El poder de la ciudadanía digital(izada)

Ester Crespo
Periodista integrante de la Comunidad del Máster en Comunicación, Cultura y Ciudadanía Digitales

En los últimos años, han aparecido y están apareciendo nuevas plataformas en la red creadas por los ciudadanos de manera desinteresada. Trabajan de forma voluntaria, sin estar jerarquizados, sus equipos son pequeños y con un grado bajo de estructuración, y se dedican a la creación de aplicaciones mediante software de código abierto para que cualquiera pueda replicarlo. Se trata, por una parte, de intervenir en forma de interpelación, control y fiscalización de las instituciones y cargos públicos, pero también de generar ideas y proyectos de nuevo cuño.

En España, estas plataformas se traducen en aplicaciones como el Sistema de Indicadores de Calidad de Partidos Políticos, un procedimiento que permitirá a los partidos políticos analizar la situación en la que se encuentran en el proceso por afianzar su cultura como organización humana, que la Asociación por la Calidad y Cultura Democráticas está desarrollando. Otros ejemplos son la Fundación Ciudadana Civio, con aplicaciones como ¿Dónde van mis impuestos?, herramienta que sirve para visualizar a qué partidas destina el dinero la Administración; el Proyecto Colibrí, que ha creado una aplicación web para consultar las votaciones en el Congreso; Cuentas Claras, que realizó una petición en la que se recogieron 77.000 firmas porque no existía ninguna auditoría de las cuentas de los partidos desde 2006; Qué hacen los diputados, web de monitorización del trabajo parlamentario o Politikon, que promueve debates para realizar propuestas que mejoren la sociedad, entre otros.

En el resto del mundo, también existen numerosas plataformas que buscan conocer en profundidad el trabajo de sus representantes mediante la monitorización de las instituciones. Así, The public whip, en Reino Unido, transcribe los debates de los parlamentarios, Mam Prawo Wiedziec, en Polonia, y Citizen Bridge y Make them work for you, en Canadá, crean los perfiles de cada candidato y Executioners of Ukraine, publica documentos sobre las violaciones de leyes. Otras, incluso, como Tweede Kamer Examen, de los Países Bajos, buscan determinar el nivel de conocimientos de los políticos mediante un examen.

Poder Ciudadano, en Argentina, trabaja en transparencia y control ciudadano, anticorrupción, monitoreo de las instituciones, fortalecimiento de la educación y expansión de los canales de comunicación entre la sociedad civil y el Estado. Cuentan con diferentes programas, uno de ellos “Municipios Transparentes”, que tiene como misión aumentar la participación ciudadana en la gestión pública local.

En todas ellas, prima la crítica al adoctrinamiento ideológico y a la falta de formación de los representantes públicos. Se centran en la fiscalización y el control, la denuncia, la transparencia y la rendición de cuentas de las instituciones, el derecho a la información y el conocimiento público. Promueven la innovación social –promocionan determinadas leyes, de transparencia, de acceso a la información…- y rediseños institucionales. En definitiva, las plataformas ciudadanas tienen una orientación menos consensual, menos lucrativa, menos jerarquizada y menos organizada o estructurada.

El empleo de códigos y herramientas propias, abiertas a la copia, la modificación y la remezcla, pretenden empoderar a nuevos públicos, pero también sirven para empoderar a estas nuevas organizaciones de la sociedad civil. Estamos asistiendo a nuevas formas de hacer política, muchas de ellas siquiera reconocidas como tales. Se trata de la aparición de nuevas narrativas por parte de los individuos, que pasan de ser receptores a convertirse en emisores, que reformulan sus códigos de presentación y participación social. No obstante, antes que la tecnología, lo importante son las formas de organización, tanto internas como externas. De los principios que guíen esas relaciones depende la calidad de sus aportaciones a la calidad democrática de la sociedad en general porque, tal como señala Tim O’Reilly, “el gobierno es lo que hacemos juntos porque solos no podemos”.