¿Y si contamos “Versión original” en versión original?

Silvia Chocarro | @silviachocarro
Periodista y consultora en temas relacionados con la comunicación y el desarrollo
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Texto publicado por primera vez en Otro mundo está en marcha | @P2015ymas
Imagino que a estas horas no debe quedar nadie en Madrid y mucho menos en las inmediaciones de su ayuntamiento. A mí también me daría miedo. No vaya a ser que el nuevo “Ministerio de la Verdad” me obligue a cometer un acto terrible: leer las versiones originales de documentos oficiales, que ponen en cuestión el rigor de algunas noticias difundidas por los medios de comunicación.

Se han visto y oído tantas cosas en torno a la web “Versión original” que ha puesto en marcha el Ayuntamiento de Madrid, que el delirante párrafo anterior bien podría ser una de ellas.

¿Cuál es el objetivo de esta web, según el Ayuntamiento de Madrid? “Permite a la ciudadanía y a los medios de comunicación encontrar la información original que dio lugar a una noticia que en su recorrido se ha modificado y contiene afirmaciones inexactas o matizables”, explican.

¿Cuál es el objetivo de la web, según sus críticos?

La presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), Carmen del Riego, afirmó que “responde a un intento de que haya un pensamiento único” y la propia APM solicitó en un comunicado su rectificación o retirada porque, además, contribuye a “crear un clima de animadversión hacia los medios y los periodistas”.

La presidenta de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), Elsa González, afirmó que tiene un “halo de censura”. También, la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE) coincidió con la APM y denunció que este tipo de iniciativas no son propias de “la libertad de prensa”.

Un editorial de El Mundo manifestó que es una “herramienta de propaganda, presión y desprestigio”. Y uno de El País afirmó que el Ayuntamiento se equivoca al “apuntar a la comunicación existente como un problema”.

Por su parte, son varios los partidos políticos y miembros del Gobierno que han criticado la web. El ministro de Justicia español, Rafael Catalá, consideró que tiene “tufo a regímenes totalitarios”. Por su parte, la portavoz del grupo municipal del Partido Popular (PP) en el consistorio madrileño, Esperanza Aguirre, afirmó que esta web “está fuera de lugar en democracia”. Y para el Partido socialista, en palabras del portavoz del PSOE en el Ayuntamiento, Antonio Miguel Carmona, el consistorio “no debe estar para rectificar a periodistas”.

Las críticas a “Versión original” han sido duras y, de hecho, han ido un paso más allá. El PSOE solicitó, al menos en un primer momento, el cierre de la web. El diario El País pidió su “reorientación” o “retirada”. Y el PP anunció una moción de urgencia para exigir su eliminación. También, la APM pidió que se “retire”.

¿Y qué dicen quienes la defienden?

A pesar de las críticas, también hay quienes han salido en su defensa o han defendido su derecho a existir. Antes incluso de que emitieran un comunicado oficial, el secretario general del Sindicato de Periodistas de Madrid (SPM), Manu Mediavilla, me respondió que el Ayuntamiento “tiene tanto derecho como el que más a la libertad de información y a crear un medio informativo”. En un comunicado, matizaron que “es una herramienta de comunicación que encuadra en la Ley de Transparencia”.

La Plataforma por la Defensa de la Libertad de Información (PDLI) me confirmó que la web “no vulnera ni el derecho de información de los ciudadanos ni la libertad de información”. Es más, su presidenta, la periodista Virginia Alonso, manifestó en un comunicado que “es una herramienta en pro de la transparencia y que facilita el acceso a la información de la ciudadanía” porque “a mayor abundancia informativa, mayor garantía de pluralidad informativa”.

Asimismo, Jueces por la Democracia explicó que la web “entra dentro de la libertad de opinión y expresión” y no plantea ningún problema dentro del ámbito jurídico. Al igual que la Asociación de Jueces y Magistrados Francisco de Vitoria que manifestó que se trata de “un ejercicio de transparencia”.

A estos comentarios, se han sumado a través de twitter numerosos periodistas como Rosa María Artal, Fernando Berlín, Rosa Montero, Marta Nebot, Ana Pastor y Juan Luis Sánchez, entre otros.

Para bien y para mal, “Versión original” no es tan original.

Para el análisis, es importante tener en cuenta que la Comisión Europea (CE) tuvo hasta octubre de 2014 una página titulada “Setting the facts straight (Aclarando los hechos)”. El objetivo, decía la web, era “presentar datos claros” en respuesta a “artículos que, de vez en cuando, son inexactos, engañosos, tendenciosos o totalmente maliciosos”. Según me contaron fuentes de la CE involucradas directamente en esta web, uno de los objetivos de su creación fue exponer datos sobre informaciones que aparecían distorsionadas, en ocasiones con el único fin de sustentar una opinión. Al parecer, según estas fuentes, esta web nunca recibió críticas de ningún gobierno o medio de comunicación.

Asimismo, la oficina de la Comisión Europea en Gran Bretaña, tiene desde 1992 una web titulada “Euromyths(Euromitos)” con el fin de refutar las inexactitudes publicadas por los medios británicos sobre la CE, según me explicó un portavoz de la CE en Gran Bretaña. En ese país, de hecho, existen otros ejemplos de páginas similares en entidades del gobierno estatal y local, asociaciones profesionales y ONG.

En Estados Unidos, Obama también utilizó una estrategia similar durante su campaña para refutar datos falsos que ofrecían algunos medios de comunicación relativos, por ejemplo, a su país de nacimiento, nacionalidad o religión. Incluso el Partido Popular utilizó una fórmula parecida para contar “la verdad de las reformas” frente a lo que consideraban las “mentiras”, en esta caso, vertidas por el PSOE.

De estas páginas, eso sí, extraigo algunas sugerencias para “Versión original”: adjuntar siempre que sea posible los documentos originales o las minutas de las reuniones en su totalidad, y no sólo los extractos que consideran relevantes; publicar rectificaciones de sí mismos, si también incurren en alguna inexactitud al informar; y reconsiderar la apertura de los comentarios (aunque aquello acabe como el rosario de la aurora). Y ya de paso, me atrevería a recomendar al Ayuntamiento de Madrid que mejore su estrategia de comunicación para prevenir, mejor que curar.

Eso sí, si se analiza “Versión original” desde una perspectiva legal, periodística o ética, no se encontrarán argumentos de peso, y mucho menos legales, para justificar su cierre, guste o no la iniciativa. Así que sólo se me ocurre un argumento de peso a tanta petición de cierre: silenciar al adversario.