Outernet: Un paso más allá de Internet

Kay Levin
Periodista miembro de la comunidad editorial del 4 Poder en Red

“El objetivo es que Internet llegue a todo el mundo.” Podría parecer propia de un texto de la ONU, pero esta declaración proviene de Mark Zuckerberg, fundador de Facebook. Su propuesta, apoyada por otras organizaciones y gigantes tecnológicos como Samsung y Qualcomm, es poner los medios necesarios para hacer llegar la red virtual a 5.000 millones de personas que carecen de acceso a Internet.

Como intención es loable, más allá de los obvios intereses económicos que les mueven a incentivar esta expansión mundial de la red de redes. Una de las grandes barreras del Internet de hoy en día se alza cuando hay infraestructuras de acceso a la web pero no existe posibilidad real de conectarse.

Sucedió en Egipto, en Turquía y en China. La infraestructura necesaria para que la población de un país acceda a la red global puede ser controlada por su gobierno. Y cuando el poder democrático cede ante las agencias de espionaje, la llave para eliminar la libertad de expresión en la red cae en manos de organismos poco democráticos: todo el universo de comunicación y posibilidades que ofrece Internet se viene abajo con un simple «Off».

La solución puede pasar por sacar Internet fuera de Internet. Esto es lo que propone la fundación Media Development Investment Fund con Outernet: una red virtual global, como la actual, fque funcionaría apoyada en múltiples pequeños satélites de bajo coste, ofreciendo una conexión al ciberespacio a través de Wifi gratuito en las regiones más remotas o con mayores dificultades de acceso. Se trataría de un canal adicional que podría escapar a los intentos de censurar o manipulación.

Una iniciativa fascinante que podría solucionar uno de los mayores problemas del mundo virtual: la desconexión. De nuevo, sin embargo, comprobamos que la realidad tardará en llegar un poco más que nuestros sueños: para desplegar esta escueta red de satélites CubeSat hacen falta decenas de millones de dólares, que la organización impulsora del proyecto, fundada por dos ex reporteros de The Washington Post, está tratando de conseguir a través de donativos online y offline.

Sería la oportunidad ideal para que Zuckerberg y el resto de magnates con ‘pretensiones filantrópicas’ demostraran si van en serio, si apuestan por expandir un poco más Internet para beneficio de la humanidad olvidada de este mundo.

Si se consiguiera la financiación, la organización proyecta los primeros lanzamientos para principios del año próximo. En julio de 2015 Outernet ya estaría operativo. Esto significaría que, poco a poco, miles y millones de personas (consiguiendo, eso sí, un dispositivo electrónico) podrían acceder a contenidos en red y comunicarse con el resto del mundo. Ese ha sido desde siempre el espíritu de Internet: que llegue a todas partes, que lo pueda utilizar todo el mundo por igual y que sea la nueva autopista del desarrollo humano.

Realizar el ideal de una red de comunicación siempre abierta, para todos, en todas partes, permitiría una comunicación más amplia y diversa, requisitos básicos para las libertades de información y prensa, que son las garantías fundamentales de la democracia. Proveer gratuitamente de este acceso a dos tercios de los habitantes de este planeta podría ayudar a equilibrar un poco la balanza económica y social en este mundo globalizado, permitiendo que sea una vía inefable de expansión de conocimientos, educación y derechos.

Según defendía el propio Zuckerberg en el Mobile World Congress de Barcelona, esta puerta de acceso abre un abanico de posibilidades de progreso para las comunidades conectadas que van desde el conocimiento, a la comunicación y a la evolución de la situación laboral de sus poblaciones.