¿Qué es un hacker?

Daniel Martín
Periodista miembro de la comunidad editorial de El 4º Poder en Red

En el prefacio del libro de Pekka Himanen La ética del hacker y el espíritu de la era de la información, Manuel Castells cuenta que el jargon file (el diccionario del argot hacker cuya compilación se realizó de manera colectiva en la Red) define a los hackers como personas que se dedican a «programar de forma entusiasta» y creen que «poner en común la información constituye un extraordinario bien». Para ellos, prosigue, es un deber «de naturaleza ética» compartir su competencia elaborando software gratuito y facilitando el acceso a la información.

El jargon file hace hincapié en que la pasión que siente un hacker por la labor que desempeña le convierte en «un experto o un entusiasta de cualquier tipo». Por lo tanto, cualquier persona puede ser hacker en su campo sin tener ninguna destreza relacionada con los ordenadores. La única condición es poner los logros conseguidos al servicio de la comunidad.

Sin embargo, la concepción del término hacker en nuestra sociedad está más ligada a la ciberdelincuencia que a su verdadera labor creadora de conocimiento en abierto. Los medios de comunicación son los principales responsables de este clima de desinformación a la que se ve sometida la figura de los hackers; quién sabe si por mero desconocimiento o empujados por el miedo a una forma de tratar la información que amenaza su actualmente agonizante modelo de negocio.

El pasado mes de noviembre la RAE decidió incluir el término ‘hacker’ en su diccionario incluyendo una escueta definición en la que se limitaba a referirse a ellos como “piratas informáticos”. De nuevo, esta vez desde la academia, se intenta criminalizar a este colectivo. Tampoco se esmeraron demasiado. De haber investigado un poco habrían descubierto que el jargon file recoge desde 1985 una expresión para hacer referencia a los hackers que se dedican a romper la seguridad de un sistema: cracker. Estos ‘hackers maliciosos’ superan la línea roja que marca la legalidad y, sobre todo, de la ética hacker.

La ética del trabajo

El término hacker originalmente se utilizaba para referirse a aquellas personas que se dedicaban a hacer muebles con un hacha. Un hacker es un artesano que desarrolla su actividad de manera apasionada por puro entretenimiento.

Pekka Himanen sostiene que, como el sexo o las comidas copiosas, la actividad de los hackers ha alcanzado un estadio más elevado y no se realiza únicamente por supervivencia. Procrear deja paso al placer sexual, alimentarse al disfrute gustativo y lucrarse de una actividad a la satisfacción de llevarla a cabo y regalarla. En la sociedad actual, el dinero se hace principalmente gracias a la posesión en propiedad de la información. Los hackers, en cambio, liberan una información de la que podrían sacar jugosas cantidades si decidieran comercializarla. Valga como ejemplo el Cablegate que Wikileaks liberó gratis en 2010 valiendo 5.000 millones de dólares en el mercado negro.

La ética hacker toma como punto de partida la máxima de que crear algo que nuestros iguales consideren valioso y compartirlo con ellos es un acto poderoso y bello.

Lo que el periodista debería aprender del hacker

La libertad de información es, o debería ser, uno de los pilares básicos a la hora de sustentar cualquier democracia. Una de las principales labores de la prensa libre es la de generar debate en la esfera pública con el objetivo de ofrecer a la ciudadanía la mayor cantidad de información relevante que le sea posible para que esta pueda escoger libremente entre las diferentes opciones electorales.

Los grandes medios de comunicación no han sido capaces de cumplir esa vital labor en los últimos tiempos. El descontento de la ciudadanía se extiende a ellos, porque ellos también han limitado sus libertades democráticas. La empresa periodística ha permitido que el debate público fuese secuestrado por los poderes financieros gracias a su concepción de la información como una mera mercancía. Los compromisos con carteras de publicidad y bancos con el fin de rentabilizar la información subyugan desde hace años la libertad de los periodistas que esos grupos mediáticos tienen en plantilla.

La propuesta del 4º Poder en Red es subvertir esas las lógicas comerciales a la hora de tratar la información y sustituirlas por una forma de trabajar más ética, la de los hackers. La ciudadanía lo está demandando. El acceso a la información es un derecho, por ello, al igual que la sanidad o la educación, no solo debe ser garantizado sino que deben llevarse a cabo unas prácticas transparentes (en abierto) a la hora de producirla para poder establecer unos mínimos de calidad y no contaminar la esfera pública, que es el ámbito de toma de decisión de la ciudadanía.

 

También en el 4º Poder en Red:

– Movimiento Maker: fabrica tu independencia

– Ecuador: la Sociedad del Conocimiento Libre y en Abierto

– Universidad, investigación y conocimiento abierto