El azar y la necesidad

El referéndum, única salida posible (II)

Antes de la elecciones, y comentando  la teoría de Juegos, dije en este blog que el referéndum era la única salida posible a la crisis planteada por la apuesta soberanista de la sociedad catalana y creo que los resultados han venido a confirmar este extremo.

Los resultados de las elecciones catalanas del pasado domingo han conformado un parlamento que se asemeja un puzzle multicolor, con piezas que aparentemente no encajan y que dibujan paisajes antagónicos. Este flash cromático ha deslumbrado a algunos políticos y analistas que parecen respirar aliviados por la caída de Artur Mas y, con él, la del soberanismo que propugnaba. Es cierto, Artur Mas ha fracasado en su intento de obtener una mayoría extraordinaria para gobernar, y se equivocó al querer encabezar el movimiento popular a favor de la independencia, pero el nuevo parlamento es más independentista que el anterior, es más soberanista, es más representativo y está más escorado a la izquierda.

El primer dato a analizar es el de la participación. Ha sido tres puntos más alta que en las generales del 2011 y casi diez puntos en referencia a las autonómicas del 2010. Es por esa razón que la comparativa con los comicios del 2010 no es suficiente, hay que echar también una ojeada a los resultados de la generales del 2011 porqué no han sido exclusivamente unos comicios autonómicos, han sido también unas elecciones plebiscitarias sobre el futuro de Catalunya.   La comparativa con la generales del año pasado resulta muy instructiva, porqué dibuja un mapa sociológico de trasvase de votos muy curioso. Los ciudadanos que, generalmente, se abstienen en las autonómicas votaron y lo hicieron 3 puntos porcentuales más que en las generales. Ahí está el valor democrático del resultado, un resultado que ofrece pocas dudas sobre la orientación política de Catalunya. El Partido Popular, que se vanagloria de  haber obtenido un diputado más en estos comicios, ha perdido en un año 240.000 sufragios, un notable 35% . Otro dato significativo, los pupulares pierden la primera posición en ciudades como Castelldefels y Badalona, en las que alcanzó la alcaldía hace sólo 18 meses.

El PSC, por su parte deja atrás cerca de 400000 votos respecto a las legislativas. Para entender esta enorme pérdida hay que obeservar la posición del PSC en el mapa político catalán. El PSC es el donante y el receptor universal de votos en Catalunya.  Los socialistas pueden perder votos en favor de todos los otros grupos políticos, en todas direcciones, hacia la izquierda y la derecha, hacia partidos nacionalistas o unionistas. El saldo final negativo de estas corrientes migratorias de sufragios en el entorno socialista tiene mucho que ver con la polarización de los últimos comicios y a un hecho muy significativo, el PSC ha dejado de ser percibido por los electores como alternativa a nivel autonómico y estatal. En unos comicios polarizados por el reto soberanista, los dos partidos de obediencia estatal, PSC y PP, a pesar de la fuerza sentimental que ha impregnado la campaña, pierden en conjunto 650000 votos respecto al 2011 y eso en un entorno de mayor participación. Contando que Ciutadans, que no se presentó a las legislativas del 2011, alcanza los 270000, el voto partidario de mantener el status quo actual,  reduce su aceptación electoral en  430000 votos.

El mismo análisis aplicado al bloque soberanista, el del derecho a decidir,  ofrece una pequeña sorpresa, porqué  CiU aumenta 100000 votos, ERC 250000 y ICV 80000: total 430000 votos, justos los que pierde el bloque unionista. Con  los 126000 votos de la CUP,  la suma se eleva a los 550.000 votos. De una mayor participación saca tajada el bloque soberanista, no el unionista. Y dentro de este bloque, gana peso la izquierda en detrimento de la política económica de CiU.

De estas elecciones se derivan distintas lecturas, todas interesadas, incluida la mía, pero hay dos hechos que parecen probados. Uno es el auge indiscutible del soberanismo, el otro una significativa caída porcentual de los partidarios de las políticas de recortes sociales. El referéndum para decidir el futuro de Catalunya  está ahora más cerca que una semana atrás.