Opinion · El sótano del indio

Hay locos en Internet

El título de un cortometraje de los magistrales Venga Monjas me servirá para advertirles de lo que quiero explicar en este post: «Hay un loco en Internet». Ese loco tiene nombre: Alfonso Rojo. Dirige un periódico digital, y en él se dedica al periodismo mierder para mentes de corto alcance.

Tengo que reconocer que entre las ideas absurdas que golpean las paredes de mi cráneo como un salvapantallas, de vez en cuando, Alfonso Rojo produce un debate en mi cerebro. ¿Debo denunciar públicamente lo que hace en su periódico, y así alimentar a la bestia, o debería quizá ignorarle y dejarle continuar con su máquina del fango constante? Pasaré de Alfonso y voy a mostrarles en su lugar lo que hacen sus secuaces. Utilizaré dos casos recientes, que además tienen que ver con un tema de actualidad especialmente delicado:

En primer lugar, el de Carlos Bardem. Tras los atentados de París, el actor publicó un mensaje en su cuenta de Twitter, en el que decía lo siguiente:

«El horror.., el horror en #París. El odio solo genera más odio. ¿Quién creó, entrenó, financió al monstruo desbocado? El negocio del miedo.»

Alguien normal ve en este tuit la conmoción de una persona que, además de expresar su rechazo, se hace preguntas y busca una reflexión colectiva sobre el origen de la barbarie. ¿Están preparados para lo que viene ahora? Agárrense fuerte y vean cómo Juan Alonso Velarde, «periodista», «titulaba» esta «noticia» en el «periódico» de Rojo (verán que el uso excesivo de las comillas está más que justificado): «El desbarro del estalinista Carlos Bardem justificando la matanza yihadista.» Beban agua y cuando estén ustedes preparados, sigan leyendo.

Velarde entiende que Bardem justifica la matanza de más de 130 personas en París. Le parece una buena interpretación y lo publica. Él es el Jefe de Política del periódico de Alfonso Rojo. Nada le puede parar. Tiene carta blanca para publicar este tipo de cosas sin problema alguno. Pero Velarde, a sueldo de Rojo, tiene más objetivos en su punto de mira. Como no podía ser de otra manera, había que aprovechar la conmoción de toda Europa para atacar a Podemos. «Vamos allá, ¿no?» debió sonar en su cabeza.

El 13 de noviembre, la noche de los atentados, la cuenta de Twitter @PodemosAnchuelo, publicaba el siguiente tuit:

«Lo sucedido en París tiene su seno en el expolio que el capitalismo occidental ha infringido al mundo árabe. El Islam es una religión de Paz.»

Este es, claramente, un caso para nuestro amigo Juan Velarde, que se pone manos a la obra y titula: «Podemos Anchuelo justifica la masacre de París». 

¡Un momento! ¡Algo pasa! La comunidad tuitera se moviliza para hacer llegar el siguiente mensaje: La cuenta de Podemos Anchuelo es un fake. Es decir, no pertenece a Podemos, ni representa a Podemos. Más bien, es una cuenta creada para lanzar mensajes en nombre de la formación morada y perjudicarles. Pero, ¿os pensáis que la realidad va a detener al Jefe de Política de Alfonso Rojo? ¡En absoluto! Se reafirma, mantiene el titular, y publica un vídeo dando explicaciones. En el vídeo, afirma lo siguiente: «Es tan sencillo como decir que no tienen nada que ver con @PodemosAnchuelo, que es un perfil falso, y ahí hubiera acabado la discusión. Pero claro, nadie de Podemos sale a decir lo contrario.» Olvida Velarde que Podemos hizo exactamente eso: «La cuenta de @PodemosAnchuelo es una cuenta fake cuyas opiniones son absolutamente ajenas a las de nuestra organización.» aclaraban por enésima vez en el mes de enero. Hubo noticia sobre aquel comunicado. Aquel día, Velarde libró.

 

En un margen de 24 horas, un medio digital consiguió hacer creer a un puñado de personas que Carlos Bardem y Podemos justifican la barbarie yihadista. Y el debate vuelve a mi cabeza: ¿Debo darle bola a esta gente? Pues creo que mientras la televisión pública siga dándole voz al director de ese panfleto vomitivo, lo seguiré denunciando.