidores de Cataluña.

La primera maniobra del Pdecat funcionó de maravilla. Los afectados se enmarañaron en supuestas mediaciones de la Agència que solían terminar en ofertas ridículas de la banca. Pero el tema de la publicidad engañosa quedó aparcado sine die.

Montserrat Ribera o la segunda maniobra del Pdecat: Eliminar el tema del engaño publicitario

La siguiente directora general de la Agència Catalana de Consum, Montserrat Ribera (Pdecat) sustituyó a Conesa en marzo de 2016 y se encontró un panorama caliente. Los afectados estaban irritados porque empezaban a darse cuenta de la tomadura de pelo de las instancias.

Con la misma habilidad que su antecesor, Ribera aparcó cualquier estudio sobre engaño publicitario y pagó 10.000 euros por un informe universitario que es poco menos que un brindis al sol.

Los agravantes de la conducta de Ribera son muchos. El primero: aseguró, a pregunta del líder de Catalunya Sí Que Es Pot, Josep LLuis Rabell, que el tema publicitario se estaba investigando muy seriamente. No lo aseguró en una charla de café. Lo hizo en la comparecencia en el Parlament en la sesión de noviembre de 2016 (¿se dan cuenta? ¡Ya había pasado año y medio desde la denuncia inicial!).

El segundo agravante es que Ribera se dedicó a poner en marcha iniciativas simbólicas que cualquier administrador sabe que no sirven para nada. Una carta a Madrid por aquí, unas declaraciones por allá, pero nunca realizó su trabajo, el que le correspondía por ser el organismo competente en materia de consumo: realizar la investigación sobre publicidad engañosa.

Para que nos entendamos, ¿recuerdan aquel viejo chiste de Eugenio del tipo que va al médico? Pues bien, el médico le dice que lo que tiene es grave, y que lo mejor que puede hacer es ir al médico (“¡Hágaselo mirar!” es lo que aconseja el doctor al paciente). Así las cosas, Montserrat Ribera (Pdecat) fue como un médico que derivó el paciente a todos los demás, y encima mintió hablando reiteradamente de una investigación que no existía. Hay que reconocer que fue toda una artista. Lástima que fuera la directora de una agencia de protección de consumidores.

Elisabet Abad o la tercera maniobra del Pdecat: el correveidile administrativo

Elisabet Abad (Pdecat) sustituyó a Ribera el pasado mes de agosto como directora de la Agència Catalana de Consum. Abad se encontró con el problema de que los afectados reclamaron toda la documentación sobre la supuesta investigación en el tema de la publicidad engañosa.

Sin embargo, el problema venía con la solución incorporada. Montserrat Ribera le había resuelto esta posible reclamación mediante ingeniería administrativa. Es decir, en vez de abrir un expediente para la reclamación de los afectados IRPH, lo que hizo la Agència Catalana de Consum, fue abrir diferentes expedientes para cada entidad.

Abad hubiera podido retomar el asunto adecuadamente y darse cuenta de la jugarreta que había realizado su predecesora. Sin embargo, optó por todo lo contrario. De manera que resolvió lo siguiente:

  1. Informó por escrito que los expedientes incoados por parte de la Agència sobre el IRPH no lo habían sido por infracciones administrativas en materia de publicidad engañosa. ¡Olé!
  2. Resolvió que, como los expedientes de cada entidad sólo pueden ser fotocopiados por los interesados, se negaba el acceso a dichos expedientes. ¡Más Olé!

En pocas palabras, que Elisabet Abad negó la condición de interesados a los afectados que habían realizado la denuncia sobre publicidad engañosa (!).

De manera presencial, un interlocutor de consumo comunicó a los estupefactos (perdón, a los afectados) que no había tal investigación, que enviaron a dos inspectores, pero no encontraron nada relevante, que no había en la Agència las supuestas “cajas de documentación” que frecuentemente citaba Ribera y que, en realidad, las entidades habían respondido que no pensaban entregar sus folletos publicitarios o que no los tenían. Y, encima, que ni siquiera se podía tener acceso a las respuestas de las entidades (!).

La publicidad engañosa entra en el juzgado (pero la de Caixabank, no)

Han pasado ya más de tres años y el tema de la publicidad engañosa se ha podrido por inacción y negación de acceso a la información en la Agència Catalana de Consum.

Precisamente, el asunto de la publicidad engañosa ya ha tenido su relevancia jurídica. Ha sido admitida como razón a considerar en el fallo de la sentencia de la Hipoteca Tranquilidad del Banesto (Audiencia Provincial de Alicante). La sentencia reafirma lo sostenido en el juzgado de primera instancia y ratifica su decisión:

“La información no era la pertinente (distorsionada, además, por la publicidad) para que la parte prestataria pudiera apercibirse de las peculiaridades de la hipoteca que contrataba…”

¿Se imaginan cuántos juicios IRPH, durante estos tres últimos años, hubieran podido contar con un dictamen probando el engaño en la publicidad? ¿Se imaginan a cuánta gente ha privado la Agència Catalana de Consum de dicho dictamen? ¿Saben cuánta gente ha perdido su casa porque contrató una hipoteca que el folleto decía que era estable?

Gracias, Alfons Conesa, gracias Montserrat Ribera y gracias, Elisabet Abad. En nombre de todos los afectados por el engaño del IRPH.