“El 11-M mostró que en España hay una potente maquinaria para manipular a la opinión pública”

Once años han pasado ya desde la trágica mañana del 11 de Marzo de 2004. El mayor acto terrorista de la historia de España se llevó la vida 191 personas y dejó 1.843 heridos. Durante una década, determinados medios de comunicación se empeñaron en construir y fomentar una teoría de la conspiración sobre la autoría del atentado. Estos comunicadores, en connivencia con una serie de políticos, contaminaron la esfera pública de manera deliberada guiados por intereses comerciales y electorales que nada tienen que ver con la búsqueda de la verdad.

“Desde el principio supimos que no había sido ETA”, declara Juan Jesús Sánchez Manzano, jefe de la unidad Tedax durante los atentados. Este tecnociudadano, al que Pedro J. Ramírez acusó en repetidas ocasiones de manipular pruebas, recuerda indignado como “fueron capaces de crear y mantener un error y pasar una década justificándolo” y asegura que “quedará para la historia el comportamiento de determinados medios de comunicación y políticos que no estuvieron a la altura”. El año pasado, Sánchez Manzano publicó Las bombas del 11-M: Relato de los hechos en primera persona, un libro que desmonta y desmiente la teoría de la conspiración.

Colectivo editorial 4º Poder en Red

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Hoy se cumplen 11 años de aquel fatídico atentado. ¿Cree que la sociedad está concienciada de lo que pasó aquel 11 de marzo de 2004?

Sí, aunque la opinión pública está todavía dividida. Algunos grupos aún no están convencidos de que todo se hizo bien aunque la autoría ya sí que está clara. Creo que todos los ciudadanos ya admiten que fue un atentado yihadista y no de ETA.

Durante años tanto el PP como los medios afines a su teoría de ETA se dedicaron a dividir a las víctimas y al país entero. Nunca llegaron a pedir perdón, ¿las mentiras de Estado salen baratas?

Yo no diría que mintieron. Una parte del Gobierno se instaló en un error y asumieron mucho después que habían sido los yihadistas. Algunos miembros del Partido Popular siguieron la estela de medios de comunicación como El Mundo, Libertad Digital o COPE. Crearon una asociación en la que se dedicaron durante diez años a lanzar mensajes que instalaban dudas en la sociedad. Primero sobre la autoría. Y después sobre cómo se trabajó por parte de la Policía. Se trasladó la idea a la sociedad de que pudo haber alguna irregularidad en la investigación. Es más, me llegaron a acusar de manipulación de pruebas utilizando con finalidades siniestras a los muertos y los heridos. Lo que hicieron fue crispar a la sociedad y dividirla en dos bandos.

¿Se ha superado esta crispación y división de la sociedad?

Yo creo que todavía no se ha superado. Quedará para la historia el comportamiento de determinados medios de comunicación y políticos que no estuvieron a la altura. No cumplieron la función que tienen que cumplir, que es estar vigilantes para que se cumplan los protocolos y las normas establecidas para el funcionamiento de la democracia.

“Quedará para la historia el comportamiento de determinados medios de comunicación y políticos que no estuvieron a la altura”

Pedro J Ramirez le acusó de mantener una línea de conducta orientada a la ocultación y manipulación de pruebas. A nivel personal y profesional, ¿Cuál fue el calibre del daño de estas acusaciones?

Esa acusación se mantuvo durante varios años. Como policía, que te acusen de manipular las pruebas duele. Duele muchísimo. Pero también es cierto que teniendo la conciencia tranquila uno puede gestionar mejor sus sentimientos.

¿Le dieron  la oportunidad de explicarse públicamente después de las acusaciones?

No, en ningún momento. Creo que lo más adecuado hubiese sido salir a desmentir estas acusaciones de manera oficial, pero yo no podía hacerlo por iniciativa propia, debía tener autorización. Sin embargo, si salíamos a desmentir cada día, también le estábamos haciendo el juego a El Mundo, Libertad Digital o la COPE. Había una obsesión en tratar de justificar el error que se cometió tras el 11-M.

Si tuviera que hacer un “yo acuso”, sobre la responsabilidad de todo lo ocurrido, de toda la teoría de la conspiración y de lo que le ocurrió a usted, ¿a quién acusaría?

Esencialmente a los medios de comunicación, que continúan intoxicando. Especialmente El mundo, COPE y Libertad Digital, porque los demás no entran en ese juego. Una vez que pasan las elecciones todo el mundo se pone en fila detrás del gobierno sea, independientemente de su color. Durante diez años no se puede mantener un ambiente de crispación en una parte importante de la sociedad y estar dividiéndola. Creo que eso es lo que hay que reprochar y lo que verdaderamente hay que corregir.

 Y si tuviese que señalar a los responsables políticos…

Es público que hubo unos determinados políticos que después del error continuaron en cargos de responsabilidad política. Esos eran Zaplana y Acebes. Participaban en cualquier acto que los medios de la conspiración proponían. Trataban de justificar su actitud y actuación de aquellos días tras el 11-M. Sin embargo, en 2008 fueron apartados de los cargos públicos y políticos. Guardaban cierta relación de amistad con Pedro J. y con García Abadillo.

Pedro J. Ramírez, uno de los cabecillas de la teoría de la conspiración, va a abrir un nuevo medio de comunicación en las próximas fechas. ¿Cree que está legitimado para seguir ejerciendo el periodismo después de todo lo que ha hecho? ¿Es creíble?

En mi opinión no tiene credibilidad. Lo que me extraña es que una parte de la sociedad siga considerando que sí después de algo tan grave como la teoría de la conspiración. Me resulta increíble. No tiene explicación. Es gente que tendría que haber quedado desacreditada como periodistas. Sin embargo, ahí están. El sensacionalismo cala.

¿Qué papel jugó el PSOE?

Bueno, con cortesía, llevaron a cabo algunas gestiones para que las cosas se fueran aclarando, pero no dieron resultado. El compromiso suyo llegó hasta donde llegó, no era su problema

¿A usted le apoyaron? ¿Intentaron aportar una versión oficial que sostuviera lo que usted estaba diciendo?

No, fueron bastante neutros. Dejaron que transcurrieran un poco los acontecimientos para evitar el desgaste.

¿Lo tomaban como un asunto que no les concernía?

Las valoraciones que hacían las autoridades políticas yo muchas veces no las entendía. Creo que harían sus cábalas y valorarían el resultado que podía tener cualquier iniciativa, y al final las desecharon. El PSOE daba contestaciones ambiguas a las preguntas parlamentarias que el PP planteó sobre el asunto. Creo que les convenía un poco ese juego. La crispación también tenía sus réditos para los socialistas mientras el Partido Popular se enfangaba.

¿Por qué escribe el libro una década después?

Era una de las cuestiones que me había prometido a mi mismo, cuando pasasen 10 años quería explicar para la historia lo que hizo la unidad de los Tedax. Yo recogí toda la documentación que se había generado y acreditaba que las cosas se habían hecho bien, y lo recopilé en un libro. Cualquiera lo puede consultar y puede ver que las acusaciones que publicaba El Mundo eran falsas, y además se demuestra en alguno de los casos que lo hacían aún sabiendo que era mentira y conociendo la verdad, porque tenían el sumario, lo cual es todavía más sangrante. De cara a la opinión pública debería haber sido imperdonable.

“Cualquiera puede ver que las acusaciones que publicaba El Mundo eran falsas  y que en alguno de los casos lo hacían aún sabiendo que era mentira”

 

Si tuviera que hacer autocrítica, ¿cambiaría algo de sus actos?

Nosotros hicimos autocrítica de manera inmediata después de todo lo que se trabajó. Como en todas las intervenciones que tienen los Tedax y en general todas las unidades especiales de la Policía, se hace autocrítica de todas las actuaciones. Y se hace de manera descarnada, sin cortapisas.

Claro que hubo defectos, incluso hubo algún fallo. Y ya lo he dicho, ninguno de ellos se publicó en la prensa porque fueron errores claros y manifiestos. Pero como eran cuestiones más bien de trámite, daban poco juego a la manipulación.

¿Cómo vivió usted el momento en el que Aznar o Acebes estaban contando todo lo contrario, o al menos ocultando, lo que los Tedax ya sabían desde la mañana del 11-M?

No teníamos constancia de que eso estaba sucediendo. Yo me enteré por la noche, cuando llegué a mi casa después de desactivar la bomba de Vallecas. Me quedé un poco sorprendido, pero no sabía qué información manejaban otras unidades, aunque la información dada era todo lo contrario a lo que nosotros sabíamos.

¿Usted no era consciente de lo que estaba pasando?

De cómo se estaba trasladando la información a la sociedad, no. No tenía conciencia de ello.

¿Cómo vivió usted la movilización del 13-M?

Las nuevas tecnologías pusieron en contacto a los ciudadanos entre sí para expresar su opinión y reclamar la verdad. El gobierno convoca el día 12 una concentración masiva de repulsa a los atentados. Al día siguiente, jornada de reflexión, surgen manifestaciones en el las sedes del PP de toda España preguntando “¿quién ha sido?”.

“La confluencia de estas voluntades ciudadanas para manifestarse demuestra que es posible crear opinión pública desde abajo hacia arriba”

La confluencia de estas voluntades ciudadanas para manifestarse demuestra que es posible crear opinión pública desde abajo hacia arriba. Desde los ciudadanos hacia las élites políticas y sociales.

En este caso era una respuesta ciudadana. La ciudadanía se rebela y pide que se le diga la verdad, algo tan simple y evidente …

La ciudadanía está acostumbrada a que los políticos y los medios presenten la realidad como más le conviene. Por lo general, somos poco exigentes sobre nuestro derecho a recibir información veraz. En los atentados del 11-M se puso de manifiesto que existe una gran maquinaria para manipular a la opinión pública.

Espero que las nuevas generaciones de periodistas sean capaces de trasladar el efecto pedagógico que debe tener lo sucedido, para saber por lo menos lo que no hay que hacer cuando ocurre una cosa de estas en una situación de crisis, de emergencia. A ver si esto tiene ese efecto pedagógico en los medios y en los políticos y no se alarga una campaña durante más de diez años con algo así, machacando el prestigio de las instituciones  y de algunas personas como yo. A ver si por lo menos tiene ese efecto positivo.

¿Cree que lo tendrá?

No, yo soy muy escéptico.

¿Cree que se debería haber pedido perdón en ese momento?

Claro que deberían haber pedido perdón y además haber salido y haber asumido la responsabilidad, que ya es un perdón. La sociedad lo hubiera entendido, pero siguen en sus trece, haciendo de las suyas, y abriendo nuevos medios. De todas formas es la sociedad la que tiene que valorar y en todo caso dar su merecido, no un comisario que ya está haciendo su trabajo.

Usted fue de algún modo una víctima del poder de los medios…

Sin ninguna duda, es lo único que me queda, que he sido una víctima y me han ocasionado unos daños, sobre todo a mi familia, que es quien peor lleva esta situación.