Opinión · EconoNuestra

Vendo Cadillac de 1955 porque echa humo

Guillem Bou Bauzá
Licenciado en matemáticas e informática y doctor en ciencias sociales

Mi tío y sus ideas de ciudad limpia

Porque no me deja usarlo, vendo el Cadillac de mi tío Chiang. Lo tenemos ahora mismo aparcado en la torre, con otros trastos que no están a la venta (ver foto).

Cadillac regalado a Chiang Kai-shek por ciudadanos residentes en el extranjero. Fue usado una sola vez por el gobernante chino.

Ya sabéis cómo era mi tío, que lo mismo te liberaba un país enorme, que huía a uno pequeño a la que iban mal dadas. Total, que ahora quiere modernizar las ciudades y se ha inventado una normativa anti humos. En realidad, es “anti algunos humos”, ya que se ha olvidado de las chimeneas de los cruceros, ésos que cuando amarran con sus turistas hacen que al sensor medioambiental le salte la aguja.

Y es que, digo yo, que eso de prohibir de un plumazo los coches de más de veinte años es un despilfarro. De entrada, porque el lema bueno es el de las tres erres: Recicla, Reúsa, Reutiliza. Y de repente, mi tío nos dice que dejemos de reutilizar y nos gastemos una pasta en un coche nuevo. Eso cuando, encima, salen todo tipo de inventores que garantizan que con tal o cual artilugio, los humos de nuestros coches van a reducirse. Así pues, el coste ecológico de producir un coche nuevo siempre será superior al de reutilizar uno viejo.

Pero mi tío es así. Un estadista a la vieja usanza. Él hace proyectos de ciudad e ignora incluso a los currantes. El transporte público, tal como está ahora, no lo arregla todo. Hay personas que, si no pueden entrar a la ciudad en coche, van a tener que invertir dos horas en cada trayecto. Y no te cuento si trabajan de noche. Eso mi tío lo ignora.

La coherencia política de mi tío Chiang

La única cosa que no le puedo reprochar es la coherencia política. Tradicionalmente la izquierda defiende la igualdad, porque sin ella considera que no hay progreso; y la derecha defiende la desigualdad, precisamente porque considera que sin ella no hay progreso. Por ejemplo, cuando una ministra dice que no hay dinero para policías y que, quien quiera seguridad, que la pague de su bolsillo, se trata de una política de derechas de un gobierno de derechas. Y es totalmente coherente con la visión política de la derecha.

Por eso mi tío, que ya sabéis que es un poco de derechas, no tiene reparo en cantarle las cuarenta a una familia que no llega a fin de mes. ¿Que su único ingreso proviene de un trabajo en la otra punta de la ciudad? Pues que cambien de trabajo. ¿Qué no pueden cambiar de trabajo? Pues que vendan el coche y vayan a currar en metro. ¿Que los ricos entran más tarde, tienen mejor combinación porque trabajan en el centro y pueden tomar un taxi si quieren? Pues que sean ricos.

Al fin y al cabo –sostienen los políticos que piensan como mi tío- los países y las ciudades no quieren a gente con pocos recursos. Éste es, sinceramente, el problema.

La solución errónea al problema de los humos

Yo le digo a mi tío que, si todo el mundo se comprara un coche nuevo, el problema sería el mismo que ahora: circulan demasiados coches. Es decir, la contaminación del aire no se soluciona impidiendo circular a quien no pueda pagar un coche nuevo. Porque el gasto ecológico es demasiado alto (por el despilfarro que conlleva) y el gasto social también (por su insolidaridad neo-eco-liberal).

Ya está, me he inventado una palabra nueva y voy a confesarlo todo. Chiang Kai-shek no es mi tío. Es más, el pobre señor falleció hace tiempo. Le hicieron una estatua y conservaron sus cosas en el Memorial. En dicho mausoleo también se expone el otro Cadillac. Mi inocentada ha terminado.

Cadillac de 1972. Ése sí lo usó Chiang Kai-shek, durante tres años.

Ahora nos queda la otra inocentada, la de Barcelona. Siempre ha sido una ciudad vinculada a su vecindario. Y antes tenía un punto de costumbrista, de canalla, de la Barcelona de los barrios, las protestas y la novela negra de Montalbán. Entonces se modernizó. Y nos pareció bien. Pero ahora parece que nos gasta una inocentada. Ha colgado un cartel en su entrada que dice lo siguiente:

“No vamos a reducir coches. Vamos a reducir los coches de la gente que no pueda pagarlos.”

¿No se puede resolver el problema del aire de una forma más social? ¿No hay suficiente inteligencia en el ala izquierda?