El azar y la necesidad

Catalunya, escenario para una ruptura.

Visto el resultado de las elecciones municipales y autonómicas,  el bipartidismo no parece haber muerto es España, simplemente se ha transformado. De no producirse un giro copernicano en los próximos meses, el PP o el  PSOE estarán en el eje del nuevo gobierno que salga de las elecciones generales y las esperanzas de un cambio real se verán frustradas. La única novedad que nos podrán deparar los comicios de noviembre será  la posibilidad de que se forme un gobierno de coalición, el primero desde la transición. El nuevo gobierno  deberá pactar con alguna de las nuevas  fuerzas emergentes, y en ese juego de alianzas parece partir con ventaja Ciudadanos por delante de Podemos.  La formación de Pablo Iglesias ha dejado de ser percibida como alternativa real de gobierno, en parte por su táctica de atrincherarse en sus siglas, en parte por el fiasco de Syriza en Grecia. La derrota de Tsipras ante los tiburones europeos pesará mucho en las próximas elecciones españolas, porque ha puesto de manifiesto el escaso margen de soberanía en el que se mueven los estados del sur de Europa. El nuevo parlamento será más plural, eso es cierto, pero sin margen para cambiar el statu quo actual, ni para afrontar grandes cambios legislativos o reformas de la Constitución.

Visto lo visto, en España sólo hay un escenario de ruptura real con el régimen institucional surgido de la transición, y ese escenario está en Catalunya.  Todo parece indicar que PSC y el PP serán fuerzas testimoniales  en el parlamento catalán  y que entre las dos apenas alcanzarán el 20% de los votos.  Al gobierno que surja de las próximas generales, sea del PP o del PSOE, le será muy difícil negociar con las Instituciones Catalanas con esos resultados. Y tendrá que hacerlo, porque el parlamento catalán será el más soberanista de la historia de la reciente democracia, en parte gracias a la coalición "Catalunya sí que es pot".

Una de les claves del nuevo y rupturista panorama político en Catalunya se encuentra en la coalición  "Catalunya sí que es pot", que sin ninguna duda dará el sorpasso al PSC. El cambio de la hegemonía en la izquierda en Catalunya dejará al PSC en la marginalidad política, un hecho trascendental que tendrá dos consecuencias muy importantes, una a nivel catalán, otra a nivel español. A nivel catalán nos encontraremos con que el próximo parlamento  será  el más soberanista de la historia reciente, si sumamos la expectativa de resultados  de las formaciones independentistas (Junts pel Sí i la CUP) con las que defienden el derecho a la autodeterminación de Catalunya ( Catalunya sí que es pot i UDC). La segunda consecuencia del sorpasso  sobre el PSC  será a nivel español. Si el PSC no consigue sacar unos resultados decentes en Catalunya, el PSOE no podrá gobernar en España y eso conducirá, inevitablemente, a la reedición de un gobierno dirigido por el PP, tal vez con el apoyo de Ciudadanos.

El ecosistema político catalán está creando, pues,   la  condición política idónea para alcanzar la independencia: cuatro años más de gobierno del PP en España.