El tecnociudadano Sánchez Manzano, jefe de los TEDAX del 11-M

Comunidad Editorial 4º Poder en Red

Once años después del atentado del 11-M ya nadie duda de la autoría del mismo. Sin embargo, tuvo que pasar una década desde los dramáticos acontecimientos para despejar todas las incógnitas sobre quién había perpetrado la brutal acción. Una sorprendente paradoja, sobre todo, si se considera que la misma mañana del atentado los Técnicos Especialistas en Desactivación de Artefactos Explosivos (TEDAX) de la Policía Nacional ya habían desechado la autoría de ETA, al descartar que fuera Titadine la dinamita utilizada en el atentado (y que habitualmente empleaba la banda). En la misma tarde del día 11, los propios TEDAX ya estaban en condiciones de asegurar que se trataba de una acción terrorista del radicalismo islámico.

¿Qué ocurrió entonces? Durante una década, el periodismo inmundo, junto a una serie de políticos que no lo son menos, construyeron y fomentaron una teoría de la conspiración sobre la autoría del atentado. Contaminaron deliberadamente la esfera pública y contribuyeron a confundir a la opinión pública. Elaboraron y reformularon a su antojo una pseudoteoría que nació de la confluencia de unos intereses políticos y comerciales espurios. Se apoyaron en una gran mentira de origen. Protagonizaron la mayor (des)vergüenza política y periodística de la España contemporánea. Sus actos les invalidan como portavoces públicos. Provocan sonrojo o náusea.

Tras más de una década, hoy puede afirmarse con rotundidad que el Gobierno de José María Aznar ocultó y manipuló información clave a los ciudadanos con fines electorales. Y que medios de comunicación como El Mundo, Libertad Digital o Cope hicieron de la tragedia un negocio. Quebrantaron todos los principios de la ética periodística. Publicaron informaciones sin contrastar ni rigor, en el mejor de los casos; mintiendo sin escrúpulos, en el peor.

El resultado fueron diez años de tergiversación de los hechos, de oscurantismo y de falsas ambigüedades. El Mundo promovió la teoría, el PP la alimentó, y el PSOE guardó silencio. Pero les faltó hilvanar una hebra: las multitudes online desafiaron la versión oficial aquel 13 de marzo de 2004, en lo que se denominó “la noche de los teléfonos móviles”. Y algunos tecnociudadanos, con determinación, recogieron el guante de la ética periodística prostituida por los grandes medios. Han dado una lección de ciudadanía y compromiso con la verdad. Es el caso de Juan Jesús Sánchez Manzano, jefe de los TEDAX durante el 11-M.

¿Qué es un tecnociudadano? 

Es aquel ciudadano que tiene conocimientos y destrezas tecnológicas suficientes para autorrepresentarse en la esfera pública sirviéndose de medios digitales. Como quedó ejemplificado con los indignados del 15-M, los ciudadanos han demostrado —y demuestran continuamente— que es posible romper el monopolio de los grandes medios convencionales, desde esa periferia compuesta por esferas públicas digitales. Ello ha permitido, como con el caso de la teoría de la conspiración del 11-M, desmentir versiones falaces, poner en evidencia negligencias (políticas y periodísticas), emplear la Red como un mecanismo orientado al bien común, y dignificar la profesión periodística, promoviendo prácticas sustentadas en valores cívicos.

¿Por qué Sánchez Manzano es ejemplo de ello?

Juan Jesús Sánchez Manzano fue el jefe de los TEDAX cuando ocurrió el 11-M, por lo que era el máximo responsable en explosivos dentro de la Policía Nacional. Desde la misma mañana del atentado supo y notificó a las autoridades “competentes” que aquellos explosivos no eran Titadine, el utilizado habitualmente por ETA. Una verdad que él siempre ha defendido, y que se ha intentado silenciar, incluso con querellas tan estrambóticas como la que le interpuso la Asociación Ayuda a Víctimas del 11-M (archivada en firme por la Audiencia Provincial de Madrid).

El año pasado, cuando la teoría de la conspiración empezaba a decaer, Sánchez Manzano publicó Las bombas del 11-M: Relato de los hechos en primera persona. Un libro fundamental para comprender qué pasó entonces, y que revela hechos claves que desmontan y desmienten dicha teoría. El exjefe de los TEDAX (hoy comisario principal, jefe de Móstoles) decidió además liberar el libro en la Red, y poner con ello al descubierto las miserias de los periodistas inmundos. Tan metafórico como cierto. Mientras éstos alentaron informaciones no contrastadas con el fin de aumentar la audiencia, Sánchez Manzano destina todo beneficio económico originado por el libro a la Fundación Huérfanos del Cuerpo Nacional de Policía.

¿Cómo se restituye el Cuarto Poder? 

Periodistas como Pedro J. Ramírez o Federico Jiménez Losantos (contra quien Sánchez Manzano se querelló por injurias) difundieron desde sus medios una teoría de la conspiración que más que exponer la verdad buscaba polarizar y crispar. Pero, ante todo, era falsa y se fue inventando y reinventando como parte de una gran operación político-mediática.

Tanto los gobiernos del PP como del PSOE no estaban interesados en desmentir la pseudoteoría de la conspiración, aun sabiendo de su falsedad. Al tiempo que tampoco ofrecieron crédito a las informaciones técnicas que, desde los primeros días del atentado, fue proporcionando Sánchez Manzano. El PP buscaba exculparse de sus negligencias en materia de defensa y seguridad. Mientras que el PSOE quería arrogarse una victoria antibelicista, con su postura en Irak. Esperaba, además, que la derecha terminara atrapada en su propia mentira (eso explica por qué ni el presidente J.L. Rodríguez Zapatero ni sus  ministros de Interior quisieron reunirse con Sánchez Manzano, por más que éste insistió).

Esta operación mediática surgió de la unión de políticos involucrados de forma directa en la manipulación informativa entre el 11 y 14 de marzo de 2004: Ángel Acebes (entonces ministro del Interior) y Eduardo Zaplana (portavoz del Gobierno). Junto con los medios y periodistas antes citados, verdaderos brazos propagandísticos de la conspiración, enfangaron el propio Congreso de los Diputados. El PP llegó a presentar más de 400 preguntas parlamentarias sobre cuestiones relacionadas con dicha teoría.

Este periodismo inmundo —enfatizamos el calificativo y volvemos a pedir que se le vete en los campus de Periodismo— no sólo antepuso el interés privado-comercial de vender periódicos frente al bien público de la información veraz. No dudó en cuestionar el proceso judicial que se siguió por el 11-M, sin aportar ninguna prueba que condujese a determinar las responsabilidades. Construyeron mediáticamente determinadas víctimas y estigmatizaron a otras… Acabaron enfrentándolas. Pagaron para adulterar las versiones de los testigos o intentaron amedrentar a los expertos, como fue el caso del propio Sánchez Manzano.

Frente a todo ello, el exjefe de los Tedax ha dado un ejemplo de compromiso con la verdad, destapando las vergüenzas de quienes construyeron la teoría conspirativa. Contribuyó como tecnociudadano a restituir el valor clásico de ese Cuarto Poder que, hoy en Red, aplica (y demanda) un periodismo acorde a unos públicos que se reclaman sujetos políticos y comunicativos de pleno derecho.

*Para acceder al libro de J.J. Sánchez Manzano y otros documentos, se pueden consultar en Dropbox en este enlace.

*Este martes 10 de marzo, cuando se cumplen 11 años del atentado de 2004, Juan Jesús Sánchez Manzano participa en el Máster Comunicación, Cultura y Ciudadanías Digitales donde, en sesión abierta, analizará el papel de los medios de comunicación en la cobertura del atentado yihadista y el impacto que tuvieron las herramientas digitales.

MARTES 10 DE MARZO, 18.00-20.00 HORAS

ESCUELA DE RELACIONES LABORALES, UCM

C/ SAN BERNARDO, 49

ENTRADA LIBRE