Opinion · El Imaginario Salvaje

Tania Sánchez y la perentoria necesidad de converger

Atrás queda la morralla moral de los conseguidores de IU en Madrid, con sus promociones, su urbanismo de casino, sus chantajes, su actitud profundamente antidemocrática y sus clientelas. Y apeada de la realidad de cambio se queda esta formación con un montón de gente buena que no se merece dirigentes tan lamentables como irresponsables.

A los mamporreros del ladrillo y las finanzas como Gregorio Gordo o Ángel Pérez, auténticos vividores de loncha fina y cazo ancho, Cayo Lara ha respondido rememorando la tarantiniana Kill Bill, demostrando ser tan útil como un culo en el codo. El dilema para Garzón es de compleja y me temo que de trágica resolución.

Pero la vida, la mala vida promocionada por el PP sigue. La vida encarnada por el Madrid de los desahucios, el Madrid con menos y peor educación, el Madrid de los recortes sanitarios, el Madrid de los niños mal nutridos, de los desempleados, de los empleados precarios, del medio ambiente abandonado, de los enfermos varados en su falta de tratamiento; el Madrid de la corrupción más obscena.

La Comunidad de Madrid no se puede cambiar, se debe reconstruir.

Todo ello obliga a Tania Sánchez, a Jorge García Castaño y a la marabunta silente del cambio en la Comunidad de Madrid, a acelerar el diapasón de su entrega. Hay que ilusionar e ilusionarse. Mirar a esta castigada Comunidad como un territorio en el que sus habitantes puedan tener acceso a una vida digna. Hay que pasar página de manera definitiva al Madrid de los casinos y prostíbulos globales, para crear una comunidad madrileña que sea paradigma de convivencia plural, de articulación pública de derechos, donde un niño o una niña no puedan pasar hambre por el simple hecho de haber nacido en un barrio o en un pueblo del Sur.

Se trata de generar un contexto político y social donde se recupere el pulso de la responsabilidad, de la humanidad hecha política, arrumbado por el darwinismo social más extremo practicado desde el PP con la aquiescencia cultural y fáctica de siniestros personajes amamantados en las direcciones regionales de los partidos de Bankia.

Todo ello debe hacerse sorteando muchos obstáculos, como la escasez de tiempo, lo que obliga a forjar una agenda realmente trepidante en la que se tienen que lograr algunas cosas más, y no menores:

  1. Crear una cultura política y social de convergencia, donde la generosidad sea método.
  1. Resistir el embate prefabricado para desprestigiar a Tania Sánchez y a todos aquellos agentes transformadores.
  1. Idear una propuesta que contenga un paquete de medidas urgentes para paliar el desastre humanitario que vive la comunidad madrileña y compatibilizar las medidas urgentes y coyunturales con una estrategia de transformación estructural, centrándose en cuestiones tan esenciales como la economía, la sanidad, educación, el medio ambiente, la vivienda…

Quienes se ponen en peligro por responsabilidad social y política, quebrando inercias y empañándose en universalizar derechos, meren que, como cantó Virgilio, la fortuna les sonría. Pero si la fortuna no favorece a los audaces, que al menos lo haga la suma de voluntades ciudadanas. Desde luego, para la convergencia plural y mestiza que luche por un cambio real en la Comunidad de Madrid, cuentan con la mía.